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Barbastro reconoce en sus premios literarios a escritores de oficio y galardonados

Luis Sánchez, Antonio Cosculluela, Pere Rovira, Fernando Marías y Chusé Inazio Navarro. José Luis Pano.La Biblioteca Municipal de Barbastro acogió ayer el fallo de los prestigiosos premios literarios de la ciudad del Vero, los decanos de las letras aragonesas, que este año han recaído en escritores de oficio y con importantes galardones en su haber.

El jurado del XLIII Premio Internacional de Novela Corta ‘Ciudad de Barbastro’, presidido el escritor bilbaíno Fernando Marías, se decantó por la obra ‘Memoria de la inocente niña homicida’, de Isabel Camblor, una autora que ha publicado tres libros, el último en Planeta y los dos anteriores en Algaida. La novela, que se impuso tras una intensa discusión por parte del jurado, es «un cuento entre naïf y siniestro como expresa su título», como aseguró Marías quien destacó su gran calidad y su «coherencia» con los últimos premiados. La obra habla de una niña que por una enfermedad mental comete asesinatos sin perder por ello la inocencia. «Estamos todos contentos porque hay una buena novela que nos hace crecer».

Fernando Marías. JLP.La XLIV edición del Premio Internacional ‘Hermanos Argensola’ fue para Rubén Martín (Albacete 1980) por su poemario ‘El mirador de piedra’, un conjunto de poemas de estructura clásica, de contenido metafísico, de reflexión y contemplativo ante la naturaleza, en el que el autor adopta una posición ecologista, como explicó el presidente del jurado el que preside el catedrático catalán Pere Rovira. A pesar de su juventud, Rovira definió al ganador como un poeta «que está en su madurez creativa» como avalan los otros dos galardones que atesora, el Adonais y el Ojo Crítico. «Con el ‘Hermanos Argensola’ ya tiene los tres premios más importantes de poesía de España», afirmó Rovira.

Navarro durante su intervención. JLP.En cuanto al VII Premio de Nobela Curta en Argonés ‘Ziudá de Balbastro’, el oscense Chusé Inazio Navarro repitió triunfo tras haber ganado en una edición anterior con su exitosa novela ‘Reloj de pocha’. Navarra venció con la obra ‘Mesaches’, una novela ambientada en la Universidad Laboral del Franquismo y que según el autor quiere ser una reivindicación de la Educación en estos tiempos «en los que el Gobierno actual no tiene la misma sensibilidad educativa que tuvo la dictadura Franquista al crear un colegio para los hijos de los obreros».

Las palabras del profesor de Secundaria y afamado escritor en aragonés fueron las más contundentes pero no las únicas. Tomó su relevo Pere Rovirá que manifestó que «en lugar de hablar de crisis hay que hacerlo de pobreza» y quiso desterrar el pesimismo que impera en esta situación económica a favor de la cultura. «Menos pesimismo y más bibliotecas. Estamos aquí en un sitio donde está lo mejor y encima es gratis», manifestó.

Asistentes al fallo del jurado. JLP.Marías también quiso manifestarse en la misma línea y expresó su agradecimiento porque el Ayuntamiento de Barbastro siga manteniendo estos premios. «Hay que celebrar que estos premios se mantengan y que sigan adquiriendo prestigio, porque mientras aquí se mantienen en otros sitios de España la cultura languidece o la hacen languidecer», afirmó.

Y por último el alcalde Antonio Cosculluela señaló que se unía «a la reivindicación en cultura y educación« manifestó su voluntad de seguir convocando estos premios «porque si invertimos en cultura y en educación el futuro será más esperanzador».

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2 Comments

  1. Estoy de acuerdo con el Alcalde en reivindicar cultura y educación. Hace muchos años que se dejó de cuidar estos temas y lo poco que se ha hecho ha sido para manipularlos o destruirlos. Será que con la edad entra el conocimiento. Pues reivindiquemos CULTURA Y EDUCACION que falta nos hace

  2. Me alega que el «Ciudad de Barbastro, siga adelante, porque tiene su importancia. Aunque procede de una ciudad pequeña, fue por empeño cultural, precisamente, lo que llevó a sus promotores, entre los que me cuento, a querer promocionar un género literario, como es la novela corta, en un país como el nuestro en el que esta modalidad de novela ha sido su mejor tradición literaria desde el Siglo de Oro hasta hoy, y que sin embargo, cuando se instituyó el Premio, era, paradójicamente, dónde menos atención se le estaba prestando. Desde entonces, un Premio como éste, que tuvo unas bases de partida muy aceptables, ha significado no sólo la expansión de la literatura dentro de la Comunidad aragonesa, sino también de toda España e incluso de varios sectores de hispanoamérica, pues no debemos olvidar que el «Ciudad de Barbastro» ha cruzado los mares en varias ediciones. Y en los momentos que vivimos, en los que el lector dispone de poco tiempo para leer, la novela corta, que puede ser una obra de arte colosal -no se olvide que novela corta es «El lazarillo de Tormes» y «El viejo y el mar», entre otros prodigios- posibilita la ocasión de leer. Y a eso ha colaborado, está colaborando, y espero que siga colaborando por muchos años más, este Premio.

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