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Barbastro, Monzón, Opinión

Sobre los sueldos de alcaldes

Por Carlos Allué

Vamos a ver, examinemos el escenario.   Somos incapaces de disminuir nuestro abultado endeudamiento que roza el 100% de nuestro PIB. Las pensiones se están pagando con créditos y deuda en forma de bonos. De los pensionistas, según datos de la Seguridad social ( y subiendo con las nuevas incorporaciones), alrededor de 750.000 de ellos perciben 2.000 o más euros mes, pagas extras aparte, no así muchas otras pensiones- la mayoría- de muy baja remuneración. Los salarios de los jóvenes son cada vez más escasos y sus trabajos de lo más precario. En cualquier ciudad, y mucho más en las grandes urbes, el precio del alquiler para estos colectivos se ha hecho inaccesible y consume gran parte de sus rentas. Si quieres un local a pie de calle te sobrarán las ofertas, pues ni se alquilan ni se venden. El déficit por cuenta corriente no hay forma de disminuirlo en sus grandes cifras, y cambiar el modelo productivo está constituyendo una tarea imposible. Parece como si estuviéramos condenando a ser un país de servicios, de bajo valor añadido. Somos débiles, y la injusticia y la desigualdad de forma resignada ya parece instalada definitivamente en nuestra sociedad. El paro en muchas de nuestras regiones supera el 25% ; en las más dinámicas no baja del 14%. Oyes cualquier conversación en un bar y parece como si solamente ganar un puesto público o llegar a la jubilación, anticipada o no, supusiera la liberación y esquivar el mal general que nos invade. Es como lograr salirse del infierno vital que nos rodea y adquirir por fin la tabla de salvación, al margen de todo lo que sucede y está por venir. Nadie se pregunta por el todo al que pertenece, ni nadie parece entender que cuando la vía de agua es de suficiente tamaño, lo que puede hundirse en realidad es el buque completo y todos sus tripulantes.

Con este edificio de los pies de barro, al menor contratiempo- y existen nubes de tormenta financiera en el horizonte- el país puede entrar en una situación todavía más peligrosa que la vivida con la burbuja inmobiliaria

Y en esta situación nos llegan noticias sobre nuestros ayuntamientos. Publicaba recientemente el Heraldo de Aragón, los sueldos que se han autoconcedido alcaldes en poblaciones, desde luego nada importantes, como Calamocha, Utebo, Tarazona, Cuarte o Pinseque, y llama la atención que bien en algunos casos a través de las diputaciones, o por sí mismas dichas corporaciones, hayan fijado sueldos a dichos ediles que se acercan o superan los 50.000 euros anuales. En Calamocha son 56.000 euros, en Cuarte, 52.542, Tarazona 51.000 , Utebo 49.717, y Pinseque 39.800.

Toda una huida hacia delante de ciertos señores y falta de empatía con grandes sectores de la sociedad que lo están pasando muy mal en el día a día. Es la tónica general, hoy mismo dice el Confidencial, que el 28% de los grandes alcaldes se ha subido el sueldo en su primer mes de mandato.

Tengo serias dudas de que todos estos alcaldes nos representen. Ciertas actitudes son síntomas de la decadencia que ya nos alcanza.

 

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6 Comments

  1. En general estoy de acuerdo con el contenido de este artículo. Dicho esto, unas observaciones: es razonable que quien se dedica con cargos de responsabilidad al ejercicio de la política y más si lo hace con exclusividad, tenga un medio de vida digno y reconocido, tanto a nivel simbólico como prosaíco, económico. Existen, creo, suficientes referencias como para poder baremar esta situación, desde tener en cuenta el tamaño de las localidades, la complejidad de su gestión, presumibles conflictos de intereses entre los ámbitos privado-públicos, etc…Entre los ejemplos que se mencionan en el artículo me parece exagerado el caso de Calamocha y posiblemente el de Pinseque. No tanto, es mi opinión, el resto de localidades. En el caso concreto de mi ciudad, Barbastro, los sueldos establecidos me parecen correctos. Los partidos a la izquierda del PSOE, solo ellos, dan como referencia un tope de tres veces el salario mínimo interprofesional. Hagan cuentas. Pero al fin y al cabo un alcalde, cualquier cargo político con sueldo público, se gana su salario, sale caro o barato, según el resultado de su gestión. Pero eso sí, cierto es que hay que partir de un escenario lo más racional, de sentido común, posible, delimitar un marco que evite el derroche o el despilfarro. A medida que vaya avanzando la legislatura puede resultar que un alcalde que gana 50.000 euros sea barato en relación a los logros obtenidos y otro que gana 12.000 euros nos salga, como decimos por aquí, carismo. Aquí hay que focalizar, pienso, el debate a partir de unos supuestos mínimos.

    En cuanto a si nos representan pues, legal y oficialmente nos representan, sí, otra cosa es que al cabo de un tiempo no se sientan representados ni quienes votaron al alcalde. Y eso pasa, por supuesto. Y coincido en que la decadencia está tomando carta de naturaleza en nuestra sociedad.

