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Huesca, Naturaleza

Biodiversidad y demografía en la provincia de Huesca

Jaime Monserrat, presidente de la Agrupación ecologista Grevol, entidad adherida a la Estrategia Aragonesa de Cambio Climático

La conservación de la biodiversidad y salvar de la extinción a tantas especies amenazadas es un objetivo en el que todos estamos involucrados. La legislación proporciona recursos estableciendo normativas estrictas e incluso caracterizando como delictivas determinadas prácticas.

Se ha avanzado mucho por este camino y queda mucho por hacer aunque las instituciones publicas y la propia sociedad civil toman posturas cada vez más responsables para contribuir al sostenimiento del medio natural y evitar su destrucción.

No obstante, para valorar los problemas, lo más práctico es salir del mundo de las generalizaciones y contemplar el propio entorno inmediato: lo que vemos y conocemos bien, el territorio donde se encuentran nuestras raíces. ¿Qué ofrece a nuestros ojos la provincia de Huesca?

La provincia de Huesca: su demografía

Las cifras del cuadro adjunto ofrecen una primera aproximación. Tiene una extensión relativamente pequeña. Su población[1] también es reducida y la densidad de población baja. Las provincias limítrofes, por tomar un elemento comparativo, se encuentran bastante más pobladas.

La población de la provincia ha sufrido una disminución continuada desde hace mucho tiempo. Hace un siglo contaba[2] con un 17% más que en la actualidad.

También observamos que en tan pequeño territorio, las diferencias entre comarcas son muy acusadas a causa de la concentración de habitantes en unos pocos núcleos de población de mayor tamaño.

Las cuatro comarcas cuyo límite norte son los Pirineos (Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza) tienen 6,4 habitantes/km2, algo menos que Monegros y muy lejos de los 26 hab/km2 de la Hoya de Huesca. Prácticamente la despoblación. Estas diferencias no son motivo de optimismo para los que crecen, la desaparición de los núcleos de población más pequeños -la provincia tiene 202 municipios- en beneficio de otros más grandes y con más servicios es cuestión de supervivencia.

El conjunto pierde población en una sangría que no cesa. En 2018, hubo en la provincia 1.723 nacimientos frente a 2.590 defunciones. Y esto sin contar con el número de abortos realizados en Aragón que son[3] aproximadamente 1.000 anuales. Un saldo negativo de 867 habitantes, quizá no parezca excesivo algunos pero equivaldría, por ejemplo, a la desaparición de los 15 municipios menos poblados de la provincia que según el padrón elaborado por el INE son:

MUNICIPIO Habitantes en 2018
Fago 23
Palo 27
Valle de Bardají 34
Viacamp y Litera 36
Senés de Alcubierre 41
Valle de Lierp 46
Olvena 50
Yésero 60
Valfarta 69
Monesma y Cagigar 73
Hoz de Jaca 76
Barbués 77
Baldellou 77
Beranuy 78
Borau 80
Total 847

Como dato complementario, la población extranjera de la provincia es de 23.190 personas, un 10,5 % del total. Con algunos altibajos, va en progresivo aumento desde el año 2000 en que representaba[4] solo el 1,25% del total de habitantes de la provincia.

Lógicamente, la edad media de la población es alta: está por encima de los 45 años. No estamos en la situación de Ourense, la provincia más envejecida de España, con 51 años de media pero nos encontramos lejos de los 30,4 años que es la edad media global mundial[5]. Por no hablar de la juventud de los países africanos, como por ejemplo Uganda con una media de edad de cerca de 15 años. Ciertamente en África hay que tomar en consideración que su esperanza de vida media es muy inferior a la de los países europeos pero aun con todo, es un dato llamativo.

El futuro próximo

Nuestra situación no es un caso excepcional, se enmarca en una evolución, aparentemente imparable, de la demografía de muchos países del primer mundo. La Unión Europea lleva decenios estudiando el problema. En algunos lugares, se piensa en un problema remoto, en un comentario redundante de los medios de comunicación. Pero en territorios como el nuestro, sus dimensiones y población, hacen visible diariamente esta realidad.

