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Opinión

Volver a la arena en la izquierda

Fustero

Dejé la política de primera línea por el año 2000, llevaba en ella hasta los tuétanos desde 1981, nada más y nada menos que 19 años, fui casi todo, desde militante de base a máximo dirigente en Aragón y miembro de la dirección federal de IU durante casi 4 años. También Concejal del Ayto. de Huesca, Diputado en las Cortes de Aragón, estuve en la oposición y también tuve mis pequeñas parcelas de gestión desde una institución. Fui secretario de organización, secretario general, coordinador de campañas electorales, muchas veces candidato en procesos electorales de esos que sabes de antemano que no vas a salir elegido por una Ley Electoral totalmente injusta. Pegué carteles, viví con la política como profesión, pero con una economía de guerra, tanto así que todavía arrastro problemas económicos de esa forma de vida, cobrábamos un raquítico salario y lo que se nos pagaba en las instituciones –bastante menos que ahora- se destinaba a las campañas electorales, a nuestras sedes, a personas que también son necesarias en la sociedad actual para hacer política, como los administrativos, en ayudar a quienes lo necesitaban, etc. Jamás perdí mi contacto con los movimientos sociales, asociaciones y colectivos de diversa índole. Recorrí Aragón varias veces, kilómetros y kilómetros, me toco hacer leyes, estar en una comisión parlamentaria o en un pleno y después de más de 10 horas, irme a más de 100 kilómetros con mi coche, para mantener una reunión de agrupación, llegando a casa sobre las 3 de la mañana y a las 8 vuelta a empezar. Por supuesto sin tan apenas fines de semana y con una compañera y dos hijos, a los que en muchas ocasiones dejaba durmiendo y cuando llegaba también estaban en la cama, gracias a su paciencia. Es decir, hice casi de todo.

Las circunstancias de la vida, me obligaron a que dejara la primera línea durante bastantes años, por otra parte, tampoco es bueno mantener los puestos institucionales y orgánicos durante muchos años, pierdes la perspectiva y llega un momento que no sabes muy bien quién eres, con el agravante de tener que volver a la vida civil con una mano delante y otra detrás, descualificado y con muchas puertas cerradas por la etiqueta que te han colgado, así me ocurrió a mí.

Durante estos años, jamás he estado desinformado, ni en casa, solamente no hacía política más allá de dar mi opinión en algún medio de comunicación, leyendo mucho, observando, tomando distancia, purgando mis errores, volviéndome más autocrítico conmigo mismo de lo que ya lo era, pero al mismo tiempo escuchando a todo el mundo, otra carencia en la política de hoy día. La situación de la izquierda en estos últimos años me ha preocupado, me ha preocupado tanto, que al revés de como suele ocurrir “las ratas abandonan el barco cuando vienen mal dadas”, yo creo que en los tiempos de tempestad y zozobra es cuando todos debemos arrimar el hombro y por eso, tras larga reflexión, he decidido volver a la arena.

Además he dejado claro a quienes han hablado conmigo, que no soy de esos que dicen tiempo pasado fue mejor, nunca creí, ni cuando yo estaba en activo ni ahora, tiempo pasado fue diferente, es decir, por ese lado tranquilidad. Tampoco pretendo nada, como nunca lo pretendí, tranquilidad también si alguien ve fantasmas, que son eso, fantasmas. Sin embargo y tras empaparme un poco lo que hay intramuros en nuestra izquierda, creo que debo dar cuanto pueda –no sé hacerlo de otra manera- y debo darlo con absoluta sinceridad, guste o no, por supuesto sin pretender dar lecciones a nadie, en todo caso debatir limpiamente, entre otras cosas, porque soy un convencido de que las verdades absolutas no existen.

Hecha esta presentación, en este mi primer escrito, querría interrogarme, interrogar a quienes me lean sobre algunas cosas donde pienso que nos estamos equivocando de medio a medio. Trataré de hacerlo como alguien de la calle, militante, simpatizante, votante, más o menos cercano, pero del espectro de las organizaciones que compiten electoralmente de cuantas se presentan a procesos electorales, una persona normal, me cansa eso de gente y también lo de ciudadanos, personas normales, gente de la calle, me gusta más.

Sin entrar en mayores profundidades filosóficas, ideológicas y políticas, para una persona normal, de las que citaba antes, sin más etiquetas o carnets, no será difícil coincidir en el análisis de una situación que a grandes rasgos trataré de describir.

