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Barbastro, Opinión

La vida del sufrido autónomo, al que a veces llaman emprendedor

Por Carlos Allué
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A toda esta banda de politicastros que nos gobiernan se les llena la boca con la palabra “autónomos” y “emprendedores”. Pero les puedo asegurar que la persecución a estos colectivos aumenta por momentos. Estamos llegando a una situación en que  la burocracia,  el control kafkiano sobre nuestras vidas y la inmensa legislación que cada día sólo hace que aumentar, va a conseguir que todos estos colectivos cierren la persiana o se tiren al monte en forma de economía informal o sumergida.

 Las normas se vienen diseñando sin tener en cuenta la singularidad de la actividad económica de  estos profesionales. El Estado  por sistema  nunca  distingue entre un gran matadero y una carnicería, o entre un pequeño taller o  una fábrica de automóviles, por ejemplo.  Todo son normas generalistas. Ya no se sabe si esta estrategia legislativa es producto de puros inútiles, o por el contrario de sesudos planes a largo plazo, para que todos estos pequeños sectores acaben siendo una franquicia, bien explotada y maltratada, de las grandes firmas industriales en forma de oligopolios, una vez las víctimas  hayan debido cerrar sus establecimientos.

Veamos el ejemplo, por citar a alguien, de un pobre pintor sin empleados, o con uno o dos operarios a su cargo.

De comienzo su vida se desenvuelve en un infierno fiscal : declaraciones trimestrales,  anuales, y otras especiales como el 347. Pasa ya casi tanto tiempo nuestro pobre pintor, en el gestor, como en la compañía de algunos de sus parientes. Y la última gracia. Si en sus facturas practica retenciones y el “ retenido” no ingresa los fondos a tiempo en la Hacienda Pública, cuál es su obligación, al sufrido retenedor se le congelarán todo tipo de devoluciones hasta que el aquel obligado tributario lo haga. 

Hubo un tiempo en que el inspector de trabajo visitaba regularmente  la empresa de nuestro amigo el pintor, ayudaba y hasta asesoraba, y lógicamente sancionaba  si se desobedecían sus órdenes. Al mismo tiempo existían una ordenanza  de seguridad e higiene en el trabajo de muy pocos artículos, clara, sensata y entendible por todos.

Todo ello, para desgracia del propio pintor, ha sido sustituido por  leyes de lo más  complejo, de interminable artículos, y un plan de prevención de riesgos laborales, que no es más que un marmómetro de papeles, actualizado periódicamente,  redactado por un asesor externo a la empresa como responsable de riesgos.  Una actividad, que el sufrido pintor se ha visto obligado a externalizar, pagando claro, sin que el responsable de riesgos se  digne, en muchas ocasiones, visitar o conocer su empresa. Visitas del inspector de trabajo, para ayudar y asesorar, ninguna.

Y para que les voy a contar de la famosa ley de protección de datos.  Ésta  sólo ha servido para el pintor y demás víctimas, deban  llevar unos archivos y tratamientos de los datos de lo más complejo (otra externalización más, pagando claro), y no poder por ejemplo, examinar ni el catastro (es un solo un ejemplo), salvo su propia finca.

Todo está protegido en un alarde de muy poca transparencia, sobre todo muchas remuneraciones públicas que él contribuye a pagar, pero increíblemente al mediodía todo son llamadas en tu casa para venderle cualquier cosa, porque las grandes compañías se han comerciado con sus datos. Claro que, como no  te has dirigido a ellos  por carta para ordenarles que no sean “ tratados”, ancha es Castilla. Por lo visto a alguien se le “olvidó” regular en la norma, que salvo que la víctima autorizara tales tratamientos expresamente, los datos no podrían ser cedidos. El mundo al revés, perdón, siempre a favor de los mismos.

Acabo. Declaraciones estadísticas que se le solicitan siempre amenazando, bajo pena de sanción, multas de tráfico por la menor nimiedad (he sabido de una sanción  por dejar un pequeño remolque en la calle, aparcado y sin estorbar a nadie), trámites interminables para la reforma y adaptación de su pequeño negocio, siempre con exigencias de proyectos de arquitectos e ingenieros, visados por supuesto, y así suma y sigue.

La última, va a ser el control, en complejos archivos, para que fichen sus empleados, si los tiene, y detalle todo tipo de estadillos con sus horarios. Más externalización.  Únase a todo esto,  la documentación a presentar ante la Seguridad Social, derivada de él mismo o de sus empleados todos los meses, los procedimientos de homologación de cualquiera de sus herramientas profesionales y el acribillamiento que su propio banco practicará con él en cuanto se descuide, a base de comisiones de todo tipo, eso sí autorizadas por el Banco de España, siempre al servicio de los poderosos.

Ya no les cuento, la tomadura de pelo que muchas veces debe soportar en los contenidos de sus facturas eléctricas o de teléfono, o las visitas al notario o el registro mercantil para cualquier chorrada, o los plazos que se ven obligado a soportar cuando trabaja para grandes compañías, si es que acaba cobrando  y no le practican una rebaja o descuento con cualquier excusa.

Lo que no comprendo,  es como todavía no han dicho basta, y aún siguen jugando al circo electoral, confiando en que los unos o los otros, van a defender sus intereses, que les aseguro, no lo van a hacer.

PD.- Que no mire el valor de sus propiedades, si es que las tiene, pues  la DGA ha valorado por cuadrículas todo el territorio, con unos valores en muchos casos por encima de los de mercado. Cuando él pague el porcentaje de IBI, se enterará. Que siga la juerga.


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