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Barbastro, Opinión

Los hallazgos del barrio de Santa Bárbara de Barbastro

Foro B 21
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Dice la RAE que los fariseos eran los seguidores de una secta judaica que aparentaba rigor y austeridad, pero eludía los preceptos de la ley y, sobre todo, su espíritu.

Todos hemos sido testigos alguna vez de la incomodidad de alguien en un acto social al que ha acudido por puro compromiso. Si la cosa se alarga más allá de lo que desearía, o había calculado, comienzan los nervios: se pone a mirar el reloj, observa el cielo para ver si la meteorología le ayuda, intenta maquinar alguna excusa creíble y si estuviera en su mano suspendería el acto con cualquier justificación.

Algo parecido barruntamos que ha ocurrido con los recientes trabajos arqueológicos realizados en el barrio de Santa Bárbara. Las excavaciones han sacado a la luz sorprendentes descubrimientos que podrían convertirse en unos de los más relevantes de la reciente historia de Barbastro.

Zona donde han aparecido los restos y que será soterrada. Ronda Somontano.

Es muy probable que entre estos hallazgos se hayan encontrado algunos paños de la muralla musulmana. Si fuera así (como todo parece indicar), estos adquirirían de inmediato la condición de Bien de Interés Cultural, figura jurídica que concede la máxima protección en el ámbito de nuestra comunidad autónoma.

Las últimas noticias indican que una parte de ellos va a ser eliminada y se va a poner fin “de momento” a las tareas de excavación.

Sorprenden y son a su vez clarificadoras las declaraciones al respecto del ayuntamiento de Barbastro, reflejadas por el Heraldo de Aragón este pasado día 12 para explicar las “prisas” y justificar que se pretenda “echar tierra de por medio” en este asunto. En primer lugar se pone en duda la relevancia de la excavación “si esta excavación se considera de importancia”. Vamos a ver, ¿cómo se puede minusvalorar el conjunto de hallazgos realizados hasta el momento? y, por otro lado,  ¿cómo se va a determinar la transcendencia definitiva si no se concluyen correctamente las excavaciones?  Alega, también, las incomodidades provocadas por las calles cortadas. Sin duda cualquier obra origina molestias, pero no parece serio, en este caso, utilizarlas como argumento cuando otras vías permiten una circulación alternativa e incluso más segura.

Resultan definitivamente reveladoras las palabras del concejal cuando afirma: no se debe “entorpecer el proyecto”  y éste se debe “desarrollar en tiempo y forma”. En otras palabras, la urbanización del vial es lo primero, todo lo demás está supeditado a ello. Se ha establecido una jerarquía incuestionable que soslaya la importancia de los hallazgos. No quisiéramos creer que las próximas fechas electorales tengan algo que ver con esas manifestaciones.

La insensibilidad y la negligencia nos han privado  a lo largo de la historia de demasiado patrimonio en nuestra ciudad: el convento de Las Claras, el edificio de la Estación o la reciente demolición de la residencia de ingenieros de Auxini son algunos ejemplos mayores; pero los ha habido “menores” que desgraciadamente han pasado inadvertidos. No podemos permanecer impasibles a nuevas amenazas.

Sin duda hay que buscar un equilibrio entre el respeto a la historia y la funcionalidad, no son incompatibles, pero armonizarlas  requiere de esfuerzo y capacidad. Las prisas son siempre malas consejeras y algunas actuaciones pueden ser irreparables.

La salvaguarda de nuestro patrimonio  es algo que nos concierne a todos y la ley no debe ser el único instrumento, aunque resulta imprescindible. Decía Antonio Machado que la más segura garantía de conservación de las obras de arte y monumentos reside en el respeto y el cariño que el pueblo les tenga. Es fundamental valorar  los vestigios de nuestro pasado y entender que constituyen una verdadera fuente de riqueza.

No son necesarios grandes desembolsos en campañas de promoción turística. Cuidemos nuestro patrimonio, hasta el que nos pueda parecer insignificante y, en la medida de lo posible, procuremos acrecentarlo. Eso será el mejor reclamo para nuestros visitantes.

Tal vez, si tomamos conciencia, el barrio de Santa Bárbara pueda convertirse en el futuro en una visita obligada para los turistas que recalen en nuestra ciudad.


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