Barbastro, Opina

Una respuesta local a la crisis

Por Javier Betorz

La recesión que está golpeando con tanta dureza a muchas familias, debe motivar una reacción que apueste por buscar oportunidades y colaboración, a fin de impulsar sectores en que somos competitivos y que atesoran potencial de desarrollo y empleo.

Ese párrafo de lenguaje «político», se traduce en una pregunta sencilla: ¿Qué producimos o podemos producir aquí mejor que otros, que tenga demanda casi garantizada, de manera que generemos y atraigamos inversiones empresariales, públicas o privadas, a corto plazo, para transformar o comercializar esa producción y así crear puestos de trabajo y activar la economía local?

Resalto el término «aquí» porque se trata de aprovechar recursos propios, de encontrar el sector o proceso que no pueda ser deslocalizado, como ha sucedido con tantas factorías de Aragón y España (afortunadamente alguna fábrica y en especial nuestras pymes resisten con la lucha de sus empresarios y empleados). Decir «aquí» también significa utilizar las opciones de nuestra situación geográfica, la mejora de comunicaciones, la experiencia en esas producciones que explicaba, la disponibilidad de agua, el clima, la energía…

La respuesta no está en el viento, negando aquella canción de otra época de cambio. Hoy, la globalización exige competir, especializarse y al tiempo, usar todas las herramientas posibles para generar ‘sinergias’, cooperación, optimización de esfuerzos con resultados en sectores auxiliares (transporte, talleres, comunicación, comercio…).

Citaría al turismo (de nieve, de Guara, religioso…) como verdadera industria y muestra de estas posibilidades, pero -mereciendo todo el apoyo- no debemos poner todos los huevos en la misma cesta de una actividad tan dinámica y compleja. Hay que diversificar y contamos con un modelo quizá más rotundo de cuanto he expuesto: nuestro vino ha impulsado una agroindustria que se defiende fuerte de la crisis, concreta una buena imagen exterior de gran valor, fomenta otros sectores (también el turismo) y da trabajo.

¿Hay más alternativas o no hacemos nada porque «los que mandan» en el mundo prefieren que haya recesión en España o no les importa? Volvamos la mirada a nuestras raíces, al entorno cercano, al camino emprendido con ambición y tesón por unos cientos de familias de aquí: la huerta, convertida en agricultura intensiva y de última generación, ofrece unas expectativas que encajan como respuesta a la pregunta que he formulado antes, con características y efectos similares a la agroindustria del vino y tal vez mayores perspectivas incluso. No es aquella agricultura secular y de subsistencia. Es un sector con tradición y humanidad pero modernizado, que produce, vende y provoca la ocasión inmediata de lograr que el valor añadido de la transformación (envasado y conserva, por ejemplo) y mayor comercialización de sus producciones quede en esta zona y sirva para la economía y el empleo.

La aventura iniciada por la Asociación de Hortelanos del Alto Aragón ha dado frutos y con núcleo en torno a la marca del «Tomate Rosa» -pero también en otros cultivos- ha recuperado lo mejor de nuestra tierra y abierto un horizonte sin límites. Con todo el volumen vendido año a año, pese a su incremento, han planteado el proyecto de Polígono Hortícola de Somontano de los Pirineos, para crecer, para ganar, para vencer. Sabemos que no es una ocurrencia sino una determinación fundamentada y una oportunidad viable para todos, como ha quedado evidenciado en el estudio encargado por el Foro Económico Social de Barbastro-Somontano y el impulso empresarial de los hortelanos que a lo largo y ancho de Somontano ya han avanzado en las infraestructuras de producción, recuperando huertas y ampliándolas, adaptando fincas a la nueva producción hortícola como paso previo, siguiendo las recomendaciones del Foro, a la creación en Somontano de una nueva figura jurídica que resolverá e impulsará la creación de las infraestructuras de carácter agroindustrial, comercialización y elaborados, con el apoyo institucional del Ayuntamiento de Barbastro, Comarca, DPH y Gobierno de Aragón, como subsidiadores de esta iniciativa empresarial de los hortelanos.
El camino está marcado y se precisa respaldo social. Podemos.¿Vamos?

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1 Comment

  1. Vaya «coñazo» que has soltado.A ver, que la gente ya no se chupa el dedo.Después de la era de los caciques,¿que viene?¿la de los pseudo- tecnócratas.Los mismos viejos perros con distintos collares, o cara y CARA mas fotogénica

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