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Remitidos

Crece el consumo de antidepresivos desde que se iniciase la crisis en nuestro país

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Los estragos de la crisis se han notado y se siguen padeciendo, en todos los niveles de la sociedad, y es que la precariedad económica desencadena terribles consecuencias en un sistema basado exclusivamente en un sistema capitalista cada vez más liberal.

No solo nos vemos forzados a adaptarnos a nuestra nueva situación financiera, no solo nos hemos visto obligados a recurrir a la familia para poder llenar la nevera cada mes o directamente se han tenido que ir familias enteras a vivir con los abuelos, desahuciados… Además de los estragos económicos, la salud se ha visto fuertemente perjudicada, pues es víctima directa de las situaciones que se producen.

Sin llegar a los casos extremos de personas que han llegado a suicidio por perder sus viviendas y el control total de sus vidas, por ver cómo no eran capaces de sacar a su familia adelante, la realidad es que la salud metal ha sido la más fuertemente afectada.

Tanto es así que, según un estudio presentado por la Encuesta de Salud de Cataluña, el consumo de medicamentos antidepresivos ha aumentado desde que comenzase la crisis de forma exponencial, afectando especialmente a la población mayor de 50 años. Para aquello que estén interesados en conocer algunos nombres de antidepresivos, he aquí un listado de fármacos, aquellos que suelen ser los más consumidos, pero que en ningún caso deben ser utilizados sin la supervisión de un profesional.

Según afirma el doctor Carlos Calderón, que trabaja en el Centro de Salud de Alza, en San Sebastian: “en las consultas de Atención Primaria, la prevalencia anual de depresión se calcula alrededor del 15%, llegando al 20% en mayores de 65 años”.

En este colectivo, la situación es aún más grave, pues la depresión no es solo el único mal que sufre el paciente, y por ese motivo, nos explica que este hecho: “contribuye a la dificultad en su clasificación y registro, y a la complejidad de su manejo en circunstancias de elevada demanda y de escasez de tiempo”.

Pacientes tratados sin diagnosticar

Los pacientes que sufren alteraciones afectivas, ansiedad o depresión, así como otros trastornos adaptativos, acuden al médico de familia que, tras un primer análisis de sus síntomas, tales como problemas para conciliar el sueño, angustia, etc. … se les prescribe los psicofármacos adecuados a cada caso.

Los ansiolíticos, en concreto las benzodiacepinas, son los más prescritos por el médico de cabecera. Su utilización puede resultar adecuada a corto plazo, pero su consumo continuado está justificado en contadas ocasiones.

El nuevo reto sería buscar una alternativa terapéutica a la farmacológica, así como mejorar los diagnósticos para ofrecer mejores tratamientos. En muchas ocasiones, estos pacientes verían una gran mejoría con sesiones de psicoterapia, que a medio y largo plazo resultan mucho más eficaces que el consumo de antidepresivos.

La depresión mal tratada que no llega a curar el origen del problema, sino que torpemente intenta paliar sus síntomas, como por ejemplo las pastillas que ayudan a conciliar el sueño en lugar de buscar el motivo por el que el paciente no consigue dormir, representan un grave problema en la comunidad mundial y que sigue su escalada diaria, aumentando cada día el número de dependientes a la farmacología sin determinar una solución definitiva y que además, tienen un fuerte carácter hereditario.

Esta afirmación tiene su explicación en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima no solo que la depresión afecta a unos 120 millones de personas y son la causa de un 25 por ciento de las visitas médicas, sino que los factores de riesgo familiares favorecen su aparición en los adolescentes. De hecho, entre un 20 o un 25% de adolescentes depresivos tiene un historial familiar con trastornos de este tipo. Los resultados de numerosos estudios apuntan a que los hijos de padres con depresión tienen una probabilidad entre tres y cuatro veces mayor de llegar a desarrollar esta enfermedad a lo largo de su vida.

El adolescente, además, es uno de los colectivos que menos visita los centros de salud, a no ser que ya presente claros síntomas de estar sufriendo problemas y sean sus padres o tutores los que los acompañen a la consulta.

En este sentido, el problema de la depresión en los adolescentes está claramente infradiagnosticado, lo que aumentaría con seguridad la correlación directa que existe entre padres depresivos y adolescentes depresivos, siendo esta una edad especialmente difícil en la que todas experiencias vividas desde la niñez en el seno familiar dan la cara en el correcto desarrollo del menor.

Por otro lado, el hecho de que el número de personas que toman la conocida como la píldora de la felicidad (Prozac) esté aumentando en todo el mundo ha llevado a muchos investigadores a plantearse si las prescripciones se están realizando demasiado a la ligera, sin llevar a cabo un diagnóstico adecuado, es decir, un diagnóstico claro y específico de depresión o trastornos de la ansiedad.

 

 


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