  2. Me parece inmoral que se suban los sueldos en los consistorios, Los cargos políticos no son empresas privadas donde lo importante es el beneficio del negocio. Vengo de otra época actualmente muy denostada, dónde los ediles y concejales solamente recibían una mínima compensación por gastos de representación, viviendo todos ellos de su trabajo personal y dedicando muchas horas de su vida al servicio de la Patria con total desinterés monetario. Así se hizo grande a España, Ahora parece que muchos políticos creen que el servicio a la Patria es su negocio particular.

    1. Señora Carmen, no sólo viene Vd de otra época si no que vive en otra época. Vd vive en el pasado. La sociedad española de su época tan apenas tiene nada que ver con la actual y, entonces, quizá, cabe pensar que en contextos tan diferentes no tiene sentido comparar criterios para el ejercicio de cargos cargos políticos, en este caso de ediles y concejales. Es como comparar peras con tornillos. Absurdo, no procede, y este es un tema que daría para muchas horas y líneas de debate, cosa que no ha lugar en este espacio. El ayuntamiento no es una empresa privada, todos lo sabemos, pero sería de agradecer que su gestión se ajustara a modos y maneras que sí se ejercen en la empresa privada, donde los dueños se juegan su dinero y buscan el máximo de eficiencia y rentabilidad. Estos criterios, eficiencia y rentabilidad, trasladados a la gestión municipal, implican que se acabaría con disfunciones, caos organizativo, despilfarro, opacidad, no rendición de cuentas, elusión de responsabilidades, etc…..lo cual no es incompatible, y aquí viene la diferencia con la empresa privada, con la función de protección social y servicio a la ciudadanía que debe ejercer un ayuntamiento, asumiendo cargas y deficits que de ningún modo asumirá el sector privado, logrando así evitar la marginación y exclusión social de una parte de la población. El beneficio debe entenderse no sólo medido en euros como unidad cuántica monetaria sino también en niveles de confort y bienestar social para todas las personas, luego el beneficio sí que es importante y su óptima obtención debe ser reconocida social y economicamente para todos aquellos actores que intervienen en la cadena de su generación, desde el edil y concejal hasta el último funcionario o empleado concernido y sólo de esta manera podremos exigirles una correcta asignación y gestión de los recursos públicos. Es mi opinión respecto a » lo que pasa » en esta época que nos toca vivir, tan diferente de otra anterior y, ya lo he dicho antes, desde luego incomparable. Si entráramos a analizar » lo que pasó » en su época anterior, modos y maneras, la letra pequeña del contrato, nombres y apellidos, lugares y plazas, dichos y hechos de todo el universo municipal español, y digo de todo no sólo de la cara más amable, vendible, populista y demagógica de ese universo, se llevaría grandes sorpresas. Empezando por Barbastro, pero no es este el lugar ni el momento.

      Tiene razón cuando habla de la corrupción en su última frase, pero corrupción vestida de una forma u otra la ha habido siempre y la habrá. Simplemente, si un país es más rico se roba más que cuando fue pobre, la intención no existe cuando no existe la tentación ( mucho dinero ) que apareció cuando España ingresó en la UE en 1986. Y para llegar a un equilibrio más o menos decente entre riqueza y ética, al modo de los paises nórdicos, tendrán que pasar muchas generaciones. Su opinión sobre la grandeza de España y el servicio a la patria es éso, su opinión, tan respetable y digna como la de cualquier otro ciudadano que le dé un significado diferente. La historia, a mi entender, más allá de grandes consignas, slóganes, conceptos, acaba siempre en los nombres y apellidos o motes o apodos o inidentificaciones de personas humanas, con sus intereses, deseos, anhelos, frustraciones, sueños, etc…..individuales, que pueden coincidir, o no, con los de sus semejantes. Desde Lucy en el valle del Rift.

  3. Estoy de acuerdo con su exposición Sr. Allué. Y si me lo permite yo sugeriría, que ya que los alcaldes no son funcionarios (y aunque lo fueran), su remuneración se fijara en función de los resultados de su gestión, con un sueldo base inicial, dentro de unos rangos claro, mas incentivos en función de su valía y buen hacer por su pueblo. En este país existe la mala costumbre de pagar por adelantado a los profesionales de todo tipo, o a los que dicen serlo, sin que primero demuestren su valía o consigan solucionar los problemas y necesidades del cliente, o de los ciudadanos en éste caso. Mal vamos, si en los pueblos pequeños hacemos de la política una profesión.

  4. Doy gracias a Dios por haber vivido otra época y saber que se puede gobernar y levantar una nación de otra manera. También estoy viviendo la época actual y por eso puedo comparar , desde luego que me quedo con la anterior, como muchísima gente que no se atreve a decirlo. No quiero entrar en polémicas, simplemente constatar la realidad que he vivido y sigo viviendo.

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