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Opinión

Aceleración

Daniel Vallés Turmo
Daniel Vallés Turmo

Este año se cumple el 500 aniversario de la construcción de la Catedral de Barbastro. Se realizó entre los años 1517 y 1533 financiado por el consejo de la ciudad con el objetivo de contribuir a recuperar para la ciudad la categoría de sede episcopal que había perdido en 1149.

Barbastro dispuso de sede episcopal cuando fue conquistada en el año 1100. Su primer obispo fue San Poncio y el segundo San Ramón. Éste fue desterrado en 1116 por el obispo Esteban de Huesca.

Barbastro a comienzos del siglo XVI es una ciudad próspera que quiere reivindicar el papel que desempeñó en otro tiempo. Prueba de ello son los palacios renacentistas que todavía podemos ver.

El más conocido es el de los Argensola. Pero, en esa misma calle tenemos el que estaba en la actual UNED, el Palacio del Obispo y el Ayuntamiento. En el Coso, el de Baselga. Ya no quedan Casa Padrós ni el Palacio del Conde de Artasona donde está el cine Cortés.

Tanto en el altar mayor como en la portada de entrada por el palacio estaban las imágenes de sus dos primeros obispos, Poncio y Ramón, para testimoniar la historia de su obispado.

La construcción de esta catedral por el concejo de Barbastro es un ejemplo del espíritu de la Modernidad que durante cuatro siglos ha inspirado la historia. En el siglo XX entra en crisis. Ahora nos encontramos en la postmodernidad.

Durante la guerra civil las estatuas de los obispos que había en la puerta de entrada por la plaza del palacio fueron destruidas y no han sido repuestas. Queda el escudo de la ciudad como testimonio de aquel proyecto colectivo tan ambicioso.

La ciudad recuperó la sede episcopal en el año 1573, pero su historia no ha sido fácil. En 1851 vuelve a anexionarse a Huesca para volver de nuevo a ser sede episcopal en 1951. Finalmente, en 1995 se crea la diócesis Barbastro-Monzón agregando las parroquias que pertenecían a la diócesis de Lérida.

Pero, el conflicto aun continua con distinta narración, ahora con los bienes de obras de arte depositados en los museos catalanes, que llevan decenas de años sin apenas moverse las posiciones.

Según Koselleck, los conflictos nunca pueden solucionarse definitivamente, sino que en realidad sólo son sustituidos por conflictos estructurados de modo distinto. Un conflicto se acaba cuando surge el siguiente y sólo entonces.

Es interesante este paradigma de la filosofía de la historia para tenerlo en consideración en el ámbito empresarial en la resolución de conflictos, porque tendemos a maximalismos de difícil consecución, mientras que la estructuración distinta de la problemática puede llevar a soluciones rápidas y alcanzables. Aquello de lo mejor de lo posible.

Otro paradigma interesante a aprender de la filosofía de la historia es el de la aceleración de los acontecimientos que estamos viviendo, que hace que sea más complicada la toma de decisiones.

Los aceleradores tecnológicos están transformando la estructura tradicional de las metodologías de toma de decisiones. “Ya no sirve estar a la espera de decisiones que nos incumben, sino que deben pensarse de antemano a fin de ser capaces de actuar”.

Tenemos un ejemplo muy claro en la respuesta de Donald Trump al triunfo del referéndum que Erdogan ganó en Turquía. Sin esperar a los resultados definitivos y, a pesar del poco margen, le llama para felicitarle.

La felicitación de Trump contrasta con las críticas a la consulta que se han producido por parte de la misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

Esto hace que los líderes europeos no tengan la capacidad y la rapidez del presidente norteamericano para tomar una posición. Sin embargo, la sociedad pide inmediatez en la respuestas. Esto únicamente es posible si se piensa por adelantado.

Alguno puede pensar que es el estilo del presidente norteamericano, pero sirve como ejemplo de las distintas formas y tiempos para contestar ante la inmediatez que se requiere en un entorno de aceleración de los acontecimientos.

Esta precipitación contrasta con la celebración del 500 aniversario del comienzo de la construcción de la catedral de Barbastro, que nos permite tener perspectiva histórica.

 

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