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Barbastro, Opinión

Juego de espejos

Por Josemaría Mur

No ha habido veranillo de San Martín en el escenario político español. Tampoco a nivel climático, que nos dejó una noche dominical fría, gélida, varada en unos resultados electorales heladores necesitados de la ropa de abrigo cívica que ya nos advirtieron, en vísperas de La Merced, podríamos necesitar en estos días. Profecía autocumplida. Se trataba de resolver un problema que en el intento ha acabado complicándose aún más. Por lo menos aparentemente porque en el ¿ arte? de la política el juego de espejos distorsiona la realidad y pergeña espejismos. Nada es lo que parece. Un sumo sacerdote, demiurgo de partido y portador de la buena nueva, sacrificó el becerro votivo de la democracia sobre las urnas exhaustas de un triple ejercicio anual participativo. Buscaba en la sangre del animal, en la disección de sus vísceras, la señal definitiva de su triunfo en la guerra de partidos, el éxito de su ofrenda a los dioses del sagrado hemiciclo donde la vida pende de un hilo: Ave Sánchez! Los que van a morir te saludan!. Bueno pues. Wrong number. Quizás debió consultar el vuelo de las aves o tirar los dados entre exvotos de sus enemigos pinchados de alfileres, quizás, quizás, quizás. Demasiado tarde.

Ahora bien, Pedro Sánchez no estuvo solo dirigiendo el ritual. Convinieron con él otros druidas dispuestos a apurar los brebajes y pócimas de un – su – éxito cuasiseguro. Unos tales Rivera, Iglesias, Casado y alguno más de menor cuantía. El resultado ya lo conocemos. Un gran ganador, Abascal, y un gran perdedor, Rivera, que ha optado por incluso dejar la política en un gesto que va más allá de la normal y lógica dimisión de su cargo y que le honra sobradamente. Siguiendo con la lista de perdedores y pasados de listos nos encontramos a Sánchez e Iglesias. El primero calculó el aniquilamiento de Iglesias y la captación de su botín en votos y el segundo, un tipo muy pagado de sí mismo, mesiánico y un tanto fuera de la realidad sociopolítica del país, no aceptó investir a Sánchez y dejarlo después gobernar en minoría con su consiguiente desgaste, porque cree que, sencillamente, el recambio de aquel en la izquierda española es él y su nueva política. Lo mismo pensaba Rivera, por la derecha, y está out. Iglesias debería coger la maleta después de haber semideshecho su partido pero, dada la personalidad del ilustre, es bastante improbable que lo haga. Con aroma de perdedor aun remontando en votos Casado, simplemente, está ahí. Incapaz de recoger los frutos del árbol caído de Ciudadanos, Vox se ha aprovechado de la mediocridad de un PP que, como el PSOE, anuncian que cualquier tiempo pasado, a lo mejor definitivamente, fue mejor. En el ángulo noreste del cuadrilátero nos encontramos a un independentismo catalán que, en bloque, sube un diputado y un tres por ciento en votos. Victoria pírrica, magro resultado si tenemos en cuenta que a estas horas estariamos en pleno Armagedón después del juicio, la sentencia, el tsunami y el tsumsum corda. Aún me tiemblan as garras. Calcularon mal la correlación de fuerzas, allá en los primeros años de esta década y ese pecado original lo pagarán. Ahora quieren humillar a España, al Estado, obligarlo a “ sentarse y hablar “, una comunidad autónoma al Estado. Hablar ¿ de qué?. De lo suyo, sus dineros y los nuestros, como si fueran suyos pero sin nosotros, los demás, aragoneses, murcianos, castellanos, andaluces, pobres razas inferiores. Al final nos tocará apoquinar, ya lo verán. Tampoco en el País Vasco el nacionalismo ha demarrado exageradamente, más o menos se mantiene el status. Discreto el estreno de Errejón y llamativo el de Teruel Existe ya que es la primera vez en democracia que una asamblea de electores logra un diputado y dos senadores crujiendo, de paso, al PSOE turolense. El Dios tronante ha sido VOX. ¿ Y ahora qué?

Es difícil el oficio de adivino. En teoría el panorama se ha ensombrecido. En la práctica no siempre pasa lo que pone en el manual. Malditas las ganas de repetir elecciones que tendrán los partidos perdedores. Se van a tentar la ropa muy mucho antes de ir a unos terceros comicios. Harán lo posible e imposible por evitarlo. Este es un dato que puntúa a favor de la formación de un gobierno, aunque sea en minoría, y su correspondiente presidente. Es posible que el PP se abstenga o incluso dé lugar a la gran coalición pidiendo a cambio la cabeza de un malparado Sánchez. Es muy complicado visibilizar un futuro despejado. Las combinaciones son muchas y variadas. Pero no den nada por descontado porque, si se forma gobierno, en los días o semanas previos a la elección presidencial asistiremos a la construcción del relato del acuerdo final y las negociaciones por parte de los actores protagonistas. Siempre pasa. Teatro y figuración. Excusas y pretextos, argumentos inverosímiles para explicar lo inexplicable. El paisaje después de la batalla deja en pie un bipartidismo, PSOE-PP, que en realidad ya no lo es. Pero el parto ha sido doloroso. Paradójicamente en su liquidación, de ahí lo costoso del empeño, han perecido quienes venían tirando la puerta abajo, Ciudadanos y Podemos, que en su agonía han herido de muerte a los viejos dinosaurios. Pero que nadie, nadie, se engañe. Sin infantilismos. Los actores cambian, el escenario permanece.

 

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1 Comment

  1. Muy bien. Pero en el título te has comido la “s” de espejos. Juego de espejos “ donde la verdad se funde con la mentira y la mentira con la vedad, impidiendo saber dónde esta una y la otra”, que escribió el complutense presidente republicano.
    Salvo que hayas querido calificar a Pedro Sánchez como espejo, y no estarías equivocado, a la vista de su narcisismo.
    Ilustrémonos al respecto:

    “ Los narcisistas pueden ser encantadores y resultar fascinantes. Poseen un poder de seducción que llena el espacio donde se encuentren. Siempre impecables, se esfuerzan en aparecer rodeados de signos de riqueza, belleza, prestigio o poder, saben causar impacto y sobresalir, dejando caer los nombres adecuados y tratando constantemente de impresionar a su entorno, siempre buscando el foco y la influencia. Todo ello no deja de ser una “enfermedad de nuestro tiempo” como decía Alexander Lowen.”

    Y sigue:

    “ un autentico trastorno, el cual conlleva un inevitable sufrimiento para el entorno del narcisista, dejando generalmente tras de sí un funesto rastro de manipulaciones, traiciones, paranoia, crueldad e ira descontrolada y ocultando en el fondo un gran vacío interior, una incapacidad de dar afecto y de recibirlo, manteniéndose el narcisista en una búsqueda insaciable de las fantasías de gloria, poder, brillantez, belleza o amor ideal que elabora incansablemente.”

    De manera que el narciso ocasiona un inevitable sufrimiento para su entorno…. Espero que no sea el caso: nuestro caso.

    Esta es la fuente: https://www.isep.es/actualidad-psicologia-clinica/narcicistas-una-vida-actuada/

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