Cabe preguntarse, si esta situación es preocupante e irreversible. Respecto a lo primero, se podría decir que a nuestros políticos realmente les preocupa. Aparentemente establecen directrices, promulgan decretos, realizan estudios y… contemplan la ineficacia de tales medidas. Quizá por eso callan prudentemente para no tener que reconocer que no saben qué hacer. Si las conclusiones a que llegan son del estilo de la siguiente: Mantener una pirámide poblacional como la de hace décadas, a la vez que se incrementa la esperanza de vida, provocaría ritmos de crecimiento explosivos que acelerarían enormemente los límites planetarios y degradarían las condiciones de vida en general de las que disfruta Aragón,[6] motivos tienen para callar. Es renunciar a elegir el único camino por donde se puede llegar a la solución.

Que los políticos actuales no sepan qué hacer, no es de extrañar. Son gente normal. La mentalidad de plena confianza en que el progreso encontrará solución a todos nuestros males es un lastre para ver con claridad las soluciones. Se han encontrado con un problema cuya dificultad les supera: atajar la despoblación. Como les recomienda el Defensor del Pueblo en su informe anual de 2018: «hay que estrujarse el cerebro buscando algún tipo de soluciones [7].

No está la solución, como en otros siglos se hizo, en trasladar a grandes masas a colonizar nuevos territorios, estableciendo nuevos asentamientos. Dar entrada a toda la corriente migratoria que, desde África y otros lugares vendría en cifras elevadas, provocaría problemas mayores. La acogida incontrolada de refugiados e inmigrantes no es la solución para el problema demográfico de una nación, de una comarca o de un pueblo. Pero un flujo migratorio deliberadamente ordenado y progresivo, sí que debe contemplarse como parte de la solución.

Sobre la segunda cuestión: ¿esto es irreversible?, habría que contestar sí, a corto plazo. Por eso, cuanto antes se pongan remedios eficaces, menor será el daño producido y antes llegará la recuperación. Como sucede en cualquier enfermedad.

Conseguir que la población crezca consiguiendo que se invierta la desequilibrada situación actual de la pirámide de población, pasa por aumentar el número de hijos por pareja en edad fértil. Sabemos que la tasa de renovación está en 2,1 hijos por mujer. En la provincia de Huesca está en 1,4 hijos y sigue bajando. Hay alrededor de 33.000 mujeres en edad fértil (el INE considera entre 15 y 49 años) que cada año irá siendo inferior.

Fuente Instituto Nacional de Estadística

Estos datos, no permiten ser optimistas a corto y medio plazo. Frenar un descenso de la natalidad de tal calibre y volver a unas cifras que permitan el equilibrio, es prácticamente imposible. Pasar de 1,4 hijos a 3,5 hijos de promedio en breve tiempo, es irrealizable. El cambio de mentalidad que será preciso para revertir el desequilibrio actual, va a requerir de impresiones más fuertes que una batería de medidas político-económicas para estimular la natalidad. Las proyecciones de población para 2019 indican[8] que la provincia de Huesca perderá en los próximos 10 años, unos 10.000 habitantes. No hace falta ser vidente para afirmar que en muchos pueblos de la provincia no habrá ya ningún nacimiento, teniendo en cuenta la edad de las mujeres del municipio. Soluciones hay. Se requiere voluntad para ponerlas en práctica por todas las partes implicadas.

Haciendo una breve referencia propia del terreno de la filosofía de la historia, cabe recordar que el historiador británico Arnold J. Toynbee decía que «las civilizaciones se suicidan, no son asesinadas». Y también que «el hombre logra la civilización, no como resultado de una dotación biológica superior o un entorno geográfico, sino como una respuesta a un desafío en una situación de especial dificultad que lo impulsa a hacer un esfuerzo hasta ahora sin precedentes«.[9]

La protección de la biodiversidad

En el título de este artículo se menciona la biodiversidad y aparentemente, no se ha tratado del tema hasta el momento. Sin embargo ambas cuestiones discurren por caminos paralelos. En primer lugar, aunque parezca evidente, la primera especie a preservar es la humana y, a ser posible, en todos los territorios que hasta ahora han constituido su habitat. Y en segundo lugar, la garantía de la protección de la biodiversidad, en los casos en que se requieren medidas externas proviene de que sigan existiendo protectores. Como suele decirse hay que cuidar al cuidador. De aquí que el interés en los problemas demográficos, tanto se pueden referir a la acción destructiva de un exceso de población poco respetuosa con el medio ambiente, como a la desaparición de las personas indispensables para defender un territorio.

