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Cultura, Estadilla

«Cuentos de la lluna en mingua»: un astro femenino que charra en aragonés ribagorzano

La autora en el Portal del Sol de Estadilla. Foto: José Luis Pano.

«La ortografía en aragonés no tiene que ser tan rariza que provoque la risa». (Elena Chazal)

Una galleta transformada en luna menguante tras un goloso mordisco. Detrás, un entramado textil de color negro salpicado de migas o noche estrellada. Más arriba de la galleta, en recuadro naranja irregular y con las esquinas redondeadas, el título del libro: Cuentos de la lluna en mingua y el nombre de la autora: Elena Chazal. La portada, idea de Raúl Usón. La calidad de la editorial Xordica, incuestionable.

Citamos a Elena Chazal en la Plaza del Sol de Estadilla un domingo por la tarde. Nos espera puntual, con una gran sonrisa. Tiene clarísimo el lugar en el que quiere que le hagamos la entrevista: el mirador. Pero por el camino se detiene a enseñarnos la casa natal del escritor Bernabé Romeo, cuya biografía ha estudiado y pronto será editada en un trabajo colectivo más amplio. Comenta la conveniencia de colocar una placa en la fachada que la identifique. Admiramos junto a ella la remodelada plaza del ayuntamiento y sus hermosas casonas. Elena ejerce de excelente anfitriona en la localidad que le vió nacer. El paseo nos lleva al mirador, poblado de chiquillos que juegan en la plaza, se refrescan en la fuente, pasean en sus bicicletas. Una pareja de abuelas contempla el horizonte quizás prediciendo la tormenta que se acerca. A nuestra llegada todos se alejan para permitir la entrevista. La voz de Elena Chazal es dulce y su discurso meditado.

P.: En este Año Internacional de la Astronomía, ¿es la luna el eje temático de Cuentos de la lluna en mingua?

Elena Chazal: El hilo conductor de esta colección de once relatos es que están protagonizados fundamentalmente por mujeres: niñas que han de hacer frente a rupturas, desapariciones familiares, mujeres engañadas en su propia casa, amantes apasionadas, solteras a las que se les ha pasado la florada, mujeres dominantes… Todo esto con el telón de fondo del ciclo lunar que es tan importante en la vida y el campo, por ejemplo para plantar las cebollas o los ajos, para trascolar el vino… y sobre todo la luna menguante, la lluna en mingua, que decimos aquí. La luna también tiene mucho de femenino porque su ciclo coincide con el de la mujer en número de días, más o menos. Además, el libro empieza con un relato breve de una persona cuyo padre es astrónomo y habla de los orígenes de la luna cuando el choque de un asteroide la desgajó de la tierra, estabilizando el comportamiento de nuestro planeta, su clima… También las leyendas y las costumbres son otros temas que van apareciendo en los cuentos. Por ejemplo, «La olvidada» habla de todo el proceso de la vendimia, que es muy interesante, recolección en la que transcurre una historia de amor truculenta. En el relato leemos acciones tradicionales de antaño, como que llevaban las brisas de la prensa a la alcoholería de Barbastro, que está carretera de Salas y volvían con un par de botellas de alcohol.Y, siempre, los relatos incluyen algo biográfico, aunque la literatura no deja de inventar.

P.: Después del rotundo éxito de tu novela Lo que mai no s’olbida, ¿por qué un libro de relatos?

Elena Chazal: Escribir novelas es un proceso muy complicado y que lleva mucho tiempo. Redactar Lo que mai no s’olbida me costó tres o cuatro años. Es necesario entramar bien los personajes. En cambio, un libro de relatos es más ligero de leer. Es más para llevar a la piscina o a la playa. Una noche te puedes leer uno, otra noche otro…

P.: ¿Qué repercusión ha tenido la novela?

Elena Chazal: Según algunos críticos la novela supuso un fenómeno literario en el Alto Aragón. Yo no sé si es para tanto, aunque sé que gustó mucho en la Ribagorza. Aquí la ha leído bastante la gente de cabo a rabo y se la han pasado de padres a hijos. Eso hace ilusión. Ya vamos por la segunda edición y se va a publicar pronto una versión un poquito más breve en castellano, porque la novela está pensada en aragonés y algunas partes no tienen tanta gracia al ser traducidas. Algunos capítulos que los he recortado o hecho desaparecer en castellano.

P. ¿Cómo recibe el lector una obra escrita en aragonés ribagorzano?

Elena Chazal: Pretendemos que el lenguaje no sea una traba para el lector, por lo que nos vamos acercando, progresivamente, a la ortografia que propone la Sociedad Lingüística aragonesa que es muy etimológica y razonable. Así que veréis que hay diferencias entre la novela y el libro de relatos. Ahora se acerca más al catalán, pero se lee con ligereza. Por ejemplo escribimos la «t» en «ciudat», aunque no suene, y las «erres» en los infinitivos como «va a venir», aunque tampoco suene. Los imperfectos terminan en «v» en lugar de en «b».

P. ¿Qué es la Sociedad Lingüística Aragonesa?

Elena Chazal: La Sociedad Lingüística Aragonesa se fundó en 2004 y tiene su sede en Graus. Su presidente es José Antonio Saura, lingüísta de la Universidad de Zaragoza. Para la gente de Ribagorza ha sido muy buena la creación de esta sociedad porque no nos acabábamos de identificar con otras academias ya que en esta zona conservamos de forma viva el aragonés. Creo que la ortografía no tiene que ser tan rariza que provoque la risa.

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