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Opinión

Reflexiones después de la resaca electoral

Por Carlos Allué

Una época ha finalizado y otra debe nacer.  Y digo debe, así, imperativamente, porque si  los partidos de izquierda en Barbastro y Monzón, siguen loando su proceder hasta ahora y  no reconocen graves errores, en la próxima cita electoral hasta pueden desaparecer o quedar en la insignificancia.

La derecha de estas ciudades lleva  casi 15 años o más conquistando lo que genialmente Antonio Gramsci denominara “ la hegemonía cultural”. Lo ha hecho silenciosamente, pasito a pasito, penetrando en el tejido social y en la defensa de ciertos valores y principios. Y la cuña ha estado tan bien puesta, que, en muchas ocasiones, han sido los propios partidos de izquierda los que  han llegado, con eficacia, a hacerle el trabajo mediante inversiones y actividades culturales, cuando han gobernado.

Así pues, la izquierda lleva años y años, explicando que el desarrollo y nuestro bienestar exclusivamente depende de la iniciativa privada, de los empresarios que  nos “dan” el trabajo, a los cuales debemos mimar y subvencionar. Nadie niega que en el marco de sociedades capitalistas en el que nos movemos la empresa privada no deba ser atendida con una eficaz gestión, pero de ahí a defender determinados proyectos que puedan poner en riesgo nuestra salud o el medio ambiente ( caso de la incineradora en Monzón) o a permitir ciertos desarrollos urbanísticos que si bien permiten hacer caja a ciertas empresas, dejan olvidados frentes como  nuestros cascos urbanos históricos o la construcción de viviendas sociales de bajo alquiler, va una distancia muy larga. Fácil que el PGOU de Monzón, aprobado entre los años 1985-86, haya llegado a reformarse parcialmente más de 10 veces hasta el más reciente de 2006 ( y carezco de datos para saber si éste último lo ha sido en alguna ocasión). Todo un ejercicio de un urbanismo a la carta en atención a intereses concretos.

Igual sucede con la competencia, palabra ésta se ha elevado al rango de sagrada. Nos hemos llenado de grandes superficies, aplaudidas a su llegada como el “bienvenido mister Marshall”, “ portadoras de puestos de trabajo” y sus resultados están a la vista, con la casi desaparición del pequeño comercio.

Pero para detectar estos problemas hace falta tener ideología, y ésta es la que se ha perdido por completo. Hace 20   años o más , aún los locales de las agrupaciones de los partidos de izquierda eran foros de debate, intercambio de ideas y  hasta de actividades. Hoy, en ellos, se gestiona   exclusivamente la partitocracia. Únicamente, permanecen abiertos en tiempos electorales para procesos internos o externos. Y dentro de ellos, lo que podría y debería haber sido un pequeño bar o cantina, que fomentara el encuentro y debate de la militancia, ha sido sustituido por una máquina automática de coca- colas. De bibliotecas (que así puedan llamarse) o actividades de formación en la sedes, hace años que permanecen absolutamente desaparecidas.

Es tan grave la situación, que en la recientes elecciones municipales, una agrupación del PSOE, tuvo que pedir ayuda a otra formación de izquierda de la misma localidad para cubrir las plazas de interventores en la mesas electorales. El militante ya no existe. Lo que existe el personaje disfrutando de un puesto público remunerado y los que esperan obtenerlo en la próxima ocasión, más todos los fans de ambos que han podido ser reclutados.

Del mismo modo que la competencia, y el emprendedor han calado en la izquierda, la ofensiva tradicional, en forma muchas veces de nacional catolicismo, ha tomado calles, plazas y ceremonias. Nadie se opone a procesiones, belenes y demás manifestaciones religiosas, es más, el estado debe garantizar  y respetar la libertad religiosa de cualquier credo. Lo que no parece lógico es que estas actividades acaben siendo subvencionadas y los poderes públicos municipales, participen oficialmente de ellas, en un estado que se define como aconfesional en su constitución.

La derrota de la izquierda en este campo es total. Y ha ido pareja al fomento e incremento de actividades lúdicas y festivas de todo tipo, bastante onerosas para las arcas públicas.

Sin la conquista de la hegemonía cultural,  ni se accede al poder real, ni este se mantiene. Cunde la desmoralización mientras las capas con más bajos ingresos siguen pagando las crisis, sobre todo los jóvenes. La próxima está por llegar, y no falta mucho. Mucho me temo que para algunas formaciones la travesía del desierto sólo ha hecho que comenzar, pues no veo en ellas ni el más mínimo  propósito de enmienda.

