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Barbastro, Laluenga, Naturaleza

Senderismo infantil con iniciación a la botánica en El Almerge

El Almerge. MAB.
El Almerge cuenta con una rica flora. MAB.
De marcha hacia El Almerge. MAB.Montañeros de Aragón Barbastro.

La víspera muy lluviosa y una mañana realmente desapacible no han sido obstáculos para iniciar un hermoso recorrido desde El Pueyo hasta el Almerge. Para esta ocasión contamos con la compañía de Juan Manuel Sanz quien se propuso desde el principio iniciar a los peques en la botánica. Un rincón del bosque bajo El Pueyo sirvió para que identificaran unos cuantos arbustos ayudados de unas claves de identificación. ¡Y las acertaron todas! Jazmines, salvia, chinebro, tapaculos, rusco, carrasca, fueron las primeras plantas del día.

A partir de allí, ya no se trataba sólo de caminar hacia un objetivo, sino de ir descubriendo plantas nuevas, curiosidades, usos. ¿cómo son las flores de la higuera? ¿qué diferencia un chinebro de un enebro? ¿Por qué la salseta tiene esos pétalos tan grandes y las flores puestas en un plano?. Muchos críos no sabían qué era una pamplina, o cuántos tipos de ababoles podíamos encontrar por el camino. ¿cuatro?, pues sí.

El barranco de la Clamor estaba a rebosar de agua, pero conseguimos pasar sin percances. Los tamarices no han florecido, pero sí el saúco. Primero visitamos los restos de la antigua iglesia románica. Juan Díaz nos avisa de las conchas esculpidas en el capitel, señal de que por allí pasaba un camino hacia Santiago. Luego nos aupamos a las rocas de areniscas que hay más arriba para ver los agujeros excavados y que podrían servir de silos. Contemplamos el paisaje desde esa altura. Los campos de cereal, las onduladas colinas de chesos, las tablas inclinadas de roca arenisca.

Lástima que el Pirineo estaba cubierto, pues hubiéramos gozado de una preciosa vista. El Pueyo parece ahora más lejos, pero la chiquillería no se desanima. Rápidamente bajan y comienzan el camino de vuelta. Y siguen las preguntas: ¿esta flor cómo se llama? ¿Se puede comer?. Pasamos junto a un bosquete de olmos. La base de la hoja los hace inconfundibles. Probamos unas cuantas hojas de manzanetas de pastor…están ricas. Alguno se lleva unas hojas tiernas de fenojo para hacer una tortilla en casa. Vemos rodar una mata seca de Salsola, ¡como en el oeste! y Juan cuenta que así dispersa las semillas, rodando y rodando. Hay tantas cosas por el camino que sin darnos cuenta ya estamos junto al Pueyo otra vez. ¡y hasta hace sol!

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