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Colungo, Sociedad

Colungo recupera el sonido de campana con el tañir de Santa Eulalia

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Colungo_RondaSomontano.
Bendición de la campana por mosen Cabrero. Javier Cavero.

A lo largo de esta pasada semana se han realizado en Colungo diversas actividades organizadas por la Asociación Cultural O Portal d’a Cunarda.

El domingo se celebro la fiesta de la cofradía, tradicional desde hace muchos años, en su momento se perdió y desde hace unos años se volvió a recuperar. En esta ocasión fue especial por la bendición de la campana que se ha colocado en la ermita de Santa Eulalia, se la llevaron para la guerra y desde entonces no hubo campana.

A la una se celebro la misa en la ermita situada en el interior del cementerio y después a la salida la bendición de la campana a cargo del párroco José María Cabrero.

La campana se llama Santa Eulalia y ha sido fabricada por la empresa campanas y relojes Pallas.

Es una donación de Antonio Albas Broto fallecido en 2012, una vez que se restaura parte de la ermita, tenía la intención de colocar la campana y su familia ha cumplido lo que era su voluntad.

Sentía mucha devoción por Santa Eulalia ya que además de patrona de Colungo, el pueblo que lo vio nacer y al que amaba, es patrona de Barcelona, ciudad con la que se sentía muy identificado, sentía orgullo de ser aragonés y catalán.

A la salida la familia Albás obsequio a los presentes con un ágape con los tradicionales panellets y cava.

Preparando las calabazas. Javier Cavero.

A las dos tuvo lugar la comida en el salón social con el menú tradicional, judías blancas y carne de cordero guisada. Se congregaron más de medio centenar de vecinos, finalizada la comida se hizo la subasta con diferentes partes del cordero y lo que se recauda se destina al mantenimiento del cementerio.

El martes víspera de todos los santos fueron los más pequeños los protagonistas con la fiesta de las calaveras, que va pasando de generación en generación desde hace muchos años. La actividad se desarrollo en la plaza, allí cada uno con su calabaza le dio forma para luego colocar la vela en el interior, cada año aumenta el número de participantes.

Posteriormente las calles de Colungo se convirtieron en un improvisado pasaje del terror, alumbrados con las velas y vestimentas tétricas se recorrieron las calles y los niños lo pasaron muy bien. Después pasaron por las casas del pueblo para que les dieran caramelos.

Una chocolatada puso el punto y final a esta noche de tradición.

Desde la asociación seguimos con el empeño de mantener las tradiciones y ahora ya se piensa en la jornada cultural de la matacía que ya se avecina.


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