 

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4 Comments

  1. Sr. Carlos allué, estoy totalmene de acuerdo con su crítica a los partidos de izquierda, pero que también se puede trasladar a los de derechas

    Seguramente Vd. es una persona de izquierdas, cuando ataca a las manifestaciones católicas del tipo que sea.

    Un servidor es católico, demócrata y amante de la libertad. España es aconfesional, pero éso no quiere decir que el estado o los municipios, en sus presupuestos no haya partidas para las manifestaciones religiosas o laicas. En esta España, nuestra siempre hay el mismo dílema, iglesia católica sí o no, dependiendo del pensamiento, de cada partido

    Sólo pido respeto al que no piensa , política y religiosa, cómo en este caso Vd. y yo

    El estado lo conformamos todos los españoles, y cada uno es libre de pensar y opinar, sentémonos todos en una mesa e intentemos acercarnos unos a otros y hacer una España mejor

    Le saludo atentamente

  2. Disiento en casi todo. Las derechas de esas dos ciudades no ha dado ningún pasito cultural en ninguna dirección , por lo menos en Barbastro, porque toda la actividad cultural ha estado teledirigida y manoseada por la izquierda gobernante, de un modo exclusivo y excluyente. Dígame una sola iniciativa cultural hecha por la derecha en 20 años.
    Y entrelazar esto con las manifestaciones religiosas en la calle, y que Vd identifica con la derecha, es otro error, pues dentro de las túnicas de las cofradías hay ateos…, podemitas… feminazis…socialista y comunistas de todo tipo.
    Depare Vd. en que vivimos tiempos de confusión, de mucha confusión, y que la actual Semana Santa no tiene nada que ver a cuando Vd fue alcalde, pues tiene más de Carnaval. A su vez el Carnaval (que organizan los ayuntamientos, pese a que no debieran hacerlo) es más un concurso de disfraces que un carnaval; y el concurso de disfraces de los colegios tienen más de histeria de las mamás que de concurso… Confusión a raudales, confusión mental extraordinaria que afecta a todos los órdenes sociales.
    En Barbastro el PSOE ha perdido porque un grupo de emprendedores iniciaron un debate de cosas serias en un terreno neutral, en un foro público con reglas iguales para todos, descolocando al PSOE local (parco en ideas y vacío de conocimiento) incómodo en ese desconcertante espacio que no dominaba, acostumbrado de siempre a unas formas, embustes y “orden del día” que no eran suficientes para responder a los nuevos tiempos que se avecinan.

  3. Vamos a ver, mi modesta aportación. En primer lugar creo que Maria Asombros confunde la cultura de derechas, una forma de ver la vida en todos sus aspectos, que es a lo que, pienso, se refiere Carlos Allué, con actividades culturales que organicen los partidos de derechas, que es a lo que no se refiere Carlos en su artículo; es más incluso reconoce que los partidos de izquierda programan actos culturales de inspiración ideológica derechista. Así pues la cultura de derechas, su hegemonía, y no la realización de actividades culturales que como bien dice María Asombros forman el corpus de la programación cultural de temporada implementada por el concejal de cultura de turno. Son cosas diferentes y creo que Maria Asombros lo ha, de buena fe, malinterpretado.

