Barbastro, Opinión

Realismo o idealismo

Por Daniel Vallés Turmo

“El realismo ha muerto” leía en un artículo en El País del pasado domingo 9 de junio. Yo, todavía iría más adelante, “el hombre racional ha muerto”. Ha fallecido por la manipulación de la información.

De eso iba el artículo, de esta manipulación de la información que hace que sea muy difícil ya discernir entre lo verdadero y lo falso y, sobre todo, de la intencionalidad de dicha manipulación.

Voy a poner un ejemplo que nos influye mucho en una provincia rural como la que vivimos. Se trata de la “demonización” de los vehículos Diésel, cuando la mayor parte del parque es de este tipo porque es necesario el uso de todoterrenos y furgonetas por las circunstancias orográficas y meteorológicas.

Además, se trata de un parque muy envejecido. Sólo hace falta ir por las carreteras rurales. Tampoco, se tiene intención de cambio porque los coches sufren mucho por el tipo de carreteras y pistas, y los motores Diésel son muy robustos.

Igualmente de envejecida es la población, que no se va a cambiar de coche, y va a seguir con los que ya tienen. Además la experiencia les dice que les ha ido bien su uso.

El motor Diésel se culpabiliza, sobre todo, por las partículas de óxido de nitrógeno en las grandes ciudades. Apenas se habla que los nuevos motores diésel llevan la tecnología RCA (Reducción Catalítica Selectiva) a través del “AddBlue” (marca comercial), que permite una reducción significativa.

Hablo desde la experiencia. Tras el accidente de circulación que tuve hace dos años, me compré un coche Diésel con esa tecnología RCA. A pesar de utilizarlo mucho por carretera de montaña y pista, el consumo histórico es de 3,4 litros por cada 100 kilómetros.

Además, estas semana se comentaba en los medios que, en las ciudades portuarias donde atracan cruceros, el tipo de carburante que utilizan estos barcos multiplicaba por 6 la emisión de las partículas de óxido de nitrógeno respecto al que lo hacían los automóviles. En parte, porque los motores siguen estando encendidos mientras están atracados en las ciudades. Hasta ahora no había oído esta realidad.

Mientras, la empresas eléctricas y algunas marcas de coches (que, por cierto, tienen las patentes de las pilas) no hacen si no hablar de la bondad de los coches eléctricos. Esto es realismo o idealismo.

Esta información cala en los discursos de los partidos políticos. Y ya se está hablando de un incremento significativo del precio del carburante diésel. Deberían saber estos partidos, que con ello penalizan a la “España rural”. Si quieren, que lo suban en las grandes ciudades, pero no se puede generalizar. Además, la noticia de los cruceros es demoledora para contrastar las estadísticas que se muestran.

Por otro lado, se habla muy poco de los elementos nocivos que la “España rural” sufre debido a los productos utilizados en la agricultura y la ganadería intensivas, que también suponen enfermedades, no tanto porque no sean legales dichas sustancias, sino por el estar expuestos de forma continuada a las mismas. Por cierto, tampoco se habla de las estadísticas del cáncer en la “España rural”.

Respecto que “el hombre racional ha muerto”, vemos que los anuncios de coches tienden a “idealizar” los “SUV” o “Crossover”, híbridos entre berlinas y todoterrenos.

Estos coches son muy bonitos, pero pesan más y gastan más combustible si realmente se quieren utilizar para ir por pistas de tierra como se enseña en los anuncios de la televisión. Como mínimo es una contradicción. Los anuncios “idealizan una forma de vida”, más que vender una tecnología.

Ya sé que el tema que estoy tratando es muy complejo, pero es necesario hablarlo. Es un ejemplo de un aspecto más que no ayuda a la repoblación de nuestros pueblos.

A veces, las soluciones no están en grandes proyectos “ideales”, sino en ir considerando los aspectos cotidianos que ayudan y los que perjudican en nuestro círculo de influencia.

Los constructos como “cambio climático” no pueden ser factores determinantes en la planificación a corto y medio plazo en nuestro entorno cercano. No se pueden utilizar como “cajón de sastre” para todo.

Es necesario, desagregar esos conceptos de idealización para poder trabajar con aspectos sobre los que sí podemos incidir sin hacernos daño a nosotros mismos sin saberlo.

 

 

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