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Naval, Sociedad

El Salinar de Naval crece cada temporada estival en número de bañistas

Atrajo el pasado verano a 27.000 visitantes y esta temporada las cifras son similares
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Salinar Naval. Ronda Somontano.
Talasoterapia con cuencos de cuarzo. Ronda Somontano.

Tomarse un baño en balsas milenarias, utilizadas desde la Edad Media para la extracción de sal, es la propuesta que cada verano desde comienzos de este siglo propone Naval como terapia para relajarse, curar dolencias, pero sobre todo disfrutar de una sensación poco frecuente, la de flotar de forma natural sobre un agua con alta concentración salina (superior a la del Mar Muerto).

La extracción artesanal de sal, que cayó en desuso en los últimos compases del pasado siglo XX por la escasa rentabilidad, obligó a los vecinos de Naval a reconvertir su casi ancestral salinar (la primera referencia documental de la actividad salinera en Naval data de 1094) en un espacio para el ocio estival, un balneario al aire libre.

Las balas se habilitaron con escalares, duchas y zona para tomar el sol, y se crearon nuevas piscinas (en estos momentos hay seis piscinas pero se contempla seguir ampliando en próximos años). Además cuenta con servicio de restaurante y merendero, rutas interpretativas para dar a conocer cómo se extrae la sal mineral y la importancia que ha tenido a lo largo de la historia, así como recorrer un patrimonio que ha marcado el devenir de la villa (la sal de Naval era considerada desde la época medieval como el oro blanco del Somontano).

Salinar de Naval. Ronda Somontano.
Bañistas en una de las pozas del Salinar de Naval.

El Salinar de Naval ya se ha convertido por méritos propios en uno de los destinos más frecuentados del Somontano en verano. El año pasado se llegó a los 27.000 visitantes en una temporada que abarca todo el verano, una cifra histórica y que supuso un 15% más de asistentes que en 2015.

Este año a raíz de las cifras del mes de julio y de lo que llevamos de agosto, la afluencia está siendo buena, con turistas llegados de varios puntos de Aragón, España y del extranjero que veranean y deciden acercarse hasta Naval. Las cinco casas rurales de la población han registrado varios llenos en la primera semana de agosto y como explica una de las trabajadoras del Salinar, Marilin Echebarría, «si hubiera más establecimientos más ocupación habría, está habiendo mucho movimiento en el pueblo por las personas que acuden a bañarse».

El proyecto del Salinar de Rolda se ha convertido en un ejemplo de actividad económica sostenible, que fija población, recupera patrimonio y que dinamiza la economía local. En él trabajan ocho personas durante el verano y dos de ellos tienen un contrato fijo anual para realizar labores de mantenimiento y extracción de sal, destinada al mantenimiento de carreteras en invierno pero también para usos gastronómicos y gourmet, con la Flor de Sal. Todos ellos son de Naval. Además el bar, que explota una empresa restauradora de la localidad, cuenta con diez trabajadores.

Naval y su salinar de Rolda. Ronda Somontano.
Piscinas pequeñas del Salinar, con Naval al fondo. Ronda Somontano.

Como recalca el gerente de la sociedad vecinal propietaria de las salinas, Saturnino Riazuelo, «el Salinar está claramente consolidado y cada vez viene gente nueva, pero todo ello a base de invertir. Cada año invertimos 50.000 euros y las mejoras son notables. Este año hemos traído agua de un salinar que tenemos a 2 kilómetros, hemos arreglado la pista de entrada, las tarimas de madera, aumentamos la zona de sombra, … cada año hay nuevos servicios y todo lo ganado se reinvierte».

En ese sentido, ya se plantean en el próximo año ampliar el número de bañeras en un zona anexa al Salinar de Rolda, bañada por el río Llastre.

Este verano como novedad se ofrece los martes y jueves sesiones de talasoterapia con cuencos de cuarzo, lo que genera masajes a través de las vibraciones del sonido puro por el agua.

Entre los visitantes que acudían por primera vez, las sensaciones son muy gratificantes. «Es una experiencia muy curiosa y muy buena. Nunca nos habíamos bañado en una piscina de sal y hemos venido porque nos lo recomendó una amiga. Te sorprende lo que flotas y la sensación de relajación y de paz con la que te vas. Es muy recomendable», explica Ana Martín que acudió desde Barcelona con su familia.

Desde Madrid también llegaron por primera vez la familia formada por Sergio de la Cruz y Ana Norte. «Es muy relajante. Nunca nos habíamos bañado en unas salinas y los niños han disfrutado mucho, son muy inquietos y aquí se han relajado. Nosotros, también. Es una experiencia cien por cien recomendable», señalaba Sergio.

 


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