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Barbastro, Deportes

Pirineos catalanes con alforjas y… a pedales. 9. En la cumbre de la Transpirenaica.

Pedro Solana (Barbastro). Tras dejar el caserío de Argestues, continuamos"A la mañana siguiente volvía a amanecer un día claro y lleno de sol". (Pedro Solana). ahora por pista hasta llegar a Cassovall y poco después alcanzamos la nacional 260 (también llamada eje transversal pirenaico) en el puerto del Cantó.
Se notaba que era sábado pues había mucho tráfico y, sobretodo,  motos de gran cilindrada que a mí, la verdad, me estresan con su ruido tremendo. En pocos kilómetros atravesamos Pallerols de Cantó (1280 m) y después, por  fin nos alejamos de esta nacional hacia otro pueblecito, Canturri. Aquí comenzaba una pista  al principio pedregosa pero después ascendía muy suave cada vez más sombreada por un gran bosque. La etapa estaba saliendo redonda, además, siguiendo con fidelidad el guión que nos la clasificaba como una etapa no muy dura. Llegamos al collado de Leix (1700 m ) y comenzó un camino llano, como por un cordal de sierra hasta llegar a San Joan de l’Erm. En esta estación disfrutan los catalanes en invierno del esquí de fondo. Hay una ermita y zonas de recreo con barbacoas. Las vaguadas se suceden y pronto comenzamos un largo descenso que nos hace llegar a Montenartró, donde decidimos calentarnos un plato de lentejas en plena calle. No se veía a nadie aunque nos sentíamos observados. Cuando recogíamos la vajilla para ir a  una fuente a fregarla apareció un vecino que resultó ser concejal de este municipio y que adivinó que éramos maños por el acento, alegrándose de vernos pues tenía allegados en Naval. Fue una buena excusa para otra «charrada».

Continuamos por un tramo asfaltado hasta desviarnos por una pista horrible que nos hundía casi con vértigo en el valle del  Noguera Pallaresa  donde se encuentra  la localidad turística de Llavorsí, paraíso catalán del rafting y del piragüismo. Aquí los precios del hospedaje eran caros, hasta que encontramos un camping (AIGUES BRAVES), donde nos alojamos y donde incluso nos facilitaron utensilios para cocinarnos un buen plato de pasta con salsa de tomate. Como era sábado se escuchó algo de ruido por la noche. Bueno, Diego escuchó algo. Por mi parte, como todas las noches, dormía profundamente.

A la mañana siguiente volvía a amanecer un día claro y lleno de sol. Éramos conscientes de que la etapa sexta con cierto descanso ya había quedado atrás y"Suavemente el camino nos eleva hasta el collado de la Portella (2250 m.)". (Pedro Solana). que ahora nos enfrentábamos a la «etapa reina», es decir, la que nos iba a aupar a lo más alto de toda la Transpirenaica al completo.

Como venía siendo habitual salimos del camping casi al mediodía por la carretera de Esterri d’Aneu y a los pocos kilómetros, hechos junto al río y todavía sin sol, nos desviamos a la izquierda hacia Arestui por una carretera al principio soleada que tenía un comienzo fuerte y que después cambiaba de ladera en el valle del río Baiasca permitiéndonos subir con la fresca un buen rato hasta llegar a Arestui (1150 m ) y Baiasca. Pronto salimos del asfalto para comenzar el ascenso del coll de Rat y primero de los muchos que íbamos a cruzar. El bosque se espesaba a la vez que el verdor lo inundaba todo. En frente , las laderas se erguían imponentes aunque las pistas que íbamos a recorrer en esta séptima etapa se nos mostraban clementes pues su trazado esEl collado de la Portella se puede considerar como el verdadero “techo” de toda la Transpirenaica. muy bueno con progresión suave pero, eso sí, constante.  Alcanzado el collado de Rat ( 2015 m ), el bosque se quedaba ya por debajo de nuestros pies. A partir de aquí, el panorama nos hace sentir la cercanía de la alta montaña. Los praderíos eran  inmensos y los caballos y vacas, muy dispersos y numerosos, pacían con total tranquilidad.

En poco tiempo traspasamos el  coll de las Pedres Blanques (2030 m.) y tras un duro zig-zag llegamos a un desvío junto al refugio ganadero de Quatrepins. Llegados a este punto la ladera era increíblemente empinada y, sin embargo, la"Las cifras del GPS sitúan el collado de la Portella un poco más alto como podéis ver en las fotos del aparato, con datos como los 35 km de subida en casi cinco horas". (Pedro Solana). pista, excavada a pico, la atravesaba de deforma transversal con suaves pendientes, algunas en descenso.

Estamos bajo el pico Monsent de Pallars de 2885 metros, cumbre de referencia en esta zona. Suavemente el camino nos eleva hasta el collado de la Portella ( 2250 m.), aunque las cifras de nuestro GPS lo sitúan un poco más alto como podéis ver en las fotos del aparato, con  datos como los 35 km de subida en casi cinco horas. Tras este collado, verdadero «techo» de toda la Transpirenaica , se vislumbraba a lo lejos el coll de Triador ( 2180 m.).

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