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Remitidos

El descanso y su incidencia sobre la salud

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Es una tendencia generalizada en todo occidente infravalorar el tiempo que dedicamos al descanso, en una sociedad donde el estrés y la prisa imperan en carrera acelerada para llegar a ningún lugar, pues siempre, inevitable, quedan cosas por hacer.

Sin embargo, el descanso es tan necesario como respirar e incide directamente sobre nuestra salud y bienestar. Cuando descansamos, permitimos a nuestro cuerpo recuperarse y restaurarse mediante las distintas fases que se dan, siempre y cuando tengamos un sueño sin interrupciones, es decir, no solo se trata de dormir, sino de dormir bien, profundamente.

Durante los distintos ciclos del sueño, los distintos tejidos de nuestro organismo crecen y se reparan, ya que durante este tiempo es cuando segregamos la hormona responsable del crecimiento, y también cuando se restaura la energía que el cuerpo necesita. Por estos motivos, dormir lo suficiente es esencial para mantener una buena calidad de vida, con un estado de salud y bienestar óptimos.

Durmiendo 8 horas diarias, mejora la memoria, la concentración y la capacidad mental, el sistema inmune se fortalece, baja la presión sanguínea, disminuye la inflamación en el cuerpo, y además se tiene más energía y mejor humor.

Del mismo modo, dormir 8 horas diarias nos ayuda a mantener un peso saludable, y es que la falta de descanso continuada contribuye a la subida de peso. Esto tiene una explicación muy sencilla, se debe a que la parte del cerebro que controla el sueño es responsable también del metabolismo, así que cuando no dormimos lo suficiente, nuestro cuerpo segrega una hormona que aumenta el apetito y hace que comamos más.

Todos hemos sentido en alguna ocasión los efectos que dormir pocas horas durante varias noches seguidas tiene sobre nosotros, debilitando el sistema inmune, sintiéndonos más irritables, con peor humor y menos energía, haciendo que baje nuestra productividad y nuestra capacidad para concentrarnos.

La buena noticia es que todos estos síntomas se pueden evitar dándole la importancia que se merece al descanso, tal y como se puede ver en el siguiente enlace. Asegúrate de dormir 8 horas cada noche y empezarás a sentir los beneficios que reporta, sintiendo mucha más vitalidad, motivación y un mejor rendimiento.

Si eres de los que sufren trastornos de sueño y no descansas lo suficiente, sigue los siguientes consejos que proponemos a continuación. No perderás nada por probarlos y puedes ganar mucho en calidad de vida.

Consejos para descansar mejor

Prepararse para dormir debe ser considerado como un ritual y nuestra habitación dedicada al descanso tiene que ser nuestro templo particular para el sueño.

Así que empieza por crear en tu habitación una atmosfera tranquila, oscura y muy relajante. Nada de pantallas que estimulan nuestros sentidos, queda totalmente prohibido, por tanto, ver la tele en la habitación, hacer uso del portátil, tablet o cualquier otro dispositivo.

Asegúrate de tener un colchón y una almohada apropiados, con la firmeza justa para que se adapte a tu cuerpo, a cada una de sus zonas, y no sientas tensión mientras duermes. Así mismo, si duermes en pareja, busca que se adapte a las necesidades de los dos, que respete las áreas de cada uno para no sentir los movimientos del otro y que, por supuesto, no se incline, aunque existan grandes diferencias entre el peso corporal de uno y de otro.

Utiliza preferiblemente sábanas de algodón u algún otro material natural, pues lo tejidos sintéticos desprenden electricidad estática que puede no resulta nada relajante.

Apaga teléfonos móviles e intenta que las radiaciones de dispositivos electrónicos tengan los mínimos efectos en la habitación.

No olvides que los efectos estimulantes, como la nicotina y la cafeína, tardan en desaparecer, así que evita tomarlos después de las cinco de la tarde. El alcohol, aunque pueda parecer que provoca sueño en un principio, perturba el sueño durante la noche, y por tanto limita nuestro descanso.

Evita igualmente cenar tarde y las comidas pesadas, pues estas no favorecen una buena digestión y no permiten el descanso apropiado, provocando un estado de malestar.

Intenta crear una transición suave hacia el sueño, a través de actividades que te vayan relajando e ir dejando atrás las diarias, como por ejemplo con un baño con sales o la lectura de un libro. Puedes usar la aromaterapia, la lavanda y la naranja contribuyen a la relajación. Puedes mezclar unas gotas de aceite esencial con agua en un pulverizador y utilizarlo en tu habitación o en las sábanas y almohada.

Por último, vete a dormir solo cuando realmente sientas sueño. SI pasas más de 15 minutos en la cama sin conciliar el sueño, puede que empieces a sentirte ansioso. Si es así, ve a otra habitación para evitar hacer una relación mental entre ansiedad y dormitorio. Haz alguna rutina relajante y vuelve a la habitación preparado para dormir. No cometas el error de mirar el reloj y contar las horas que te quedan para poder descansar, pues eso solo hará crecer tu nerviosismo y empeorará sustancialmente la situación.

Empieza a poner en práctica estos consejos y accede a mejorar la calidad de tu sueño y, por lo tanto, a aumentar tu bienestar.


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