  • La política ha pasado a segundo término. La mayoría de la sociedad no cree o ve con buenos ojos a los políticos, a los partidos. Además, cada día más personas observan como los políticos, la política es un actor más, actor secundario, de una especie de obra de teatro, donde los hilos se dirigen desde detrás del escenario, es decir, los políticos dan la cara, pero otros son los que determinan hasta donde y lo que deben hacer o decir los políticos. Primer grave error en una sociedad que se dice democrática.
  • Hemos pasado de un modelo que será fácil recordar, el de dos bloques, el de guerra fría, a un monolitismo puro y duro de un solo sistema, el sistema capitalista. La izquierda –en una de sus múltiples variantes- no ha sido capaz de construir una alternativa a este modelo.
  • Las diferencias entre ricos y pobres es cada vez mayor. Todavía se ha acentuado esa diferencia, porque los pobres de solemnidad cada día son más pobres, las denominadas clases medias también han empobrecido y los pocos ricos, cada día lo son más. Eso pasa a nivel mundial y en nuestro propio país.
  • Con diferencias entre unos lugares y otros, pero el que se denominó estado del bienestar se tambalea o está muerto en buena medida. Conquistas que en occidente creíamos que ya no tenían vuelta atrás en materias clave como la educación, la sanidad, los servicios sociales, la atención a nuestros mayores, la dependencia, etc., retroceden por momentos.
  • Otros logros que pensábamos ingenuamente que después de tanta lucha ya no podían empeorar, también se están deteriorando, me refiero a derechos laborales, libertades, valores, etc.
  • El modelo, el sistema, no ha sido capaz de dar respuesta a fenómenos nuevos como la inmigración, el fanatismo religioso convertido en terrorismo, las guerras entre países casi siempre por intereses económicos o estratégicos, …
  • Los modelos de estado hacen aguas, véase la que presumíamos modélica España tras los dictadura, véase el papel de los nacionalistas, catalanes y vascos fundamentalmente, que en buena medida son el fruto de lo que han sembrado los que se dicen hoy partidos de estado, los mayoritarios, PP y PSOE.
  • La división de poderes, el que la Justicia juegue el papel que le corresponde como mediador y en todo caso definidor de los conflictos entre partes cuando no sea posible el acuerdo, hace aguas, es más, no es ni muchísimo menos igual para todos.
  • El modelo de construcción europea se tambalea, entre otras muchas cosas, porque jamás fue una unidad de estados en lo político, en lo económico, en lo judicial, … se parió mal y además de mera sucursal del sistema predominante, solamente fortaleció la que yo llamo Europa de los mercaderes, con graves desequilibrios entre los diferentes estados y dentro de los mismo.
  • Los jóvenes cada vez tienen el presente y el futuro más complicado. Serán o no de las generaciones mejor formadas, pero la realidad es que tienen un panorama poco esperanzador. A lo que cabe añadir, que los hemos formado personalmente, para que la rebeldía sea desterrada, la lucha no sirve de nada, el valor del esfuerzo tampoco está de moda, etc.
  • Los sectores estratégicos de nuestra sociedad están muy tocados, la agricultura y ganadería, la industria, fiándolo todo al sector servicios, al turismo, … que es incapaz de absorber los puestos de trabajo que ya no tienen cabida en los dos primeros. España no puede sobrevivir siendo un país de funcionarios y camareros, durante un tiempo confundieron a todos por mero interés económico, con un falso cuarto sector, el del ladrillo, ahora la situación de deuda todavía es mayor.
  • La corrupción campa a sus anchas, en la cárcel no entra nadie de los gordos, nadie y al mismo tiempo pedimos una vez tras otra que se aprieten el cinturón los de siempre, las clases bajas y medias de este país.
  • No hay verdadera libertad de prensa, los medios de comunicación son un actor más en ese hipotético teatrillo, los que mandan, los que mueven los hilos, los que de verdad dirigen el cotarro, les indican por donde deben llevar la manipulación de la gente normal.
  • Hemos perdido en cultura de verdad, casi no quedan intelectuales verdaderamente independientes, sin franquismo seguimos con los opios del pueblo que aquél dictador utilizaba para que la gente no se enterara de nada, toros, fútbol, ahora también programas del corazón, como hacerse famoso o ganar dinero abundante sin tan apenas esfuerzo, …
  • En la atención a colectivos con algún tipo de discapacidad física, psíquica o intelectual, ancianos, personas en soledad, etc., lejos de avanzar en el derecho que tienen en una sociedad de progreso verdaderamente en ser plenamente integrados, derecho repito en claro deterioro, volviendo a aparecer la beneficencia o lo más cruel que es el trato desigual entre quienes tienen posibles y quiénes no.

