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Opinión

Los recientes acontecimientos en Venezuela

Por Carlos Allué

Pues sí, ya no se puede caer más bajo, en la mayor ignominia. El presidente Trump, es decir, los EEUU, han amenazado al presidente Nicolás Maduro con encerrarlo en Guantánamo.  Se supone  que después de invadir Venezuela, y sin juzgarlo, llevarlo a esa cueva de los horrores, ese territorio de nadie donde se violan los derechos humanos a mansalva y se tortura por doquier. 

Y ahí los tienes a todos los cínicos (televisiones incluidas) repitiendo a la voz de su amo, que Nicolás Maduro Moros, es un tirano y Venezuela una dictadura. 

De toda esta jauría, dos sujetos me han llamado la atención estos días. Pedro Sánchez el  primero, ejerciendo en su vacuidad y levedad mental como el “chico de los recados” de los EEUU, dejando a España, una vez más, como lo que es: una colonia de los EEUU, con dos bases, que albergan armas nucleares,  en nuestro territorio.  Y el segundo, el neofalangista Albert Rivera, que recientemente viajó a Venezuela, se entrevistó con la oposición en ese país, se paseó por todas las televisiones  opositoras venezolanas poniendo a parir el chavismo y hasta lanzó todo tipo de mensajes para que el régimen fuera derrocado.  Una vez hubo concluido el periplo, tan tranquilo, y sin ser molestado, se volvió a España. ¡Joder que dictadura¡

Los dos sujetos mencionados, saben a la perfección, que ni Venezuela es una dictadura, ni Maduro un tirano. Es lo que tiene ser – va para los dos- un mentiroso compulsivo, un cínico, un colonizado,  que es todo lo contrario de un patriota, y un mala persona.

Porque veamos los antecedentes de lo sucedido. Venezuela es (como Francia o EEUU) un régimen presidencial, lo que quiere decir que sus ciudadanos votan a un presidente en elecciones libres y directas, y por otra parte, vuelven a votar de forma separada, para elegir a una asamblea legislativa compuesta por diputados, que elaboran las leyes. Ambos poderes, el del presidente y el de la asamblea coexisten dentro del ámbito de las competencias  que a uno u otro le otorga la constitución venezolana.

Desde la llegada del chavismo al poder (hace aproximadamente 20 años) se han sucedido todo tipo de elecciones, que nadie ha discutido. Casi 19 veces los venezolanos han acudido a votar entre elecciones a municipios, estados (figura federal, equivalente a nuestras autonomías), presidenciales y legislativas. Hasta una de las veces, se llego a votar un referéndum revocatorio para destituir al presidente, lo que en España es imposible. Pues bien todas las elecciones las ganó el chavismo, a excepción de las últimas legislativas, que no  las presidenciales, pues las más recientes en este orden,  celebradas a mediados del 2018, volvieron a ser ganadas por Nicolás Maduro.

En aquellas legislativas, los resultados en tres distritos o circunscripciones electorales fueron impugnados por fraude, y el poder electoral y el Tribunal Supremo de Venezuela decretó la  nulidad de las mismas en esos distritos, así como ordenó repetir las citadas elecciones. La asamblea electa, hizo caso omiso de tal fallo judicial, y el presidente de la misma dio posesión en su escaño a los candidatos cuya elección había sido anulada.

Por esta razón, el Tribunal Supremo venezolano declaró en desacato a la asamblea y anuló todos los actos y leyes que esta pudiera adoptar, hasta que cumpliera con el fallo judicial, y ello sin perjuicio de que, a mayor abundamiento, y visto el estado actual de las cosas,  el poder ejecutivo, conforme dispone la constitución convocó a elecciones de una asamblea constituyente para reformar la constitución, las cuales fueron ganadas de nuevo por el chavismo.

Así las cosas- y llegamos al escenario actual-  el presidente de esa asamblea, como la desobediencia al poder judicial le ha parecido poco, se ha autoproclamado presidente de gobierno, porque dice que existe un vacío de poder y el presidente no es capaz de ejercerlo.  Y ahí lo tienen ustedes, haciendo declaraciones a todos los medios de prensa, sin que por el momento le suceda nada, y apropiándose en el exterior de todos los fondos del estado venezolano, que EEUU y sus aliados se han apresurado a  poner a su su disposición.

En España, sin ir más lejos, la conducta del Presidente de la asamblea legislativa, y la mesa de esa cámara, sería delito, y ya habrían dado los citados legisladores, y el autoproclamado presidente con sus huesos en la cárcel. Véase sino el caso de Cataluña, desconociendo el Parlament las decisiones del Tribunal Constitucional.

Pero esto no es lo que importa al imperialismo yanqui y los países palanganeros que le siguen, del que España sin soberanía alguna, es el primero de ellos. Lo que EEUU quiere, al margen  del derecho internacional, del derecho mismo,  y los derechos humanos- que todo ello le importa un comino- es el petróleo de Venezuela. 

