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Alto Aragón, Colungo

Se amplía el perímetro para buscar a la senderista desaparecida en el monte de Colungo

La búsqueda de la senderista belga desaparecida continuó en su cuarta jornada ampliando la superficie a rastrear pero sin obtener hasta el momento resultado. Si al cabo de la jornada del miércoles se había peinado un perímetro de cinco kilómetros a la redonda, partiendo del lugar que se extravió la senderista, la senda que lleva al Portal de La Cunarda, ayer el dispositivo de búsqueda ordenó batir las pistas, barrancos y pinares comprendidos entre Colungo y Suelves, una distancia aproximada de 10 kilómetros hacia el Este, y el camino hacia Bárcabo, unos 12 kms hacia el Noroeste.

El helicóptero rastrea la zona. Foto JLP.La búsqueda comenzó temprano, sobre las 5:30 de la mañana cuando un grupo de unos diez vecinos de Colungo recorrieron las pistas y barrancos que separan Colungo con Suelves. A ellos se uniría, sobre las 9:00 h., las patrullas de montaña de la Guardia Civil de Huesca, Boltaña y Jaca, más un helicóptero y un médico procedente de la unidad de Benasque. La sección canina de la guardia civil volvió a contar con dos perros para rastrear la zona, a los que se unió otro perro y su dueño Francisco Castaño, responsable de la unidad canina de Protección Civil de Lérida. Además, las dos unidades, de ocho personas en total, del Parque de la Sierra de Guara continuaron peinando los barrancos Tacho, Fornocal, Los Arroyos, el salto de Sallan, Los Arregueses, Sardatanas y Ramillar, que separa Colungo y Suelves. A esta búsqueda se unieron ayer las familias belgas que residen los veranos en Suelves, término municipal de Naval, y que registraron todas las inmediaciones, el cementerio, así como las casetas de campo.
Francisco Castaño registró con su perro todo el perímetro de la carretera bajo la idea de que la senderista pudiera haber alcanzado la vía comarcal que une el Somontano y el Sobrarbe. Pero ayer tampoco hubo suerte. Se miraron hasta las copas de los árboles pero no se obtuvo ni el menor rastro. «Parece como si se la hubiera tragado la tierra», coincidían en señalar varios buscadores.

Francisco Castaño busca con su perro. Foto JLP.La senderista, contrariamente a lo que se dijo en los primeras jornadas, iba provista de zapatillas de deporte y con una botella de litro y medio de agua, más un botellín.

La hipótesis aceptada por buena parte de los buscadores es que la senderista debió sufrir un desvanecimiento fruto de un golpe de calor y que se desorientó hasta llegar a caer a uno de los muchos barrancos existentes en la zona. «Posiblemente se encuentre inmobilizada en alguna pared o en el fondo de un barranco», explicaba ayer un vecino de Colungo que participó en su rastreó durante todo este jueves.

El Ayuntamiento de Colungo ofreció ayer al capitán de la guardia civil de montaña, al frente del operativo de búsqueda, su colaboración y la posibilidad de solicitar a la Comarca de Somontano, al Parque de Bomberos y a la Cruz Roja un puesto permanente donde se puede distribuir agua y bocadillos a los buscadores, así como aportar personal de protección civil. De momento, la guardia civil quiere seguir trabajando con los actuales efectivos, agentes de montaña, helicóptero, unidad canina, personal del Parque de la Sierra de Guara y vecinos conocedores de la zona. En total unas 30 personas, un volumen de personas fácil de coordinar. En cualquier caso si al cabo de esta semana no se obtienen resultados de la búsqueda si se optará por la opción propuesta por el Ayuntamiento para aumentar el personal y realizar nuevas batidas por el monte.
También han mostrado su interés de participar en las labores de búsqueda desde el cuerpo de Protección Civil de Lérida.

La familia permanecerá en Colungo

La familia, el marido y dos hijos adolescentes, participaron ayer al igual que en los otros días en la búsqueda de la senderista belga, desaparecida en la tarde del domingo. Para esta familia las horas son largas y desoladoras pero a pesar de ello tratan de sobreponerse y no perder la esperanza. La mejor forma que tienen es participar en las labores de búsqueda. Ayer, pasadas las once, los tres miembros de esta familia francobelga llegaron acompañados de dos guías de barranco y del propietario del establecimiento de turismo rural donde se alojan hasta el lugar donde se ha determinado el centro de operaciones de la búsqueda. Desde allí, con arneses, cuerdas y equipación adecuada se adentraron en uno de los barrancos en busca de la senderista, sin obtener ningún resultado.

Zona de bosque de Colungo. Foto JLP.El cabeza de familia, un médico francés, pedía no ser fotografiado y que se respetara su intimidad y su duelo. «No fotos, comprensión, comprensión», afirmaba con dificultad en español. Ni él ni sus hijos conocen el idioma castellano y eso hace que apenas puedan conversar con los vecinos del pueblo que tratan de arroparlos como pueden. «Desde que se levantan se van a buscarla. Y cuando regresan a las siete se encierran en el apartamento hasta el día siguiente. Nosotros tratamos de arroparlos, de estar allí siempre a su lado. Ellos nos lo agradecen», explicaba una vecina.

Las únicas declaraciones que formuló el padre, con un tono afectado por la preocupación, fueron en respuesta a la pregunta de sí iban a permanecer en Colungo hasta el final de la búsqueda: «Por su puesto que vamos a seguir aquí hasta el final».

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