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Barbastro, Opinión

Nuestro camino

Por Daniel Vallés Turmo

Hace ya cuatro años, en febrero de 2016 que publiqué la guía del Camino del destierro de San Ramón. Le pedí al obispo Ángel Pérez que hiciera un prólogo sobre la actualización de los valores del obispo y santo.

Hablaba de una ruta del románico que sirviera de unión de los pueblos cercanos, que nos juntara como sociedad y que, también, tuviera una función de motor turístico.

Desde entonces, de la mano de Montañeros de Aragón de Barbastro y el Centro Excursionista Ribagorza hemos ido realizando etapas de este camino del destierro de San Ramón.

Este año, el 14 de abril llegaremos hasta el Hospital de Vielha, y ya sólo nos quedarán 4 etapas para llegar a San Beltrán de Cominges en Francia, catedral hermanada con Roda de Isábena.

El año que viene, año 2020, se rememorará el 500 aniversario del regreso de las reliquias de San Ramón a Barbastro. Para esta ocasión el obispo Ángel Pérez ha visto que es necesario revindicar nuestro camino, el de San Ramón.

Patrono de la diócesis de Barbastro y con unos valores que son válidos en la actualidad por su capacidad de aceptar el “destierro” y convertirlo en algo positivo que creó mucho valor.

La semana pasada hablaba de la figura de José María Leminyana, párroco durante 30 años de Roda de Isábena, que llegó allí “desterrado” por el obispo de Lleida y supo también revivir el espíritu de San Ramón.

Yo mismo me he visto “cautivado” por ese espíritu de San Ramón cuando escribí la guía y he tenido el coraje y su auxilio para poder continuar año a año a mantener en vigor su camino y mi propia vida.

En su momento, pensé que era importante que fuera camino de Santiago, pero ahora confirmo con la idea del obispo que necesitamos creer en nuestros propios caminos.

El camino del destierro de San Ramón unifica la parte oriental de la provincia de Huesca y atraviesa por lugares que son insignia de nuestro mejor románico que podemos enseñar.

No es necesario copiar el “modelo de negocio” del Camino de Santiago de hacer una carnet para obtener la Compostelana, sino que cada persona haga el tramo que le parezca más bonito.

Personalmente, aconsejo como tramo más bonito el que va desde Casa Colomina, por la cabañera hasta Roda de Isábena, por su belleza paisajista y por tener siempre a la vista la Catedral.

Más al sur, recomiendo el tramo entre Estada y Aguinaliu atravesando la Sierra de la Carrodilla, por ser una zona poco conocida de un gran potencial natural, histórico y artístico.

Hacia el norte, aconsejó el tramo entre Bonansa y Casa Arro y entre la central de Ginasté y el Hospital de Vielha, pudiendo entrar ya en un paisaje propiamente pirenaico.

En la parte personal y social es preciso creer y crear nuestros caminos. Así, como el que va a Santiago suele decir que el camino le ha cambiado, podemos hablar que el Camino de San Ramón también puede hacerlo.

Es necesario que creamos y creemos en lo nuestro, porque es parte de nuestro patrimonio cultural y espiritual. Y este es el caso del Camino de San Ramón. Yo no soy neutro para hablar porque ha cambiado mi forma de concebir mi vida.

Este año es posible que se consagre a San Ramón la ermita de Casa Sierra de Güell. Ya está la ermita rehabilitada y con el santo en su sitio para que el obispo la bendiga.

Casualmente, el camino del vuelta de las reliquias de San Ramón a Barbastro coincide con el tramo tradicional de la entrada del Camino de Santiago por el Valle de Arán.

Pero, lo importante es que creamos en nuestros caminos porque son los nuestros y los que nos consolidan como sociedad y podemos transmitir a quienes nos visiten para que entiendan nuestra idiosincrasia.

En un mundo globalizado, tiene mucho valor el saber hacer propios nuestra historia y los caminos que la hicieron posible. Sin duda, es una gran visión ésta del obispo Ángel Pérez.

 

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