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Monzón, Opinión

Las elecciones municipales y el político profesional

Por Carlos Allué
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Puede decirse, como  se apunta en cualquier corrillo callejero, que si bien hubo una época en que  a muchos de nuestros postulantes a políticos ( no a todos la verdad,  porque arribistas ya los  había entonces) les guió el bien común, el servicio a los demás, y un cierto proyecto político en el mundo de las ideas, en la actualidad  estos conceptos se ha convertido en una antigualla y todo atisbo de decencia política ha desaparecido por completo. Con alguna excepción, que siempre la habrá, actualmente todos nuestros postulantes  con posibilidades de  competir electoralmente ( otra cosa son los que en las listas son puro relleno), se dividen en dos grupos : los que quieren tocar  y permanecer en el sillón, con  sueldo por supuesto, y hacer en lo sucesivo carrera política, o  los que sin poder tocar sillón y sueldo por el momento,  comienzan a hacer méritos para la siguiente oportunidad, que en breve esperan se les presente.

Existen – desde hace tiempo- signos evidentes que delatan estas actitudes. Pongamos un ejemplo, y  examinemos el perfil  habitual del  político  medio con responsabilidades en cualquier  ayuntamiento  con cierto número de habitantes (hago excepción  por tanto de los pueblos pequeños)  o en la presidencia de cualquiera de nuestras comarcas.  El catecismo  de este político medio consiste en lo siguiente: primero, hacer todo lo posible por captar a un electorado lo más amplio posible, al que llamará trasversal; segundo, huirá de los problemas de  verdad, los que existan en su pueblo o comarca, como el gato del agua hirviendo. Si nadie denuncia el problema en cuestión, callará él también; si alguien levanta la voz y lo denuncia  se refugiará en la norma, la ley y la burocracia para evitar tomar una decisión y,  en cuanto pueda,  trasladará el problema a otras instancias.  Producto de todo ello, y en tercer lugar, hará como Don Tranquedo, siempre evitará los conflictos y su lema será no moverse, ni dar que hablar. Riegos ninguno, vivir y dejar vivir será su consigna.  Cuarto, como sabe que quien manda de verdad es una determinada clase social, regalará el oído a todo  lo que ahora se denominan emprendedores y empresas, con buenas palabras y discursos. Y no digo que esto esté mal, sólo que sin otras medidas  estas solas resultan de lo más insuficientes; es lo que sucede cuando se carece de proyecto; quinto, fomentará todo tipo de actividades, con generosas subvenciones clientelares para todo tipo de asociaciones civiles, religiosas o lúdicas, mercadillos, y mucha fiesta y charanga para tener entretenida y distraída  a la gente. Y por último, y sexto, mantendrá normalmente una actividad lacayuna con los poderes regionales y provinciales, sobre todo si son de su propio partido, pues,  no en vano sabrá el sabueso, que las listas próximas y los puestos se reparten en esas alturas. Los intereses de su pueblo, ya se sabe, vienen después. Estamos pensando, por ejemplo, en la más que necesaria mejora y dotación del Hospital de Barbastro.

Todo este catecismo, puede reducirse  a dos mandamientos: no hacer prácticamente nada , salvo la pura gestión,  y para el pueblo en general, toda la charanga que se pueda. Ambos candidatos, el de izquierda y el de derecha, mantendrán las cosas como siempre. Y excepcionalmente, el de derecha, si la ocasión se presenta, te colará un pelotazo urbanístico  disfrazado de beneficioso desarrollo; por su lado el de izquierda, si ve vientos favorables en la opinión pública (esta  siempre, las más de las veces, la maneja el de derecha con el control de los medios)  al tal pelotazo, votará a favor del mismo, o como mucho se opondrá a él de forma más que tibia, simbólicamente.

Como consecuencia del perfil de nuestros candidatos, otras medidas,  tales como el impulso  de  actividades y proyectos  económicos de iniciativa pública municipal o mixta,  el fomento del cooperativismo,  la construcción de viviendas sociales de alquiler,  las políticas de integración  social con apoyo a las minorías más desfavorecidas,  el apoyo al comercio de proximidad limitando la expansión de las grandes superficies, el rescate y rehabilitación (si fuere preciso mediante la paulatina compra o la expropiación de diversos edificios), de los cascos antiguos y  políticas medioambientales serias, ni se le ocurren a ningún candidato de izquierda, y menos a uno de derecha.

Da risa, cuando no pena, ver por ejemplo el programa de la “ izquierda” en Huesca capital. El proyecto de estos grupos o modelo de ciudad, al igual que el resto de los partidos de derecha, será reforzar la capitalidad de nuestra provincia,  y a ser posible- aún cuando eso  no lo digan- centralizando servicios que todavía son disfrutados por las comarcas.  Vamos, que si nos descuidamos, la aspiradora pronto nos dejará a todos vacíos.

Señoras y señores, me despido con  la resignada frase de moda: “ esto es lo que hay”. Por eso, que nadie nos venga con la milonga de que vivimos en una democracia representativa, porque nuestros representantes sólo están dispuestos a representarse así mismos, y a rendir cuenta exclusivamente a las cúpulas partidarias que los nombran. Están casi todos profesionalizados. A nosotros sólo nos queda acudir al teatro cada cuatro años. Para el  que quiera ir a votar, claro.

 

 


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5 Comments

  1. Magistral Carlos, enhorabuena, comparto todo lo que dices en este artículo al pie de la letra. Cualquier tiempo pasado sí fue mejor en este terreno de la honradez ideológica y el debate sobre las ideas. Añado yo, en tu punto segundo, la apropiación de las ideas ajenas por el político profesional de turno si ve atisbos que con ellas se va solucionar uno o varios problemas. Y soy pesimista. Me temo lo peor en el presente y el futuro a corto, medio y largo plazo. O sea, en todo el futuro.

  2. Estupendo artículo Carlos. A muchos se nos ocurre qué nombres poner a esos políticos profesionales y de larga trayectoria en pos del
    bien común tan certeramente descritos en tu escrito. Cuando radiografías el «modus operandi» de esta élite oportunista, me permito añadir que siempre está abierta a escuchar o apoyar iniciativas salidas desde la base ciudadana y si los frutos de la emprededuría civil o empresarial sale bien, por supuesto que no dudan ni un instante en patrimonializar los resultados como obra y gracia de sus siglas y de su «duro» trabajo. Creo que coincido un poco con lo que comenta José María.

  3. Estoy de acuerdo en todo excepto en la identificación del pelotazo urbanístico con la derecha, porque los pelotazos urbanísticos, como los pelotazos en el fútbol, brincan en todos los sentidos, y direcciones, cual gallo metálico de veleta al albur de los vientos dominantes…
    En Aragón, ¿quién promovió el pelotazo de Castanesa? ¿Quien el de Plaza? ¿Se conoce alguno desde la DGA promovido por el PP? Y no hay que ir muy lejos para ver otros pelotazos muy suculentos.

  4. Coincido con todos los comentarios y especialmente con la puntualización de Blas sobre los pelotazos urbanísticos. Veánse los protagonizados por el ejecutivo del gobierno actual de nuestro ayuntamiento, alguno reciente y otros no tanto y la justicia siempre del mismo lado.

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