 Ya se sabe que el imperio (que dispone de más de 700 bases militares en todo el mundo) cada diez años está en la obligación de organizar una guerra de rapiña, contra todos aquellos estados que no  sean sus vasallos.  Primero fue Iraq, siguió Afganistán, luego Libia, y después Siria. Se trata de mantener la hegemonía mundial y apropiarse de los recursos de los estados, que no estén a sus órdenes. Ahora bien, en la actualidad  el imperio ya  no es tan fuerte como lo fue a la caída de la URSS. Ha fracasado junto a sus palanganeros aliados, Francia e Inglaterra, en la guerra de Siria, y de Afganistán ha comenzado a retirarse no precisamente victorioso. Además ha visto a aparecer nuevos actores en la escena internacional que le pueden disputar la hegemonía, como sucede con Rusia y China. En estas circunstancias, se ha replegado a su patio trasero que quiere controlar, por seguridad, total y absolutamente.  Y para ello ha comenzado, una guerra híbrida contra Venezuela y  ha utilizado todo: varios intentos de golpe de estado, un fallido intento de magnicidio  mediante un drón con explosivos en la persona de Nicolás Maduro, bloqueo económico y financiero, embargo e incautación de los reservas de Venezuela en bancos internacionales (más de 8.000 millones de euros), asesinatos de varios dirigentes chavistas,  y propaganda, mucha propaganda a través de los medios de comunicación controlados, que en occidente son casi todos.

Consecuencia de todo ello, la situación es difícil en el país, y la hiperinflación, junto a la baja de los precios del petróleo, está devastando la economía venezolana. Es muy probable, que cuando estas líneas escribo, EEUU y su aliada Colombia estén ya infiltrando tropas mercenarias en el país, para cometer todo tipo de atentados terroristas y desestabilizadores. Pero hasta ahora y pese a  las dificultades, la mayoría de la población está con Nicolás Maduro y el chavismo; igual sucede con el ejército y, no se olvide, con  una la milicia armada que cuenta con más de 200.000 efectivos

El chavismo, al contrario de lo que la histérica derecha de este país viene diciendo, nunca implantó en Venezuela un régimen socialista. Lo que si hizo fue distribuir mejor la renta petrolera entre el pueblo, entre todos aquellos que antes ni siquiera existían, y ahora han comenzado a disponer de vivienda y hasta de cierta sanidad.

Tampoco hay que desdeñar las numerosas inversiones chinas y rusas en Venezuela y el apoyo de estos países a Venezuela, que sólo han hecho que aumentar el nerviosismo geoestratégico de EEUU.

Si EEUU y su aliado colombiano, que  ambos presionan y presionan por todos los medios, se atreven a desencadenar una invasión o arman a determinados sectores de la oposición venezolana para provocar una guerra civil en el país,  que se tienten la ropa antes de hacerlo. La guerra no se quedará en Venezuela misma, sino que se extenderá a través de la Amazonía a Colombia y Brasil, y la guerra del Vietnam, se quedará en un simple simulacro al lado de ésta. Veremos como sale el imperio de esta guerra. De la del Vietnam, ya sabemos cómo acabó y aún la sociedad norteamericana guarda guarda muy mal recuerdo.

PD.- Es tal la “dictadura” que existe en Venezuela, que acabo de leer hace unos instantes en la prensa de ese país, por supuesto sin censurar, como un general del ejército del aire de Venezuela acaba de mostrar todo su apoyo al tal tal Guadió, autoproclamado presidente de la república. A ver si esto es posible en Arabia Saudí, ese régimen ta amigo de España y EEUU.

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3 Comments

  1. Exelente… lastima grande que gracias a USAGM (lease 98% de los medios americanos, desde Groenlandia hasta Chile) esa clase de información jamas, pero jamas llegará a las manos de los venezolanos, especialmente a los que llevan en su frente CNN imprengando de forma indeleble. Para ellos Nicolas es el unico culpable de la desgracia economica en se encuentra Venezuela. su ceguera es tal que son incapaces de darse cuenta, que esas circunstancias son consecuencia de proyectos y maquinaciones externas.

    1. Sr. Allué, lamento su defensa del régimen de Maduro, es un tirano en toda regla, desde la llegada del chavismo en Venezuela lo que han hecho es monopolizar total y absolutamente el poder, robar a manos llenas y destruir la economía y el aparato productivo del país, como venezolano le puedo dar el teléfono de familiares y amigos para que tenga información directa y sin intermediarios de lo que sucede día a día en el país, entiendo que la defensa de su ideología le nuble la realidad de lo que sucede y está en todo su derecho de dar su opinión y vivir en Narnia sobre este tema, quedo a su disposición, ya tiene mi email.

  2. Ósea que en las elecciones legislativas la oposición cometió fraude. Debe ser la primera vez que el fraude no lo protagoniza quien maneja el proceso electoral. No sé si en esas o en ötras hubo un observador internacional, eurodiputado, cuya vida corrió peligro por denunciar las anomalías que vio hacer…. al gobierno: era Luis herrero.
    Tampoco estoy de acuerdo cuando dice que lo habido alli no ha sido socialismo, pues ya lo creo. Diseñado con ideólogos como el catedrático español Sr. Monedero, el cual en un artículo titulado “Desabastecimiento de productos, ideas y decisiones” escrito cuando empezaban a escasear algunos bienes, dijo que el gobierno venezolano además de fijar el Precio de los productos finalistas debía fijar también el precio de adquisición de los productos.
    Lo esperable de un dictador que no sabe economía es que sus orejas escuchen a quien sabe. Franco, por ejemplo, echó mano de Ullastres (catedrático en Economía) y Maduro de Monedero ( catedrático de Politica) En un caso el experimento salió bien y en otro (vía socialista) ha sido lamentable.,

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