    Dicho esto, pienso que Carlos sobrevalora el papel, poder y articulación de los partidos de derecha, por lo menos en Barbastro. Estas formaciones no disponen del capital humano ideológicamente formado a nivel intelectual como para diseñar estrategias y tácticas que les permitan infiltrar su ideario en el poder hasta alcanzarlo. Todo es más prosaico y más » de pueblo «. En realidad el nivel de la clase política local, de todos los partidos, es bajísimo. Quizá esto suceda en grandes núcleos urbanos pero no en estas cabeceras de comarca. Si la sociedad se ha derechizado doctores – sociólogos – tiene la iglesia pero tiene razón Carlos al señalar la culpabilidad de la izquierda por dejación de sus funciones connaturales ideológicas, la huída del escenario de la batalla intelectual y presencial a pie de calle, su desaparición, en suma. Pienso que lo que está pasando es que Carlos apela a una auténtica izquierda, más coherente y lógica, clásica, que hace ya unos años que desapareció. Esa izquierda ya no existe. Y aquí es cuando entra en escena la confusión de los tiempos actuales que señala Maria Asombros. Y tiene razón. Al extremo que es dificil discernir ya entre la derecha e izquierda tradicionales si nos atenemos a sus conceptos ideológicos primigenios, pues a falta de ideología aparece la tradición, la costumbre, la rutina, la indiferencia, el ritual y no la conciencia. Este estado de las cosas explica que un persona que se dice de izquierdas, socialista, comunista, podemista, aparezca como parte activa, e incluso principal, en una procesión religiosa. A la larga dudo mucho que este galimatias beneficie a la religión, que a la corta la desprestigia, lo mismo que a la izquierda política que en este tema ha perdido la batalla de sus señas de identidad. Eso es cierto. Un debate interesante es el que puede realizarse sobre la ocupación del espacio público por las manifestaciones públicas también de una determinada fe religiosa. Desde puntos de vista de libertad de expresión, conciencia, manifestación, estrictamente jurídicos, en el marco de un Estado oficialmente aconfesional. Si a la fe católica se le da permiso ¿ debe dársele permiso al resto de confesiones ? ¿ O a ninguna ? ¿ Como resolvieron ( si es que la tienen resuelta ) está cuestión en un Estado oficialmente laico, no aconfesional, como es Francia ? ¿ Es extrapolable el caso francés a España ?. Contarles un hecho que posiblemente conozca aún hoy en día muy poca gente de Barbastro. Mi fuente de información fue un concejal de la pasada legislatura y que continúa en esta. Los fieles de la Iglesia Evangélica de Filadelfia de Barbastro, prácticamente todos de etnia gitana, solicitaron al equipo de gobierno municipal saliente de la pasada legislatura, PSOE, permiso para celebrar un acto público, al aire libre, en la plaza del Mercado de la ciudad del Vero. El permiso les fue denegado. Puede entenderse que aquí ganó la ideología de izquierda pero ¿ fue una decisión justa ? ¿ no fue discriminatoria incluso por motivos, asunto teóricamente – y de facto – grave, más allá de lo religioso y aunque solo fuera por lo religioso ?. Ahí lo dejo, el debate hace décadas que está servido en este país, pero o hay dinero para todos los fieles o no lo hay para ninguno, porque la ocupación del espacio publico a todos, desde el ateo al ultramontano, nos cuesta una pasta.

    Como bien dice María Asombros el PSOE perdió en Barbastro, entre otras muchas causas porque ya había una tendencia de fondo de pérdida de votos de anteriores elecciones municipales, porque un grupo de lo que denomina » emprendedores «, que no son empresarios que es como se les domina ahora a veces sino ciudadanos de cierta formación académica y nivel de conciencia ciudadana, la » sociedad civil » entró en juego llevando el debate político fuera de coordenadas partidistas. Se refiere al foro B21, no pasa nada por decirlo. Ningún partido, no solo el PSOE, supo como reaccionar, no se lo esperaban. Esto es síntoma, precisamente, de que en Barbastro o Monzón, o Binéfar, o incluso podría suceder que en Huesca, la actividad y estructura, la materia gris,de los aparatos de los partidos políticos, de todos, no alcanza el nivel de sofisticación ni de destilación y refinamiento intelectual que, creo, les atribuye Carlos al extremo de diseñar estrategias que contemplen hegemonías culturales de poder. Los muchacho(a)s no dan para tanto, incluso aunque sólo sean ¡ Ayh..! buenas personas.

  4. Dice el autor: “La derecha de estas ciudades lleva casi 15 años o más conquistando lo que genialmente Antonio Gramsci denominara “ la hegemonía cultural”. Lo ha hecho silenciosamente, pasito a pasito, penetrando en el tejido social y en la defensa de ciertos valores y principios. Y la cuña ha estado tan bien puesta, que, en muchas ocasiones, han sido los propios partidos de izquierda los que han llegado, con eficacia, a hacerle el trabajo mediante inversiones y actividades culturales, cuando han gobernado.”
    Y yo todo eso no lo he visto. Porque lo habrán hecho las derechas locales tan silenciosamente , pasito a pasito, que aún sin verlo me ha afectado…. Esa sigilosa penetracion cultural de la derecha local se habrá hecho por personas camufladas y por medios tan invisibles, que de nada ha servido que en 15 años la Uned trajera a Carrillo,y a Cotarelo y otros genios del disparate: o que el ayuntamiento nominara una calle II República, y otra Rafael Alberti… porque contra ello “la derecha de estas dos ciudades” quizá con la inestimable ayuda del Espíritu Santo y la conductividad eléctrica del agua del Cinca ( pues de ahí bebemos ambos) ha conseguido meter una cuña mental que ha abducido a la izquierda en sus “inversiones y actividades culturales “ Un milagro.
    En resumen: Vivimos tiempos de mucha confusión que es el paso previo a la locura colectiva donde Cataluña es vivo ejemplo. A ver si mediante la claridad mental impedimos esa locura social y tenemos la fiesta en paz, comemos perdices y somos felices.
    Y de todo esto ¿qué opinará el próximo concejal de cultura, el inminente consejero Comarca de cultura y el diputado provincial de cultura? Pues que Cramsci es una marca de ropa que no saben donde se vende porque han preguntado y no la tienen en esos sitios.

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