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Barbastro, Monzón, Opinión

Locales y pisos de alquiler

Por Carlos Allué

Basta un paseo por Monzón, o Barbastro y enseguida te llama la atención la cantidad de locales en los aparecen colgados los letreros de “ se vende” o  “alquila”. Indagas un poco más, consultas con las inmobiliarias, y descubres que, al contrario que  con la excesiva oferta de locales, los pisos en alquiler escasean y los pocos que hay se cotizan a precios muy por encima de los de mercado.

Parece como si hubiéramos sufrido una maldición bíblica y que las cosas, han sucedido porque sí, porque “ esto es lo que hay”. Algo así como si el determinismo del mercado nos hubiera llevado, con su mano invisible a lo Adam Smith, a esta situación. Ninguno de los que nos gobiernan o han gobernado en nuestros municipios, estos últimos 10 años, ha prestado  la más  mínima atención a lo que se nos venía encima, tan ocupados ellos en fomentar el emprendimiento, buscar empresas para instalar en sus ciudades y sobre todo en tener distraída a la población con todo tipo de charangas,  algunas ferias de tres al cuarto, fiestas y actividades, que llaman culturales, cuando muchas de ellas no lo son ni de lejos. Un día, resultaría interesante conocer cuando nos cuestan todos estos capítulos.

Pues no, señores, la planificación de la economía resulta necesaria, y es obligación de los poderes públicos ponerla en práctica y adelantarse a las necesidades de la gente ( artículo 131 de la constitución española y 47 del mismo texto en relación a la vivienda). Si traemos industrias a nuestros municipios, nadie, por lo visto, había caído en la cuenta  de que los trabajadores, sobre todo los más jóvenes, debían tener vivienda accesible, más todavía en un mundo, como el actual, de escasos salarios y empleos precarios.  Y así estamos, como estamos. Muy mal.

Igual ha sucedido con la abundancia de locales. Agotada nuestra capacidad de endeudamiento ( privado y público) y en una situación de escasos salarios, nadie se atreve a abrir un nuevo negocio, y los que lo detentan, sólo hacen que esperar  pagando sus autónomos para jubilarse y colgar el letrero de “se vende o alquila.” Y  ello todavía ha sido agravado  aún más por nuestros gobernantes con  un irresponsable fomento municipal de las grandes superficies, que llegaron a nuestras ciudades anunciándose a bombo y plantillo  como portadores de numerosos empleos, cuando en realidad en un balance neto, han suprimido muchos más de los que han creado. Basta ver la situación de nuestro pequeño comercio y la de muchos agricultores, que suministraban a estos pequeños tenderos productos de calidad y proximidad de excelente calidad.

La ciudad nació en la Historia gracias al pequeño comercio y los artesanos. Y sin ellos, la ciudad, tal como la conocemos, morirá tarde o temprano, salvo que convirtamos las urbes en residencias dormitorios y barrios residenciales como sucede en los EEUU.

La situación todavía puede corregirse. Pero para ello hará falta una apuesta decidida por el pequeño comercio, los mercados de proximidad, y sobre todo la construcción por  las corporaciones municipales, con la ayuda o no de la DGA y las diputaciones provinciales de vivienda social de alquiler.

No espero nada., pero nada,  de los que hasta ahora han sido nuestros representantes. A ellos sólo les ha preocupado el cargo y el sueldo, en diputaciones, ayuntamientos , comarcas y parlamento autonómico. Si pasamos al plano nacional, sólo tienen que hacer una prueba : conversen  con cualquier de sus diputados o senadores, algunos de ellos, vecinos de nuestra zona oriental y que se  dicen  sus representantes. Si lo consiguen y les hablan de estos temas, comprobarán que no piensan mover ni un dedo. Harán ver que les oyen, pero no les escucharán. Su principal tarea, es obedecer y no crear problemas a la estructura partidaria que los han designado. La misma, que  los propondrá en los próximos comicios, si se portan bien y no crean problemas.

Así están las cosas. Las soluciones  sólo vendrán desde la presión desde la sociedad y sus medios de comunicación.

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