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Opinión

8M, cuenten conmigo

Por Pedro Solana
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Ante la convocatoria internacional de una jornada de paros por parte de las mujeres quisiera expresar mi apoyo. Detesto las perversas vinculaciones a colores o ideologías por parte de sus detractores. Y no crean que lo hago para posicionarme como el más feminista de cuantos sepamos apoyar sus demandas.

Pertenezco a una generación a la que nos ha costado verdaderos esfuerzos alcanzar a ver las conquistas hechas por la mujer en estos últimos cincuenta años. En aquellos tiempos iba a una escuela que segregaba por sexo y ni en la calle solíamos compartir juegos con las niñas. De hecho , cuando subía a clase de los Escolapios de Barbastro después de comer pasaba frente a un colegio de chicas , el de san Vicente de Paúl y me causaba temor abrirme paso entre los uniformes de color azul marino a pesar de que yo mismo llevaba un uniforme parecido , una bata rayada de azul y blanco sobre los pantalones cortos.

Sin embargo fui testigo de las primeras clases mixtas en el bachillerato de los años setenta en el Seminario, eso sí…los chicos delante en el aula y las chicas agrupadas detrás.

No es que me haya costado mucho asimilar la carrera de obstáculos en que las mujeres han sabido conquistar poco a poco una igualdad que el día ocho las unirá otra vez pero en alguna ocasión he sentido que me daban una buena lección y de eso les quisiera hablar.

Mi relación con las mujeres comenzó a ser fluida cuando empecé muy joven a recorrer montañas. Siempre he tenido muy buenas compañeras en las excursiones y aunque lo diga con orgullo recuerdo aquel día a mediados de la década de los noventa en que participaba en una prueba de esquí de montaña al pie del túnel de Viella en su cara sur y que un club catalán había organizado. Se corría en patrullas de dos y no dejaba de sorprenderme por el número elevado de participantes femeninas.

Había que subir un tres mil, el Mulleres, y con mi compañero queríamos disfrutar del día más que competir en aquella prueba. Sin embargo ocurrió que acercándonos a la cima en zig – zags cortos y empinados un equipo de chicas nos adelantaba sin mucho brío y a mí me dio por disputarles la posición. No eran las únicas que nos habían sobrepasado y pensé que había llegado la hora de plantear batalla por lo que acelerando el ritmo se produjeron varios adelantamientos alternos. La pendiente cada vez era más empinada y al llegar el momento de quitarse los esquís para continuar subiendo a pie en una línea vertical hacia un collado antes de la cima, escuché cómo una voz enérgica a la vez que templada y suave me pedía que le dejara sitio para continuar. Sí, aquellas chicas me hicieron el último y definitivo adelantamiento antes de coronar el tres mil. Y yo me preguntaba, entre avergonzado y enfadado conmigo mismo…: ¿-Qué tontería había hecho disputando con esas esquiadoras por una plaza?. ¿Por qué había creído que sería fácil pasarlas, quizá porque eran mujeres…?.

No fue el único momento de bochorno aquel día ya que entusiasmado por el descenso una vez coronado el pico me lancé con mis esquís olvidando la mochila en el lugar de inicio de la bajada. Fue recogida más tarde por los controladores y se me entregó al final de la carrera con no muy buena cara.

A partir de entonces creo que me lo he pensado mucho antes de prejuzgar a nadie en la montaña y menos por su condición de mujer.

Con el pasar de los años, además, repito una y otra vez que es con mujeres con quienes mejor disfruto del deporte en la Naturaleza. Puedo atestiguar que son las mejores compañeras y ahora que voy más en bicicleta quisiera dedicar este escrito a una compañera especial, Carmenchu Alonso , con la que compartí una salida en bici el sábado pasado.

Por si fuera poco, en mi casa somos cuatro y yo soy el único varón, créanme, un privilegio.


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8 Comments

  1. Acabo de leerte, querido Pedro, y me has confirmado que la huelga morada del día 8 no tiene el sentido que aparenta. Porque cuando eras pequeño la educación discriminaba entre sexos, y ahora no. De joven te picabas con las deportistas de otro sexo y ahora no. Ahora compartes bici con Carmen, y afirmas que saliste el sábado en bici con ella y ocultas que yo era el tercero… (me siento discriminado por tus palabras. Te has hecho tan feminista que intuyo eres homófobo y me desprecias)
    Mis recuerdos infantiles quizás difieren de los tuyos. En mi barrio solo una chica se atrevió a entrar en la pandilla de niños traviesos de las Casas Baratas. Jugábamos al fútbol con balón de reglamento pesadísimo y los punterazos de Jaime eran tan fuertes que una día Lo reventó… Hacíamos peleas con la calle de Benasque con piedras como pelotas de tenis y con arcos y flechas con punta metálica… Una se clavó en la oreja de un chico rubio, mudo… Y cuando rodábamos melones (por la noche) a veces había que correr aprisa por si el mesonero hacía guardia
    ¿Qué chica quería hacer esas cosas? Solo una. Pero a ninguna se le impidió…

    1. Amigo Blas, no te había incluido en el grupo que pedaleamos el sábado pasado porque quería ensalzar a nuestra querida Carmen. Y en tu respuesta podríamos entablar debate acerca de los problemas a la hora de negociar conciertos con algunos colegios que todavía discriminan por sexos. Hace cincuenta años se veía normal y lo vivimos. No te parece que es un poco “antiguo” el que aún haya colegios que discriminen”?.y cuando piden el dinero del concierto público ya está liada. Créeme Blas, aunque nos cueste, debemos esforzarnos por cambiar a mejor, y si es por bien de la igualdad de las mujeres con más motivos.

