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Contraportada

¿Cómo se llega a ser el mejor tenista de la historia?: Federer, Laver, Rosewall, Tilden, Connors, Mc Enroe, Borg,…

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10)  Todo el mundo juega para ganar, pero aprender a hacerlo supone haber perdido muchos puntos y partidos.

En la actualidad el tenis goza de un cierto prestigio social, pues el dinero asociado a este deporte ha multiplicado los ingresos de los profesionales muy por encima de la remuneración ofrecida a los técnicos mejor capacitados intelectualmente que realizan trabajos más imprescindibles para el bienestar social.

Y esto no se relaciona directamente con los beneficios sociales derivados de la atracción popular a “héroes” que aglutinen voluntades o sean ejemplos de emulación. Es una consecuencia del propio bienestar social conseguido por el desarrollo mental de la sociedad, y el tiempo de ocio de que disfrutan los ciudadanos.

En cualquier caso, esa posibilidad de ganarse opíparamente la vida ha extendido mucho la enseñanza de los rudimentos básicos para progresar en técnica y táctica, ayudados por las distintas ciencias de nuestra civilización (imágenes en cámara lenta, conocimientos médicos, físicos, etc)

Sin embargo, en función del concepto de “eficacia”, no se muestran suficientes en las facetas en que se aplican, como se evidencia por los ejemplos que relato y porque basta con un par de frases bien escogidas para que un profesional suba de nivel inmediatamente (entre seis meses y dos años se tarda en asumir inconscientemente lo que al principio supone siempre un esfuerzo de conciencia y continua autocrítica)

Sea con ese conocimiento o sin él, un jugador que desee progresar necesita experimentar sus golpes y tácticas, tanto en entrenamientos como en competición.

Superar la frustración de las derrotas, y aún peor, del “mal juego” propio en ocasiones, es una característica de los campeones.

Ayuda mucho saber sin lugar a dudas que se posee una superioridad sobre los adversarios. Los dopados son ejemplo de “lucha” y “esfuerzo” constante porque no tienen la menor duda de que sus adversarios se cansarán antes que ellos, y entonces, no importa sus deficiencias técnicas, será normal que los fallos de esos adversarios les faciliten el juego.

Esto ocurre porque interviene un efecto fisiológico común. Nuestro cuerpo se rige por “un programa” definido de prioridades. Lo más importante para su salud general siempre va antes que lo “accesorio”. Si el físico sufre, la conciencia se aletarga pues la regeneración orgánica bajo esfuerzo polariza los recursos. Ejemplo típico es la muerte por ahogamiento tras una copiosa comida no digerida antes de bañarse en el mar, piscina,… La digestión atrae una gran cantidad de sangre al estómago e intestinos. Si el cuerpo se enfría por cualquier causa (introducirse en el agua) o si necesita enfriarse (insolación, etc) otra prioridad en el uso del sistema circulatorio se activa, y acaba faltando riego cerebral. El sujeto pierde el conocimiento y, si está nadando, se ahoga sin apreciarlo (él u otras personas, pues no hay espasmos ni solicitud de auxilio estando desmayado).

Al cansarse el deportista, en los períodos de “recuperación”, pero obligado a continuar el esfuerzo, la mente se obnubila, y se pierde control corporal, no sólo se mueve menos o más despacio. Como los errores directos suman a favor del dopado, el partido está servido, sobre todo en superficies o con pelotas “lentas”.

Cuando la superioridad proviene de mérito propio no por ello es ajena a detalles de la fisiología, anatomía, etc de la persona en cuestión. Aunque se hable de carácter, voluntad, nivel técnico y táctico,… estas cualidades no existen sin que “el cuerpo” de esa persona presente unas características somáticas bien definidas. Utilidad de estos artículos para los aficionados al tenis aparte, este es el verdadero trasfondo de eficacia para todo el mundo, conocer qué puede hacer cada persona para obtener el “mejor” rendimiento de sí misma, de “aquello” que está en su mano potenciar y cómo hacerlo, tanto física como mentalmente.

El carácter es una característica de los campeones. Pero no valoraremos sus triunfos cuando ese carácter se manifieste con gestos inapropiados, agresividad, trampas o desprecio hacia sus adversarios, jueces o público. Si bien es cierto que la tensión nerviosa experimentada durante un partido puede dar lugar a momentos de alteración en la mente más equilibrada, también lo es que un campeón acepta sus propios errores, los de los jueces, la mala educación del público o las provocaciones de un adversario, sin exteriorizar apenas sus emociones… cuando compite.

Cuando entrena puede darles rienda suelta, y así equilibrarse fisiológicamente (…). En competición las prioridades en el enfoque de sus energías lo hacen naturalmente,… si está concentrado en esas prioridades.

De otro lado, hay un factor de la fisiología animal al que el humano es muy susceptible y que necesita entrenamiento para controlar. Es la respuesta refleja al comportamiento ajeno. Si alguien te grita, tu gritas. Si alguien te reta, tu respondes al reto. Si alguien te “agrede” haciendo trampas (o ataca tu dignidad), reaccionas con agresividad,… etc.

El campeón aprende a ser consciente de una gradación de importancia en sus objetivos, y por encima de esa dignidad ofendida reconoce que su concentración psíquica y equilibrio nervioso han de mantenerse incólumes para alcanzar el objetivo principal, que es ganar el partido.

Jugadores con gran carácter, que por otras condiciones no han alcanzado triunfos constantes, son, entre otros, Mel Anderson, Tony Roche, Roger Taylor, Emilio Sánchez-Vicario (el jugador español más rápido de la historia sin recurrir a “ayudas artificiales”).

El carácter debe incluir una gran confianza en las posibilidades de su esfuerzo, de su lucha tanto como una gran humildad para reconocer sus limitaciones unida a enorme fuerza de voluntad para aprender a superarlas o a minimizarlas al menos.

Carácter para luchar que no para “ganar al contrario”. No se lucha contra él. Por más obstáculos que ponga al propio éxito. No se le insulta, o se pelea contra los jueces, evidenciando una falta de autocontrol y educación poco ejemplarizantes. El carácter del campeón le ayuda a luchar contra las dificultades sin exteriorizar sus frustraciones,…o su mala suerte (en ocasiones)

El carácter de los citados les llevó a trabajar en el factor de valoración máxima para decidir quién ha sido “el mejor”. Se esforzaron en adquirir una técnica eficaz, aunque para ello tuvieron que modificar algunos aspectos a lo largo de su vida tenística. No se conformaron con lo que “hacían bien” y les servía para ganar de vez en cuando, sino que trabajaron en adquirir golpes diferentes para situaciones concretas o genéricas.

 

 


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