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Por Blas Broto
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En una reciente visita a Lucca (Italia) entramos en la casa-museo de Puccini, y un joven que trabajaba allí, al oírnos, se alegró de encontrarse con españoles y entablamos una pequeña cháchara: “Yo abrí horizontes al mundo en Madrid, gracias al Erasmus. Lucca es una ciudad pequeña y Madrid me abrió los ojos, descubrí cosas preciosas … Me encantan los españoles; me gusta vuestra comida… añoro Valencia, Córdoba, Sevilla, Granada, Barcelona, Segovia, Ávila, Toledo …¡ Qué suerte de vivir allí!”

Lo decía con una evidente melancolía, quizá por aquel tiempo pasado que ya no volverá.

Al día siguiente de nuestra vuelta a España el nuevo Jefe de los Mozos de Escuadra, Pere Soler, dijo quello de que “espero irme pronto porque todos los españoles me dais pena…” Es volver a España y topar, otra vez con la murga de siempre, el aburrido raca-raca catalán que sufrimos por culpa de unos cuantos políticos.

Dijo Voltaire “Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable”. A mi juicio el nacionalismo catalán tiene más de manicomio que de política. A quienes atrapa los vuelve del revés, sin consciencia de la transmutación. Recientemente el arzobispo de Barcelona, Omella, dijo que hay cien mil maneras de devolver los bienes del museo de Lérida a su destino. Sin embargo yo sólo veo una: que los metan en un camión. ¿Cómo puede haber tanta disparidad entre las personas que están y no están atrapadas en el nacionalismo catalán?

J Broto copia
Joaquín Broto en la catedral de Barbastro. Años 50.

J Broto Hace 60 años mi tío Joaquín ganó la oposición a maestro de capilla de la catedral de Barcelona. Era joven, unos 36 años. La curia nacionalista no asumió que un foráneo hubiera ganado ese importante puesto, y algunos le hicieron la vida imposible… No lo dudó: se presentó a la plaza de organista de Santiago de Compostela, que ganó, y dejó atrás Barcelona. Allí quedó el obispo de Barcelona, otro aragonés, suplicándole que aguantara… Algo similar hizo mi mejor amigo de la mili, el vallisoletano Juan Carlos, que sólo aguantó dando clases en la facultad de Físicas un par de años; en cuanto pudo se fue a León, asqueado de aquel ambiente tan cerrado y enfermizo. De ello hace unos veinte años…

Que yo cause pena a Pere Soler me ocasiona extrañeza, porque ese señor no me conoce de nada. Quizás, si me conociera, le daría envidia, asombro o asco… Pero el fanatismo le hace conocerme, y además me presenta tan penoso que le conmuevo a la piedad. ¡Queda como bueno y caritativo! De locos…

Yo abisinio

En los años treinta estuvo muy en boga Abisinia (actual Etiopía) y su Rey-dios, Negus, por causa de la guerra con los italianos. Aquellos nombres calaron mucho en la sociedad española, que los usó a modo de sarcasmo… Un famoso miliciano en la guerra civil se apodó Negus, y era de El Grado. A su vez lo soldados nacionales llamaban abisinios a los republicanos. En un lance de la guerra un legionario detuvo a un brigadista internacional, rubio, de piel muy blanca y con pecas. El legionario era un negro auténtico, alistado en Melilla: labios gruesos, nariz chata y ojos saltones. Al ser detenido el brigadista iba con los brazos en alto diciendo “yo ser pasado” (pasado al otro bando, voluntariamente) Pero el negro le apuntaba con mala cara diciéndole: “Tu no iste pasado, tu iste abisinio, abisinio” (Lo cuenta Rafael García Serrano, testigo de aquella anécdota)

Las palabras de Pere Soler me recordaron, no sé porqué, al brigadista rubio, pecoso y muy blanco, tildado de abisinio por… un ignorante. Solo la ignorancia y el fanatismo pueden conducir a las personas a tantos errores apreciativos.

Yo, catalán cien por cien

En los años 90, cuando el FC Barcelona ganó una copa de Europa, los jugadores subieron al balcón del palacio de san Jorge, tras visitar Montserrat; el búlgaro Stoikov cogió el micro con la mano izquierda, para dirigirse a la enfervorizada multitud, y con la mano diestra se daba ligeros golpecillos en el pecho mientras decía: “Yo, catalán cien por cien, catalán cien por cien”.

Así pues a lo largo de mi vida he visto un jefe de los Mozos catalán que no se siente español…, un búlgaro que se siente catalán… y un rubio pecoso tildado de abisinio por un africano… (esto último no lo he visto pero lo he leído de quien lo vio)

¡Buñuel y Dalí tenían razón!

La primera manifestación fascista en España

José Plá fue testigo de la que señaló como la primera manifestación fascista que hubo en España, en el estadio de Montjuic. Un desfile estilo militar pero con paisanos…; y con unos uniformes parecidos a los militares, de color pardo; a su vez, las banderas eran de un partido político: Estat catalá. (El partido que pidió ayuda a Musolini para crear un estado en Cataluña, a través de Dencás) Plá quedó de piedra: todos uniformados, es decir todos iguales, disueltos en el anonimato del grupo. Hoy la plaza que hay a la entrada de la diagonal lleva el nombre del fundador de aquel partido filofascista: Francisco Maciá.

estelada-esvastica-300x217Años más tarde, como corresponsal en Berlin, Plá tuvo ocasión de conocer el movimiento fascista alemán, y entrevistó a Hitler. Cuando Hitler le dijo que pensaba acabar con los judíos, Plá le preguntó: “¿A garrotazos?”