  2. Hay estudios que confirman que el aprendizaje en los niños difiere según el sexo; por ejemplo a las niñas la idea, o el mensaje, hay que reiterarlo más veces y no porque ellas sean más torpes, sino porque tienen más inseguridad que los niños y ello requiere repetir las cosas más veces. Yo ni lo afirmo ni lo niego, pero lo he oído a pedagogos.
    Conozco el caso de un profesor de instituto, jubilado, que reconoce que en la clase de COU de chicos las cosas iban mucho peor que en las chicas, porque ellas maduran varios años antes, y mientras ellos penduleaban y tonteaban a esa edad, ellas tenían las cosas más claras y se aplicaban con más seriedad al estudio (y de tener novio con 4 o 5 años mayor, para encontrar más madurez que sus coetáneos)
    En definitiva la separación de niños en el colegio no siempre ha de ser discriminatoria. Y si llevamos las cosas a la tremenda te cuento esto: el el hockey sobre hielo masculino se permite todo tipo de contacto, choques y empujones, sin límite. Pero en el femenino no se permite el mínimo empujón. ¿Eso es discriminatorio?

    1. Blas, no te admito ese pretendido estudio que afirma diferente comprensión de explicaciones entre niñas y niños y si eso se debe a inseguridad por parte de las niñas está claro que si conviven con los niños desde el parvulario cada año se sentirán más iguales y por tanto menos inseguras.
      Mira Blas, había centrado mi comentario en la discriminación entre sexos y tú y yo sabemos en qué tipo de colegios se hace eso. Pero aún hay más discriminaciones en la escuela concertada o al menos en algunas de ellas. Piden tener derecho a concierto público pero luego resulta que allí no se ven niños con problemas, ni con aspecto diferente, digamos que por lo pobre fe su atuendo, y se ven pocos niños hijos de inmigrantes y alguna que otra diferencia más… Esto se lo he oído a algún profesor jubilado de pública. Si todos los colegios lucharan por la admisión y la inclusión de todos los niños los resultados serían mejores por la tarea “difícil” compartida. Para que los colegios privados fueran iguales a la hora de admitir niños, deberían dejar de cobrar por extraescolares cuyo plus es imposible ser pagado por clases desfavorecidas y ofertar su enseñanza en igualdad de oportunidades que la pública. Ya ves que lo de los sexos, con ser importante, no es la única discriminación

  3. El título “8M cuenten conmigo” con la foto del montañero me hizo creer que ese hombre se ofrecía a subir a un ocho mil. ¿Por qué no es la foto de una montañera?
    Conmigo que no cuenten ni para subir una montaña ni para vestirme con una prenda morada el día 8. Algunas progres se han empeñado en que las mujeres hemos de ser todas iguales, pensar igual y sentir igual y resulta que lo más bonito en esta vida es la libertad y felicidad de ser cada uno como quiera ser. ¿LLevar una prenda morada el día 8 como insisten las redes sociales? ¿Quien ha decidido el color? ¿No era el magenta el color de la mujer?
    Me compré zapatillas magentas, porque no había otras; camiseta magenta porque eran así… ¿y ahora no valen?
    A ver si detrás de este rollo patatero del 8M están las marcas Addidas, o Nike para hacer negocio y las mujeres caemos como tontas…

  4. La educación diferenciada es mucho mejor para todos, los niños maduran más tarde que las niñas y les digo por experiencia que actualmente cuando en la clase hay solamente niñas o niños se sienten mucho más cómodos y felices, no es cierto que la separación por sexos en el aula perjudique la relación posterior entre chicos y chicas, es todo lo contrario. Tanto feminismo ya cansa, y encima se destinan a esta propaganda recursos públicos que deberían dedicarse a solucionar los verdaderos problemas de la sociedad. El día 8 conmigo que no cuenten.

  5. Gracias Pedro, muy bonito tu artículo. Contamos contigo para la igualdad, corresponsabilidad y visibilidad del trabajo, conocimiento y esfuerzo de las mujeres, sobre todo deportistas y montañeras que tanto aprecias.

  6. ¿Sobre todo deportistas y montañeras? ¿No estamos hablando de igualdad? Veo un poco machista diferenciar entre mujeres deportistas y sedentarias. Muchas mujeres no pueden subir al monte porque se quedan en casa haciendo la cena.A partir de ahora ¡Manolo la cena te la haces solo¡
    Todas, todas sin excepción debemos recibir de Pedro la correspondiente corresponsabilidad y visibilidad que tanto lo tenemos merecido tras siglos y siglos de machismo asqueroso, hombril y falico.

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