Hoy en día, como fruto de campañas de sensibilización, eficaces y prolongadas, muchas personas son conscientes y han asumido conductas eficaces para conservar el medio natural y tomar medidas especiales de protección y defensa de especies amenazadas. Gracias a esto mantenemos en su habitat el cangrejo de río, el pez fraile, el quebrantahuesos, el águila perdicera, el alcaudón chico y muchas otras. Aún así siempre hay que lamentar alguna desaparición como la del bucardo cuyo único ejemplar murió en 2001[10]. Esto ha llevado a que básicamente haya una buena aceptación social antes posibles medidas dirigidas a la protección de estas especies, aunque conlleven limitaciones para quienes viven o visitan su habitat.

Resulta paradójico que no exista, aparentemente, una sensibilidad similar hacia la conservación y aumento de la población humana que es quien a fin de cuentas protege el medio natural y garantiza la biodiversidad amenazada. Incluso, cabría estudiar qué proyectos de éxito se han realizado para la reversión de situaciones en las que la población de determinadas especies se encontraban en franca regresión y en peligro de extinción. Es obvio que alguna de las soluciones que se adoptan, sobre todo en el caso de aves y mamíferos, como es la reproducción en cautividad, no es viable más que en algunos pocos casos y para regenerar grupos de individuos relativamente pequeños, aunque viables para su crecimiento en libertad. En muchos otros casos difícilmente se puede plantear su reproducción en cautividad.

La especie humana

Desde la perspectiva actual, cabe preguntarse cómo deben desarrollarse modelos sostenibles entre las sociedades y su entorno. Ahí entra en juego el desarrollo adaptativo, o lo que es lo mismo: la habilidad institucional para enfrentarse a los cambios. La base del desarrollo adaptativo consiste en la evaluación de lo que sucede en el ecosistema y en la toma de medidas correctivas para reaccionar ante los problemas de forma sostenible.[11]

 Haciendo un paralelismo antropológico, fuera ya del contexto zoológico, cabría pensar que la mujer y el hombre, cuando la baja fecundidad empieza a poner en peligro la existencia de la especie, es porque en algún aspecto hay impedimentos que obstaculizan lo que la naturaleza pide. Impedimentos sobrevenidos y solidamente asentados. Una imagen que los definiría es precisamente la cautividad. Si el entorno social presenta circunstancias opresivas, hostiles, con impedimentos que dificultan el desarrollo de la vida, las manifestaciones más genuinas de la vitalidad se resienten y uno de los efectos negativos que se producen es la disminución de la natalidad. Hace falta un diagnóstico personal y social para poner remedio cuanto antes.

El futuro que se desea no es la extinción sino la continuidad del mayor número posible de los núcleos de población donde están nuestras raíces históricas y culturales, con el fin de darles continuidad en el tiempo. No querríamos ver convertida Huesca en un parque natural, como puede ser el de Serengueti en Tanzania, que tiene 13.000 km2, aproximadamente la misma extensión que la provincia de Huesca, donde se realizasen visitas guiadas a grupos de turistas para contemplar las bellezas naturales y los restos de una antigua cultura forjada por unos moradores ya desaparecidos.

[1] Datos básicos de Aragón 2019. Instituto Aragonés de estadística.

[2] La población de Huesca. Cuadernos de la Fundación BBVA. Madrid 2007.

[3] Datos básicos de Aragón 2019. Instituto Aragonés de estadística.

[4] La población de Huesca pág. 14. Cuadernos de la Fundación BBVA. Madrid 2007.

[5] https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/

[6] Decreto 165/2017 del Gobierno de Aragón. Tomo IV Indicadores, pág. 40.

[7] Informe anual de 2018 del Defensor del Pueblo. Anexo sobre la Situación demográfica española.

[8] https://www.cvirtual.org/observatorio/demografia/huesca

[9] Toynbee, Arnold J. (1988).  A Study of History; Volume I

[10] Catálogo de especies amenazadas en Aragon. Gobierno de Aragón. Departamento de Medio Ambiente

[11] LYCHNOS Nº1 pág. 48. Cuadernos de la Fundación General CSIC

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