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Barbastro, Opinión

Laberinto electoral

Por José María Mur López

El pasado día 28 de abril se celebraron las primeras elecciones políticas en España de este año 2019, van a venir más, en este caso con carácter de elecciones generales nacionales. El resultado, de todos conocido, certifica momentáneamente y hasta que defina tendencia en futuros envites electorales, el fin del bipartidismo o turnismo que hasta ahora se conocía cimentado en mayorías absolutas, o no, bien a favor del PP bien del PSOE. ¿ Acaso ahora va a gobernar el país otro partido diferente a estos dos?. No, va a hacerlo el PSOE pero ya sin la homogénea arquitectura que estructuraba sus cimientos de gobierno basados en sus propias fuerzas o en  puntuales y rápidos apoyos de algún otro partido parlamentario, como antaño. El tiempo del gigantismo de partido parece haber quedado atrás, entramos en una nueva fase, y para confirmarlo solo hace falta ver el estado en que ha quedado su otro turnista, PP, al borde del colapso.

Sociólogos y politólogos tiene la iglesia académica para analizar y discernir el designio de las vísceras del bicho muerto, los nuevos sacerdote-augures del actual tinglado social, pero coincide su defunción con la llegada a la fecha de caducidad jubilatoria de aquella generación, joven e ilusionada, que protagonizó la denominada “ transición “ a finales de los años setenta del pasado siglo, sea como electores de a pie o como cargos y dirigentes políticos nuevos de trinca. El mismo Mariano Rajoy hizo, o mejor le hicieron, mutis por el foro el año pasado cuando venía originariamente de una ya lejana presidencia de la diputación provincial de Pontevedra en 1981. Lo viejo sí murió lo nuevo sí acaba de nacer. Al menos formalmente. Qué duda cabe que los cambios culturales que comportan el paso de los años y una inmisericorde crisis económica iniciada hace una década y de la cual hay gente que no ha salido, otra sí pero como ha podido, precarizada y amenazada ( en realidad salir así es no salir y seguir en el fango ) esa clase media y media-baja depauperada, y solo una minoría ha logrado vencer, han incidido, como es lógico y normal, en la conducta electoral de unas nuevas generaciones hartas “ de los de siempre y de lo de siempre “ que han ido a las urnas dispuestos a dar escenario a otros actores. Voluntarismo hay, desde luego, pero solo el paso de los años desvelará si el o la soprano sigue cantando una antigua partitura. Queda el beneficio de la duda o, en términos jurídicos, la presunción de inocencia.

En estas hemos llegado a las recién celebradas elecciones generales. Tres partidos de ámbito estatal han subido fuertemente y otros dos se han casi, casi, hundido. El partido ganador PSOE y su primer espada, Sánchez, han rentabilizado la debacle del proyecto fallido de Podemos, ídem del PP en pleno contexto de la reestructuración de la derecha política española y la aparición a la luz pública de VOX, tras Andalucía y a lo grande,  partido calificado de extrema derecha, que al final resulta que no tenía volumen de voto oculto como se presentía y se ha limitado a cumplir los pronósticos de algunas encuestas electorales que ya le daban el número de diputados que finalmente ha conseguido. Aquí algunos encuestadores, como en el caso de los resultados del PSOE, la han clavado. He citado antes, aludiendo a VOX, que ha hecho su aparición a la luz pública, pero, si miramos los votos traspasados desde el PP, habrá que concluir que la extrema derecha ya estaba y existía en el seno del partido de los populares y que, sabiendo esto de antemano, algunos voceros y profesionales del alarmismo interesado partidista gritaron histéricamente “ que viene el lobo “ cuando el lobo no ha venido porque ya estaba. ¿ Por qué no lo dijeron antes?. Quizá, porque, fariseamente, le echaban por encima la piel de cordero del PP. No era el momento de decirlo, pensaron, dejémosles que sigan viviendo de la caza y de la pesca, ya recolectaremos el fruto de nuestros chillos cuando la coyuntura nos sea propicia. Sepulcros blanqueados.

Otro cantar son los partidos nacionalistas e independentistas vascos y catalanes, con votantes que van desde la extrema izquierda a la extrema derecha, siendo el mayor botón de muestra de esta última un presidente títere de la Generalidad Catalana, Quim Torra,  que desprende racismo, xenofobia, supremacismo y fascismo. Un VOX catalán corregido y aumentado, ultracapitalista y neoliberal, de la escuela del presunto delincuente Jorge Pujol y sus compas Mas, Puigdemont y adláteres que han montado el “ pollo “ catalán ( Puigdemont dixit ) para ocultar su gran estafa social, política, económica, cuando el estallido de la crisis económica llegó a lo que ellos entienden su particular finca o predio pairal. Todo esto con el apoyo de parte de unas élites depredadoras y de unas cúpulas dirigentes de partidos históricos como ERC o nuevos como la CUP a medio camino entre el egoismo de intereses espúreos y el tonto-utilitarismo político del momento. Desde el lado vasco aparece un PNV arribista y posibilista, siempre atento al “ que hay de lo mío “ y envuelto en cierto olor a incienso y aura, también racista y supremacista, sobre la coronilla de algunos de sus dirigentes.

Sánchez acertó en el escenario y en los actores. Con 85 diputados y el peor resultado de la historia del partido, algo había que hacer. Y lo hizo. Ascendió a la presidencia sobre las ruinas de un Rajoy que no supo o no quiso regenerar un PP hediondo de corrupción, a través de una moción de censura en cuyo friso podía leerse la frase dirigida al elenco izquierdo-nacionalista: o el caos de la derecha o yo. Tú, tú, respondieron los interpelados, sin advertir( o sí ) que, en el fondo, El, el, también es el caos. Pero ese es otro tema. Advirtió la autodestrucción de Podemos, incapaz de asaltar los cielos, enseñó billetamen a los peneuvistas y “ diálogo y comprensión “ a los indepes catalanes, que se lo creyeron y algunos viven de esta rola. Por último dió vox a los temores a la extrema derecha. Y convocó elecciones. Las del 28. Era el momento si sus informaciones eran ciertas y sus fuentes manaban agua. Pedro ha triunfado. Líbreme Dios afirmar que lo ha hecho sobre los despojos y contradicciones de los demás, porque en la práxis política otros lo hacen y lo hubieran hecho en su lugar. Nada que objetar. Ha pagado el peaje de asistir al nacimiento de Ciudadanos como su otro yo en la derecha, sustituyendo al PP a futuro, probablemente, pero debe pensar que quizá más pronto que tarde, cuando los zurdos se aclaren, al PSOE le tocará pasar las Horcas Claudinas de sus colegas franceses, italianos o griegos. Pura bioprofilaxis.

A partir de ahora y mientras tanto, a la espera de ese otro 26 de mayo electoral que completará el pack de primavera tras el cual comenzarán negociaciones con otros partidos, calma, mucha calma, despacito y buena letra. Resiste Peter. Resistir es vencer….o hacer el primo.

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