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Los obispos de Barbastro – Monzón y Lérida tendrán que declarar en el juicio por la devolución de los 111 bienes de arte sacro

Será el 16 y 17 de mayo
Español, Guerrero y Gimeno. Ronda Somontano.

El juicio por la vía civil para solicitar la devolución a Lérida de las 111 piezas a las parroquias altoaragonesas tras la demanda reivindicatoria presentada por el Obispado de Barbastro – Monzón ya tiene fecha. Será el 16 y 17 de mayo y las diligencias podrían prolongarse también al día siguiente. Así lo ha dictaminado el juez titular del juzgado número 1 de Barbastro, Carlos Lobón, ayer al concluir una larga audiencia previa de más de cuatro horas en la que los letrados aragoneses y catalanes expusieron sus pruebas para plantear la idoneidad de iniciar un juicio por vía civil.

En el juicio declararán como testigos los obispos de Barbastro – Monzón, Ángel Pérez y su antecesor Alfonso Milián, y el obispo de Lérida, Salvador Giménez, estos dos últimos a propuesta de los letrados aragoneses. Por su parte los abogados de Lérida pidieron que como parte demandante debía de declarar el obispo Ángel Pérez.

La parte aragonesa estuvo representada por el abogado Joaquín Guerrero como representante del Obispado de Barbastro – Monzón, así como el abogado de la Consejería de Cultura del Gobierno de Aragón, Alberto Gimeno, y el letrado Jorge Español, experto en la materia al asesorar jurídicamente a los ayuntamientos de Peralta, Berbegal y Villanueva de Sigena también en su lucha por la recuperación del patrimonio.

Por la tarde catalana, José Luis Gómez ejerció como abogado del Obispado de Lérida y Jordi Vves como representante legal del Consorcio del Museo Diocesano y Comarcal, que fue el más incisivo durante la vista previa.


Tras el estudio de las pruebas, el juez desestimaba gran parte de las presentadas por Lérida para evitar que este juicio comenzase. Entre ellas, los abogados catalanes consideraban que este asunto era materia ya juzgada, curiosamente por los tribunales eclesiásticos y civiles que han dado la razón a la diócesis de Barbastro – Monzón, desde el origen desde litigo en 1995 a raíz de la segregación de las parroquias de Huesca oriental de la Diócesis leridana para pasar al obispado altoaragonés. También el juez ha rechazado las pruebas presentadas por los letrados catalanes en las que se aseguraban que la propiedad de 83 de esas 111 piezas reclamadas era de Lérida. En este sentido, la diócesis de Barbastro – Monzón ha contado con un informe, entre otros documentos, del historiador y experto en patrimonio aragonés emigrado Antonio Naval Más que también se ha acercado al juzgado junto al alcalde de Villanueva de Sigena, Alfonso Salillas, para seguir desde fuera la vista.

El abogado del obispado altoaragonés, Joaquín Guerrero, se ha mostrado satisfecho porque «el procedimiento siga adelante» y confiado en que la justicia pueda dar la razón otra vez más a la diócesis altoaragonesa. «Estoy contento porque podemos seguir adelante, creo en la justicia y tenemos argumentos sobrados para que las parroquias puedan tener los bienes», afirmó Guerrero.

Un paso más en un litigio de 23 años

JLP

El juicio por la vía civil constituye un nuevo paso del Obispado de Barbastro para reclamar los bienes de arte sacro de 40 parroquias altoaragonesas ante la nula ejecución de los decretos vaticanos que siempre le han dado la razón. Primero fue la Nunciatura en 1998 que dijo que el patrimonio artístico está en Lérida a título de depósito y no de propiedad. Lérida recurrió en varias ocasiones pero en 2001 el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica declaró válido el dictamen del Nuncio.

La Congregación para los Obispos volvió a dar la razón en 2005 al informe del Nuncio ante un nuevo recurso de Lérida. El obispado catalán volvió a recurrir hasta el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica en 2007, mediante decreto definitivo, determinó que el decreto de la Congregación para los Obispos era legítimo y debía cumplirse. Con ese decreto definitivo se puso fin a la denominada vía canónica.

A esto hay que unir los acuerdos incumplidos de los obispos Piris y Salinas con el prelado Milián.

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