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Contraportada, Naturaleza, Naval

Senderismo Infantil entre Naval y La Paúl

Por Pedro Solana Murillo

Tras una noche mágica y llena de emociones en la Cena de la Montaña dimos este sábado por concluidos los actos de nuestras Jornadas Montañeras de la mejor manera…-¿ y saben ustedes cómo…? , pues con una excursión más del Senderismo Infantil.

 Con las excursiones de promoción del deporte infantil seguimos la estela dejada ya hace muchos años por nuestra Federación Aragonesa de Montañismo en el empeño de formar e informar a los usuarios de nuestras cimas por ejemplo con sus campañas “Montañas Seguras”.

Humildemente, también formando a los niños en excursiones concebidas para ellos contribuimos en MAB a aumentar la seguridad de los futuros practicantes de nuestro deporte. Ya lo han sugerido también desde la Federación al proponer que se lleve a las aulas de primaria en toda España el aprendizaje de movimientos en el medio natural de montaña de la misma  forma que se enseña a los pequeños a nadar y manejarse en el medio acuático.

Por eso, este sábado 30 de noviembre partimos a primera hora desde la ermita de los Dolores de Naval bien guiados por nuestro amigo y colaborador José Zocar y su familia quienes ya se habían esforzado por trazar la semana anterior un itinerario único, original y muy salvaje ya que  nos alejaban de las marcas del sendero Gr 45 para adentrarnos en el espeso bosque de quejigos , chinebros y carrascas siguiendo trochas utilizadas por los cazadores a quienes habían pedido nuestros anfitriones que buscaran otro rincón donde cazar ese mismo día.

El resultado fue una auténtica inmersión en parajes multicolor entre tonos ocres y verdes intensos, apropiados para una mañana templada de otoño que permanecía cubierta por un extenso manto de nubes. 

Por bajadas vertiginosas llegamos pronto al despoblado de la Paúl, pudiendo compartir su silencio y tranquilidad sin evitar por ello sentir pena de una Iglesia parroquial muy pequeña y ya sin techumbre o penetrar en el pequeño cementerio, colgado materialmente sobre un barranco.

 Barranco de aguas cantarinas  que cruzamos por un pequeño puente medieval, bien asentado sobre un par de contrafuertes rocosos,  para terminar en la Muela, la única casa cercana a este despoblado que continúa en pie y en buen uso. Fue allí donde paramos un poco para reponer fuerzas comiendo algo y luego regresar por otro itinerario distinto y de pendiente suave  a la ermita de los Dolores , nuestro punto de partida. 

El grupo de participantes no fue muy numeroso pero el éxito de nuestra excursión no está en la cantidad sino en la calidad y tranquilidad de una experiencia que satisfizo a padres, niños, organizadores y colaboradores-guía del mismo Naval que hicieron las delicias de todos los participantes en una mañana de sábado inolvidable.

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