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Bierge, Huesca, Naturaleza

Medio centenar de personas celebran la recuperación de parte del monte público del coto de caza ilegal de Bastarás

Lectura del manifiesto en Guara. José Luis Pano.Vecinos de algunas poblaciones que componen el municipio de Casbas de Huesca pudieron realizar en la mañana del sábado el antiguo recorrido que realizaban sus antepasados del valle de la Gloria y todo aquel caminante que quisiera llegar hasta el Sobrarbe cruzando la sierra de Guara. Desde hace unas pocas semanas y tras varias sentencias judiciales se retiraba la valla colocada ilegalmente en el monte público ‘Las Foces de Rodellar’ por donde transcurre el camino natural hacia Boltaña. La valla llevaba usurpando el terreno público desde hace 36 años y fue colocada por la empresa FIMBAS S.A. que explota el coto de caza de Bastarás, en el que se encuentran especies alóctonas. Este hecho ha motivado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón para la suspensión de la actividad cinegética en el coto, tristemente célebre por haber convertido el valioso yacimiento neolítico de la Cueva de Chaves en un pesebre para estos animales. Cadena humana en el límite con el coto de caza. JLP.Además, la justicia ha obligado a FIMBAS S.A. a liberar el monte público que se encontraba dentro del vallado. Para celebrar la recuperación de este espacio público, Ecologistas en Acción organizó el sábado una marcha senderista a la que se sumaron más de medio centenar de personas, entre ellas habitantes de la zona.

La marcha partió desde Yaso y atravesó rincones de gran belleza paisajística como la ermita de la Virgen de la Sierra hasta llegar a una parte del monte público liberado, que linda con la finca. Allí, se leyó un manifiesto en el que se celebraba la recuperación de este espacio, y se pedía a la administración aragonesa una mayor defensa de este rincón del Parque Natural de la Sierra de Guara, la retirada total del vallado, acciones de promoción turísticas para esta zona, que se permitan ver los abrigos rupestres que se encuentran dentro del coto, y un castigo ejemplar para Victorino Alonso, importante industrial leonés propietario de la finca que destrozó el yacimiento neolítico de Chaves.

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