En Montjuic iban todos uniformados (uni-forma, una sola forma, que nadie destaque con su diferencia) Ahora, el 11-S también van todos uniformados pero con camisetas amarillas, que son más cómodas y se pasa menos calor. Las banderas cambian de un año para otro sin causa justificada: primero fue la cuatribarrada y ahora la estelada… ¿Quién lo ha decidido? Muchos no saben que la estelada es la bandera del partido Estat Catalá, que era pseudo-nazi. (Su consejero Dencás estuvo junto a Mussolini en el balcón de la piazza del Popolo, de Roma).

Este cambio de banderas tiene su aquel: en el museo de Miró de Montroig, su pueblo Comercios marcadosnatal, había un cuadro muy bonito de la villa, de los años 20. Pero en los años 80 le pidieron al autor que pintara la cuatribarrada sobre el dibujo del campanario, a lo que accedió. Pero ahora esa bandera ya no vale… Me pregunto si querrán pintar la estelada para actualizar el cuadro. Miró no lo podrá hacer porque murió hace unos años. Quizás el concejal de cultura.

Un filósofo de Martorell

En el café Pombo, en la tertulia de Gómez de la Serna, acudía un filósofo de Martorell, Francisco Pujols, quien acostumbraba a decir (en broma) que no tardaría en llegar un momento histórico en el que el excursionista rondamundo o globe-trotter, al llegar a una meta de su camino lo encontraría todo pagado por el simple hecho de ser catalán.

RevistaBlanca
Portada de La Revista Blanca.

Lo escribió Felipe Alaiz, un olvidado escritor de Bellver del Cinca, muy bueno, en La revista blanca, de antes de la guerra.

Pujols debió ser un tipo muy inteligente porque fue amigo de Dalí, quien, en contra de lo que muchos piensan, no estaba loco ni mucho menos. Era un genio, trabajador incansable y muy buen escritor (basta con leer La vida secreta: un testimonio que explica muchas cosas de su vida, entre otras su estrecha relación con Franco)

Dalí legó su patrimonio al Estado Español, con el consiguiente cabreo de Pujol, que rápidamente dijo que también la Generalitat pertenecía al Estado Español y que su patrimonio no saldría de allí y debía ser gestionado por el gobierno catalán. El entonces ministro de Cultura, el socialista Javier Solana ¿qué dijo?: apoyó a Pujol y asintió con que donde Dalí dijo Estado Español pudo querer decir la Generalidad…

Sin duda estamos donde estamos porque así lo hemos querido.

 

 

 


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5 Comments

  1. Lucca y Martorell, pero Bellver de Cinca(sic). Y yo que pensaba que en castellano se mantenía la grafía castellana. Será que el diablo está en los detalles.

    1. Hombre Antonio, no seas tiquismiquis, no creo que Blas haya utilizado Bellver en lugar de Belver conscientemente. Por otro lado en la penúltima y antepenúltima línea del artículo podemos encontrar lo que era el pacto de las élites madrileñas y barcelonesas. Su mantenimiento en el tiempo con dejación de las funciones del Estado en Cataluña y su ruptura estos últimos años explican la situación actual. ¿ A quién hay que reclamar ?

  2. Pues lamento haberme equivocado con Belver.
    Yo critiqué en su día que el gobierno de Madrid se arrodillara ante Pujol y ordenara llamar Girona a Gerona, y Lleida a Lérida, denominaciones que no uso; como tampoco usó Pérez Galdós al escribir su Episodio nacional titulado Gerona…
    Lo mismo denuncié cuando Pujol impuso que Paradores Nacionales se llamaran Paradores, a secas. Y los gobernadores civiles, “subdelegados de gobierno”… Imposiciones que tenían lugar con la negociación de los presupuestos del Estado. Y el Estado postrado.
    En definitiva que presento mis excusas por ese error toponímico.

  3. Pujol, ya anciano, está vivo para ver que todo aquello que mafiosa y ladinamente fue levantando desde 1974 está derrumbándonse irreversiblemente. Es su castigo, vivir para verlo.

  4. Por supuesto que acepto las disculpas, aunque tampoco las pedía. Pero tienes razón Beturián en lo que dices: no lo ha hecho conscientemente. Y eso el lo malo.
    Dice Steven Pinker en El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana (ahí es nada ese título):” …nuestras palabras se relacionan con nuestros pensamientos, nuestras comunidades, nuestros sentimientos, nuestras relaciones y con la propia realidad.[…]Somos verbívoros, una especie que vive de las palabras, y es seguro que el significado y el uso del lenguaje están entre las cosas importantes que cavilamos, compartimos y debatimos”.
    Claro que la ofensa es intransferible y obviamos las ajenas, al menos desde Jaume I “el conqueridor”.

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