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Pobres…pero honrados

Parece que hace ya algún tiempo nuestra vida económica, política y social, se ha convertido en una gran jaula de grillos, en la que lo único que importa es el ruido. Cuanto más cerca del árbol, menos vemos el bosque. Cuanto más grande es el abismo, más impera la sordera. Todo el mundo tiene la razón absoluta, y cuando no se tiene, se echa la culpa al otro, y vuelta a empezar.

Los trabajadores por cuenta ajena, los pequeños empresarios, los desempleados…son muchos los millones de españoles que no sólo no entienden lo que escuchan y ven en las radios y televisiones a la hora de desayunar, comer y cenar, sino que empiezan a sentir el hastío de tanto barullo en el que nadie pone pizca de razón ni apunta ideas para unir fuerzas con las que salir de este barrizal en el que está metido nuestro país.

Cabría apelar al sentido común de nuestros mayores. Creo que la crisis no habría llegado tan lejos si hubiéramos tomado nota de su actitud. Ellos sabían que detrás de todo esfuerzo y trabajo había una recompensa y la honradez llenaba las cajas fuertes de las familias aunque no hubiera dinero. Podían pasar hambre pero nunca dejaban de ser honrados. El sacrificio de esa generación creó la base de muchos puestos de trabajo de hoy en día.

Recuerdo con cariño la película «Buscando a Nemo»; un banco de atunes atrapado en las redes, y un simpático pez payaso, adiestraba a sus congéneres a nadar todos en el mismo sentido, dejando de lado su pánico, hasta lograr quebrar las redes del barco pesquero que les conducía a una muerte segura.

Dentro de unos días, como ya ocurrió hace 4 años (Eurocopa) y hace 2 (Mundial), el fútbol de nuevo nos unirá bajo un mismo pabellón, unos colores y bandera comunes, y si se presta, gritaremos y saltaremos juntos gentes de derechas e izquierdas, catalanes con extremeños, aragoneses y gallegos, murcianos y navarros…¿Tan difícil es pedir ese grito único y unánime, para salir de este negro agujero que amenaza nada menos que con destruir nuestro país que lleva siglos siendo referencia en el mundo? ¿Cuál es la tecla para tocar nuestro orgullo y agarrar la mano del vecino y pensar «si es bueno para él, es bueno para mí, y si es malo para él, es malo para mí?
Humildemente, desde aquí, me gustaría poner encima de la mesa el espíritu emprendedor, de superación y de sacrificio de los pequeños empresarios a los que represento, y recoger la experiencia de nuestros mayores para decirle a quien quiera tomar las riendas: AQUÍ ESTAMOS y vamos a arrimar el hombro para salir de esta. Así que, ánimo, que SÍ, SE PUEDE.

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1 Comment

  1. Fernando estoy completamente de acuerdo con tu escrito, pero quiero decirte una cosa España, se ha politizado de tal manera que las hojas del árbol no dejan ver el camino, es que nuestros políticos no ven ni el árbol, solamente están en una pelea de tú mas y mas y hasta el momento que no lleguen al acuerdo de decir,  menos hablar y menos criticar, seguiremos en este barullo.
    Tienes mucha razón que se ha de tomar el ejemplo de los mayores , que nos pusimos manos a la obra buscando que llevar a nuestra casas para poder comer, para que nuestros hijos pudieran estudiar y cada día cogiendo fuerzas para proseguir en el sobrevivir.
    El pueblo llano y liso sin enarbolar banderas de ningún signo este es el verdadero, que asume la realidad y yo en mas de un escrito he dicho TODOS A UNA COMO EN FUENTEOVEJUNA.
    Un servidor ha estado trabajando 50 años en pequeñas empresas, sin derecho a nada, sin ninguna `prebenda trabajando hasta el último día, gracias al empeño de unos hombres llegados  de otra tierras (soy catalán) , trabajadores, sin importarles la hora de cerrar, ellos y nosotros hicimos que unidos y remando en la misma dirección, llegáramos a buen puerto, dejando a un lado la politiquería y abriéndonos paso en unos momentos muy duros.
    No quiero entrar en otras consideraciones, pues se harían interminables mis comentarios.

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