 

Son 15 las referencias que he hecho, podría hacer muchas más, ahora me hago, hago a quienes lean, una pregunta: ¿Quiénes se consideran de izquierda, la izquierda, las izquierdas organizadas o no, estarían de acuerdo en este análisis y que el mismo necesita una respuesta, un cambio, un proyecto alternativo?. Rotundamente creo que la respuesta aplastantemente sería que SI.

Si esto es así y también coincidiremos que hoy están gobernando los capataces de los señoritos –dígase que está gobernando la derecha a las órdenes de quienes verdaderamente ostentan el poder-, que una mayoría está siendo perjudicada, que la absoluta locura cultural ha conseguido que manipuladamente todavía muchos millones crean que no hay otra política posible que la que representan hoy quienes gobiernan, aunque vaya contra sus propios intereses, si esto es así, ¿qué están haciendo la izquierdas para transformar esa realidad?. ¿No es cierto también, que la desunión de las izquierdas está dando el poder a las derechas en nuestro país?.

Algunos dirán que mi análisis es simplista, no me molesta, tal vez lo sea, pero he hablado de evidencias, como evidencia es que si de verdad nuestro objetivo es cambiar una sociedad que no nos gusta, nuestro obligación y responsabilidad cultural, social, económica, ideológica y política no puede ser otra que articular, construir, buscar la fórmula más adecuada para que esa parte de la sociedad y estoy convencido que muchos más –si vieran que existe una alternativa creíble- tengan un referente político y orgánico a quien mirar con esperanza e ilusión.

Eso es lo que me mueve a volver. Creo que se deben dejar en el camino pasados donde todos cometimos errores, creernos que somos más íntegros y puros que el compañero de otra organización y que por eso ya no podemos ir de la mano, totalitarismos, estériles debates ideológicos o identitarios, ese absurdo debate de buenos y malos, de no se han creado las condiciones todavía, etc. La práctica revolucionaria es teoría y práctica, lo contrario es a nuestra manera, ser unos cómplices más del sistema.

Veo con profunda tristeza la batalla dentro del PSOE, aquí no diré que todos son iguales o que unos son los buenos y otros los malos, solo echo de menos un debate de ideas, de propuestas, de alternativas. También he asistido a la lucha de Podemos, lucha entre dos tendencias que todavía no han acabado de cuajar y a las que falta bastante definición. La desaparición del mapa político de IU, costó mucho –era mi época- parir este invento y llegar a los dos millones y medio de votos, aguantamos muchas crisis internas, como para tirarlo todo por la borda ahora por movimientos tacticistas dada nuestra debilidad. El PCE y su historia, ahora que se celebra el 40 aniversario de su legalización, su cultura política, lo que dio a este país para la reconciliación entre un bando y otro que se habían estado matando durante años, no puede quedarse allí como un objeto museístico más. Organizaciones como CHA donde también hay gentes, no sé si todas, pero me consta que hay gente que comparte buena parte de lo que yo escribo aquí. Organizaciones sociales, sindicatos, personas a título individual.

Soy consciente de que el enemigo es muy poderoso, mucho, que sus medios son inmensos, que la situación por donde quiera que la mires se torna muy oscura, no soy ningún ingenuo, pero también me parece tan grande y clara la evidencia de que se necesita un cambio, de que ese cambio no es posible con la izquierda dividida y que la obligación primera es construir una herramienta –se llame como se llame- para liderar ese cambio y ser el referente de una mayoría que lo necesita. Es tan evidente que todos y digo todos, debemos ser generosos y ponernos manos a la obra desde ahora mismo. Por nuestras historias, por la situación presente, por el futuro, por las generaciones venideras, por los más débiles de esta sociedad, eso y solo eso debe ser lo prioritario. Para eso vuelvo a subirme a ese barco en zozobra y casi hundido.

         

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