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Terapia con animales en la Residencia Municipal de la mano del Núcleo Zoológico Iris de Barbastro

Sesiones realizadas semanalmente de manera altruista y solidaria

Desde el 23 de octubre el Núcleo Zoológico Iris está llevando a cabo una “Terapia Animal en Demencia” en la Residencia Municipal de Barbastro dirigida a los residentes en general  y principalmente residentes dependientes ubicados en la UCA, con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias GDS 4 y 6.

Un proyecto ilusionante que emprenden una vez por semana, los miércoles, para no cansar a los ancianos. Antes de realizar la sesión de terapia, en primer lugar realizan una visita a los residentes del salón, luego se dirigen a los residentes de la UCA y finalmente acaban en la sala de terapias, donde les esperan unos 6 o 7 residentes como máximo, todos con niveles similares de deterioro cognitivo.

Las sesiones las hace Bea y en ocasiones, acompaña de Jorge, su compañero del Núcleo Zoológico. Con ellos se encuentra en todo momento la terapeuta ocupacional de la Residencia. Para cada sesión llevan un animal diferente, una gallina, un conejo, una tortuga, una cabra, un perro, … siempre un solo animal. Con ellos intentan que lo reconozcan, que recuerden su alimentación, su hábitat y sobre todo y muy importante, el contacto físico que los ancianos realizan con los animales.

Desde el Núcleo Zoológico se sienten muy satisfechos con las sesiones porque ven cómo les ayuda a recordar, a recuperar su pasado. Un pequeño avance es todo un logro. Los ancianos tienden a recordar y es muy positivo. Su objetivo es poder ayudarles a que mejoren un poco en sus demencias al volver a recordar aspectos vividos, ayudarles a expresarse, y por ahora está yendo muy bien.

Bea y Jorge, responsables del Núcleo Zoológico Iris, acompañados del conejo Rayo
Bea y Jorge, responsables del Núcleo Zoológico Iris, acompañados del conejo Rayo

No en vano, Bea nos cuenta como todas las semanas les están esperando y se lo hacen saber, “¡¡Ya os estábamos esperando!!”

Y una gran sorpresa también ha sido cuando le hemos sacado a Bea con sacacorchos que lo están haciendo de manera altruista. En los anteriores encuentros que tuvieron con los ancianos de la Residencia, tanto en primavera que les fueron a ver por primera vez con los animales, como este verano, ocasión en que unos 35 abuelitos fueron trasladados a su Núcleo Zoológico a pasar una jornada de convivencia con los animales (en ambas ocasiones igualmente de manera altruista), vieron la reacción de éstos al estar en contacto con los animales y se dieron cuenta de que les podían ayudar en su bienestar, si iniciaban unas sesiones de terapia de animales con los ancianos. Lo  propusieron en la Residencia  con el fin de aportar su granito de arena, se hizo un proyecto y ahí están una vez a la semana dando vidilla a los abuelitos.

Bea nos cuenta que para ella, poder trabajar con ellos e ir una vez a semana le resulta muy satisfactorio. Casi está esperando también a que lleguen los miércoles porque recibe un chute de adrenalina de los abuelos. Poder ayudarles aunque sea un poco, ver como disfrutan de los animales, de acariciarlos, abrazarlos, ver cómo quieren coger el animal enseguida, muchos de ellos se los quitan directamente de las manos, arrebatarles una sonrisa, …

Nos cuenta que es una sensación contradictoria, positiva y muy bonita, a la vez que  dura y algo triste, porque verlos, en el estado en que se encuentran los que hacen la terapia, es decir con alzhéimer y demencias avanzadas, es duro y te hace pensar en una etapa de la vida a la que todos vamos a llegar, la etapa de senectud, que es muy dura y solitaria, por más que se encuentren muy bien cuidados en la Residencia. Además la sociedad, aun sin quererlo tendemos a apartar un poco a un lado a los ancianos sin acordarnos que han sido ellos los que anteriormente han levantado la sociedad por nosotros.

Pero sobre todo, nos sigue contando Bea, el ver que puedes ayudar en algo, conseguir que se sientan un poquito mejor, acompañados, es precioso y más con animales, que para ellos son parte fundamental de su vida.

Experiencias positivas

Nos cuenta experiencias que reflejan lo positivo que es para los abuelos tener la oportunidad convivir con los animales y también para ella, porque como nos dice, trabajar con los abuelitos, como ella los llama, te llega al corazón y más cuando tienen unas enfermedades que les hacen estar como en otro mundo, y al interactuar con ellos por medio de los animales, recuerdan, contactan y vuelven, aunque sea un poquito.

Realizan la terapia dando oportunidades a todo el mundo y hasta donde ellos quieren llegan. La sesión fluye hasta donde los ancianos quieren, sin ninguna obligación, si quieren tocar, tocan y hasta donde ellos quieren, y a veces, hay reacciones muy acogedoras.

Les llamó la atención por ejemplo, en las sesiones de terapia con personas con alzhéimer bastante avanzado, había una señora a la que les habían comentado, no le gustaban nada los animales. Pues en todas las sesiones en que esta señora ha participado, enseguida los ha querido tocar, disfrutando mucho, con una actitud muy participativa, en definitiva, a la abuelita ahora le parece precioso el contacto con los animales.

O en la primera sesión por ejemplo, llevaron un conejo y se sorprendieron al ver cómo los abuelos, que en su época convivían con animales en su mayoría para comer, les hacían comentarios como  “este es para hoy, para comer”, “no que este no se come, este es Rayo y vive con nosotros en casa”, pero ellos, mayoritariamente tienen la idea de que el conejito Rayo es para comer.

Otra señora en la primera sesión se asustó, tuvo que salir porque vio un conejillo negro que no le gustó nada, empezó a gritar y decía le daba mala suerte. En la siguiente sesión les preguntaron si la volvían a llevar, y los responsables del Núcleo Zoológico dijeron que por ellos sí, por supuesto, que todo hay que intentarlo, no se puede dejar a la primera y más con personas mayores y con demencias que necesitan muchas más oportunidades. La abuelita volvió a las sesiones y todo estupendo.

Os seguiremos contando más experiencias de las sesiones de terapia animal con abuelitos.

“El ser humano debe permanecer en contacto con la naturaleza a lo largo de toda su vida para mantener una buena salud mental.”

Boris M. Levinson

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