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Consumo

Consecuencias de una hipotética independencia de Cataluña para el turismo de Barcelona

Durante los últimos años el independentismo en Cataluña ha ido creciendo hasta el punto de convertirse en lo que muchos consideran una opción más que viable. Aunque la cifra de partidarios de la separación territorial es mucho mayor que antaño siguen existiendo innumerables detractores, los cuales alegan una serie de problemas y desventajas que surgirían en caso de que la popular comunidad autónoma ubicada en el noreste de la península dejase de formar parte del país al que pertenece actualmente. Uno de los contratiempos hace referencia al turismo, el cual se vería afectado si se diera dicha situación. Barcelona sería sin ningún tipo de duda el lugar que más pagaría las consecuencias de la independencia catalana.

Y es que a día de hoy la Ciudad Condal recibe diariamente la visita de ingentes cantidades de turistas, quienes se lo pensarían dos veces en caso de que planificaran un viaje a un país que no perteneciese a la Unión Europea. Así pues, se reduciría drásticamente la cifra de visitantes, aspecto que acabaría traduciéndose en menores ingresos para negocios pertenecientes a multitud de sectores como el del erotismo. Los cálculos efectuados recientemente dejan patente que locales como el strip club Barcelona verían disminuidos sus ingresos, perdiendo su capacidad de contratación y, por ende, aumentando el desempleo de la provincia.

El Barcelona strip club no solamente acoge a clientes extranjeros, sino también a usuarios del resto de España. Innegablemente muchos de ellos se mostrarían reticentes a acudir a la capital catalana tras la hipotética independencia de una de las comunidades autónomas más importantes, así que los negocios del sector erótico verían cómo el abanico de asistentes pasa a ser mayormente local sin demasiada presencia de extranjeros o españoles. Los beneficios económicos decrecerían afectando por ende al PIB y dando pie a unas consecuencias negativas en muchos otros aspectos que inciden directamente en el bienestar de la sociedad.

Más allá de los locales eróticos en los que miles de profesionales como las escorts Barcelona verían reducida su clientela otros sectores de gran importancia en la Ciudad Condal también pagarían caro el clima de crispación que inevitablemente acabaría trasladándose a la urbe después de que Cataluña procediera a independizarse de España. Un claro ejemplo es el de los negocios en los que habitualmente se reúne un ambiente de celebración y fiesta en estado puro, desde discotecas y karaokes hasta recintos deportivos e instalaciones en las cuales tienen lugar actividades grupales, tales como carreras de karts y la bachelor party Barcelona que es contratada a modo de despedida de soltero. Pocos individuos optarían por presenciarse en la capital catalana con el objetivo de pasárselo bien sabiendo que quizás los foráneos no serían del todo bien recibidos, provocando que algunos de los mencionados locales incluso tuvieran que cerrar por falta de clientes. Los propios barceloneses son amantes de la fiesta y acostumbran a frecuentar este tipo de recintos, pero los mismos se nutren en gran parte de las visitas realizadas por extranjeros y habitantes del resto de España.

En lo que hace referencia al turismo proveniente de otros lugares europeos es indiscutible que muchos de ellos acaban eligiendo Barcelona por el atractivo que desprende el hecho de estar en España, el cual se perdería si la región pasara a enmarcarse fuera del país hispano de la misma manera que les sucede a los principados de Andorra y Mónaco. Así pues, la actividad turística extranjera decrecería por el simple hecho de que muchas agencias de viajes no podrían vender la idea de acudir a la Ciudad Condal como un destino español, dejando de empaparse de la buena marca de la cual presume el mencionado territorio ibérico que es visto con muy buenos ojos por los ciudadanos del resto del mundo.

Algo similar sucedería con el sector gastronómico, puesto que muchos locales de restauración pasarían a servir a una inferior cantidad de clientes provenientes de otros países. Y es que la gastronomía española que también abarca platos típicos catalanes es deseada por los paladares europeos, americanos y del resto de continentes, pero son pocos los que conocen exclusivamente el tipo de comida que se sirve en Barcelona. De esta manera los bares y restaurantes de la urbe bañada por el mediterráneo perderían parte de su encanto.

La independencia de Cataluña afectaría gravemente al turismo de toda la Comunidad Autónoma y, sobretodo, del principal activo de la misma que es conocido bajo el nombre de Barcelona. Muchas de las consecuencias vendrían dadas por el factor psicológico de aquellos que no verían con buenos ojos la acción de acudir a la capital catalana sabiendo que ya no forma parte de España, pero otras serían provocadas por dificultades y contratiempos inevitables como el engorro que supondría para muchos el hecho de viajar a un destino de fuera de la Unión Europea. Es por ello que, a pesar de que el independentismo cada vez va a más, sigue contando con el rechazo de muchos catalanes que son plenamente conscientes de que Barcelona se vería seriamente perjudicada en términos turísticos.

 

 

         

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