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Huesca, Ronda de Relatos

La verdad de los pájaros extraviados

Por Susana Diez de la Cortina Montemayor * Reseña del libro de Miguel Ángel Yusta “Reflejos en un espejo roto” (Editorial Lastura, 2019)

El pasado día 20 de septiembre se presentó en Madrid “Reflejos en un espejo roto”, el último libro de poemas del zaragozano Miguel Ángel Yusta que, además de como poeta, es ampliamente conocido del público por sus colaboraciones sobre ópera y coplas, las cuales viene publicando desde 1970 periódicamente en El Heraldo de Aragón, y por haber obtenido, entre otros premios y galardones, el Premio Imán 2018, que otorga la Academia Aragonesa de Escritores a la trayectoria literaria, y el Premio Búho 2019 de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro.

“Reflejos en un espejo roto”  termina con un último verso que dice: “sólo existe la verdad de los pájaros extraviados”[i]. Según recapitulación final del propio autor, el poemario recoge el “proceso de la demolición, reconstrucción y posterior desaparición del reflejo”[ii] siguiendo un recorrido que se estructura en el siguiente índice de apartados: nostalgia, desamor, olvido, soledad, silencio, incertidumbre, desolación, escepticismo, esperanza y final.

Pero pese a lo demoledor de este índice, hay una fuerte presencia vital del autor, que se sobrepone al relato de todo aquello que de modo universal entendemos que sobreviene tras una ruptura sentimental:

Tengo urgencia de rabia
por parecerme vivo.
Quiero el grito inclemente
que horada las montañas,
no la palabra suave
que resbala en la nieve.
Me traspasa el silencio y humano me confieso.
No me siento culpable
ni de la soledad ni de la ausencia.
Por eso clamo y muestro mis despojos:
porque quiero vivir y pronunciarme.[iii]


Creo que a esto lo llaman ahora ‘resiliencia’. Este libro de Yusta es su expresión poética. Léanlo, pues habla de sentimientos universales que no les resultarán extraños si para ustedes, como para Terencio[iv] en 165 a.C. y desde luego para mí, “nada humano es ajeno”; porque al final, en algunas ocasiones por lo menos, hay que admitir que todos hemos perdido alguna vez el rumbo de nuestro vuelo y entrevisto, reflejada en las esquirlas de algún espejo roto, la verdad de los pájaros extraviados. Lo que queda, en cualquier caso, es la verdad. Hay mucho de verdad, universal y humana, en este libro.

——–

[i] Yusta 2019:109

[ii] Yusta 2019:110

[iii] Yusta 2019:41

[iv]Homo sum, humani nihil a me alienum puto” es la célebre frase escrita por Terencio en “El enemigo de sí mismo” que significa: “Soy un hombre, nada humano me es ajeno”.

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