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Cierre del año contable: una pesadilla para empresarios y autónomos

Se acaba el año y, con él, llega el momento de comenzar hacer el cierre del año contable para empresarios y autónomos. Si ya es algo verdaderamente complejo compatibilizar el trabajo con los asuntos financieros y contables, estas dificultades se acentúan en estas primeras semanas del año debido a la necesidad de finalizar la contabilidad del año que acaba de terminar y rendir cuentas a Hacienda.

Como la mayoría de asuntos relacionados con la economía y las finanzas, la mejor forma de evitar problemas y errores que pueden ser muy negativos a medio plazo es contar con la ayuda de un profesional de las finanzas.

Así lo aseguran en la asesoría contable de Aragón Mademi: “Son muchas las personas que confían en nuestra experiencia para llevar al día sus cuentas y no acumular trabajo para estas últimas semanas del año”. Sin embargo, no son todos los profesionales que comprenden la importancia de estar bien asesorado en asuntos contables: “Algunos profesionales”, explican desde Mademi, “quieren hacerlo por su cuenta sin tener mucha idea y acaban viniendo a nosotros cuando tienen problemas”.

El año contable, un quebradero de cabeza

Y es que el cierre del año contable no es algo sencillo de ejecutar. Requiere revisar todas las cuentas del año, preparar distintos documentos para presentar ante la Hacienda Pública y otro tipo de gestiones que hay que comprender muy bien para evitar errores y posteriores sustos.

En el cierre fiscal hay que realizar un análisis de todo el movimiento económico relativo a la empresa o derivado de la actividad del autónomo. El plazo para presentar estas cuentas es, de modo habitual, de seis meses desde el cierre del año, que suele coincidir con el día 31 de diciembre.

Comienza entonces una serie de semanas en las que el empresario o trabajador autónomo se siente dentro de una vorágine de cifras, notas, ayudas, deducciones, etc. Una locura de la que no siempre es fácil salir bien parado. 

Ventajas que no se conocen

Uno de las peores consecuencias de hacer el cierre fiscal del año de manera autónoma sin demasiada experiencia es que la persona que lo hace bajo este método generalmente desconoce todo tipo de ayudas, deducciones y algunos incentivos que existen y a los que se pueden sumar, mejorando su situación económica.

Es imposible estar al día de todo esto si la labor profesional no tiene nada que ver con ello. Un pastelero, por poner un ejemplo, no tiene por qué conocer todos los ‘recovecos’ de sus asuntos fiscales y, precisamente por eso, puede estar perdiendo oportunidades muy positivas para su empresa.

En ese sentido también conviene apoyarse en un profesional de la consultoría contable, capacitado para ayudar a sus clientes a sacarle el mayor partido a todas las facilidades que el Estado y Hacienda ofrecen a las iniciativas de emprendimiento.

La planificación, conocimientos y experiencia de un asesor contable no debería ser una opción desdeñada por los profesionales que no tienen demasiados conocimientos de los asuntos fiscales y económicos de su empresa o desarrollo profesional. Es solo así como se puede enfrentar al día a día desde el mejor escenario económico.

 

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