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El Grado, Sociedad

La CHE ofrece visitas guiadas y gratuitas al interior de la presa de El Grado

Una de las galerías de la presa de El Grado. Ronda Somontano.

La presa de El Grado, de 120 metros de altura, es uno de los ingenios más sobresalientes de la ingeniería hidráulica española. En su titánica construcción intervinieron 2.000 hombres (se tardaba tres días en pagarles), se emplearon 1.600.000 m3 de hormigón (el equivalente a 300.000 hormigoneras) y almacena 400 hectómetros cúbicos de agua (el 80% para regadío y el 20 restante para industria y abastecimiento) procedente del Cinca y de su hermana mayor la presa de Mediano. Conocer estos datos y algunos secretos como el curioso péndulo que registra las oscilaciones de los bloques de hormigón de la presa desde 1969, fecha de inauguración, están al alcance del interesado que lo desee. Sólo tiene que ponerse en contacto con la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que dentro de su programa divulgativo realiza visitas guiadas a la presa a lo largo de todo el año. Estas visitas se pueden realizar los martes, viernes y sábado, a partir de las 10.30. Tienen unas dos horas de duración y son gratuitas, pero se precisa establecer al menos grupos de entre 7 y 10 personas (si algún grupo solicita ver la presa otro día, también es posible).

Coronación de la presa de El Grado. Ronda Somontano.

El recorrido comienza en el centro de recepción de visitantes, lo que en su día fue el chalé del ingeniero. Allí se conocerá su despacho con útiles todavía de época como planos, rotuladores y reglas, una curiosa calculadora cuyos cálculos son validos hoy en día, los cascos utilizado por los obreros, fotografías de la construcción de esta presa y de la de Mediano –cuyos trabajos empezaron a comienzos del siglo XX- . En este centro de visitantes, convertido en museo, se informa también sobre el trabajo de la CHE, de los más de 2.000 puntos de control de agua existentes a lo largo de la cuenca del Ebro, o de la historia de las presas (la más antigua, la zaragozana de Almonacid construida en el siglo I por los romanos.

La construcción de todas estas presas es similar a la construcción de una bóveda, anclada en rocas en las cuencas más estrechas de los cauces de los ríos. Sin embargo la construcción de la presa de El Grado es genuina y supuso un hito para la ingeniería civil española ya que «está construida al revés, es decir con bóveda invertida», explica José Antonio Rufas, encargado de realizar las visitas. «Tras la construcción de Mediano había mucha necesidad en ese momento de producir energía y se decidió construir una segunda presa aguas debajo de este embalse. Los exploradores de la CHE recorrieron el cauce del Cinca pero se les acababa el río y no encontraron estribos de montaña para hacer una presa de bóveda. Así que se decidió utilizar una técnica que no se había utilizado nunca y que pudiera soportar todo el peso del agua», cuenta Rufas. La presa comenzó a construirse en 1955 y trece años después ya estaba terminada. En 1969, se inauguró.

Para su construcción hubo que crear un poblado para los trabajadores y una fábrica de hormigón para rellenarla con bloques de 15 x 15 metros y 1,5 m2 de altura. Los bloques se fueron encajando unos a otros, un sistema de construcción también novedoso en la época. De hecho estos bloques de hormigón oscilan como queda registrado en los complejos sistemas de control que existe en la presa. Ello permite que puedan soportar perfectamente el peso del agua.

Museo en la casa del ingeniero. Ronda Somontano.

El visitante puede comprobar esas oscilaciones e incluso ver cómo la cal del agua del Cinca penetra en el interior de los muros, en la segunda parte de la visita que recorre una de sus galerías (la presa tiene hasta 3 kilómetros de galerías). Recorriendo las galerías entre muros de hormigón se conocen las compuertas, los aliviaderos, las zonas de ventilación, el canal que aporta el caudal ecológico al río o el destinado para realizar electricidad, o las medidas de seguridad, algunas de la época y otras más sofisticadas ya que como recalca Rufas: «la ingeniería sigue buscando métodos para mejorar los sistemas de control tanto del hormigón como de las rocas donde se asienta la presa. Las presas son elementos de seguridad nacional».

Entre los visitantes, satisfacción y sorpresa por descubrir un mundo aparentemente oculto y por conocer el circuito del agua. «Íbamos a Torreciudad y hemos visto esta presa tan impresionante y hemos realizado la visita. Nos vamos encantados. Nunca habíamos visto una presa y tenía muchas dudas sobre los embalse que han quedado resueltas con las magníficas explicaciones dadas», explica Antonio López de Barcelona.

 

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