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Monzón, Ocio y Vida

Jornada de Convivencia del Club Montisonensese de Montaña

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El domingo día 11 de Junio, un grupo de 23 senderistas partieron desde la Estación de Autobuses de Monzón, donde un autocar nles llevó a los Llanos del Hospital de Benasque.

Partiendo desde el aparcamiento de La Besurta, lugar muy conocido por los montañeros que realizan la clásica ascensión al Aneto, los senderistas tomaron la senda que conduce hacia el refugio de La Renclusa, la cual abandonaron unos cientos de metros más allá y siguieron el valle del Ésera.

Paseando por praderas repletas de flores y superando algún que otro repecho, en menos de 45 minutos habían llegado todo el grupo al lugar llamado Forau de Aigualluts, que es donde las aguas provenientes del deshielo del glaciar del Aneto, se descuelgan en una hermosa cascada para ser literalmente engullidas por la tierra, desembocando a unos 4 km de distancia en el lugar llamado Ulls de Joeu, en el Valle de Arán. Enfrente vieron el gigante de los Pirineos, la Tuca d’Aneto, rebautizada por el Gobierno de Aragón hace pocos días. Su glaciar blanquísimo le da un carácter distinto a todas las demás montañas, convirtiéndolo en la cumbre por excelencia.

Hicieron una gran cantidad de fotos en este hermosísimo y muy frecuentado lugar, puesto que es ahora cuando el deshielo aumenta el caudal de los barrancos y multiplica la espectacularidad de los saltos de agua.

Rebasado el Forau, pasearon por el enorme llano del Plan de Aigualluts, donde el río serpentea mansamente entre praderas de nuevo llenas de mil flores. Cuando tomaron el desvío al barranco de la Escaleta, cruzaron un puente de madera y por una senda en zig-zag remontaron una especie de proa rocosa, desde cuya parte superior se pueden distinguir dos de las montañas mas bellas y elevadas, el pico Mulleres y La Forcanada. Tuvieron una vista de grandes neveros y un sinfín de agrestes cumbres alrededor.

Solo les faltaba coronar el collado del Toro para alcanzar el ibón del mismo nombre, que se encuentra en un lugar ciertamente inverosímil, a caballo de dos grandes valles como son el del Ésera y el de Arán.

Tuvieron tiempo de descansar un buen rato y disfrutar de las tranquilas aguas repletas de peces pequeñitos, para después hacer la foto de grupo y emprender regreso a La Besurta, todo ello a buen ritmo y repitiendo vistas y buen ambiente.

El día fue muy caluroso, algunos se dimos un baño en el río, y después con el autocar bajaron a comer a Eriste, donde se encontraron con el resto de secciones y disfrutaron de una suculenta comida de hermandad.


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