• Bienvenidos a Ronda Somontano, revista digital del Somontano de Barbastro.
Alto Aragón, Barbastro, Monzón

Lérida despide a uno de sus obispos más longevos y protagonista en la segregación de las 111 parroquias altoaragonesas

DSC_0593Cientos de fieles, la curia catalana y representantes de las instituciones públicas de la Comunidad Autónoma vecina despidieron ayer en una abarrotada catedral de Lérida al que fue su obispo emérito, Ramón Malla, que estuvo al frente de la diócesis ilerdense durante 31 años, desde 1968 a 1999. En ese periodo fue testigo de la segregación de las 111 parroquias altoaragonesas que pasaron en 1995 por orden del Papa Juan Pablo II formar parte de la diócesis de Barbastro (desde entonces Barbastro – Monzón), ajustando los límites de las provincias eclesiásticas al de las demarcaciones políticas y civiles.

De esa época data el litigio por los 112 bienes de arte sacro que reclama la diócesis altoaragonesa amparándose en las sentencias canónicas y civiles que le han dado reiteradamente la razón.

El obispo Malla (La Seu d’ Urgell, 4 de septiembre de 1922 – Lérida 18 de abril de 2014) tuvo un papel destacado en este litigio junto a su homólogo Ambrosio Echebarría, obispo emérito de Barbastro-Monzón, fallecido recientemente.

DSC_0619Sin embargo ayer monseñor Joan Piris no mencionó este hecho en la homilía celebrada en la Catedral ante varios obispos catalanes y de otras comunidades.  Destacó su papel social y su talla humana, así como su trabajo pastoral con numerosos colectivos.  «Tuvo una vida plena de proyectos en la pastoral diocesana. Los medios de comunicación no se suelen fijar en ello, pero ha dejado huella en muchas vidas como he podido comprobar estos días con la buena gente de Lérida que ha pasado por delante de su féretro y que me ha comunicado como les escuchó o ayudó», indicó.

El obispo Piris destacó la trayectoria de 31 años al frente de esta diócesis a la que el actual prelado llegó tras suceder al administrador apostólico Salinas y anteriormente a monseñor Ciuraneta que dado su estado de salud no pudo asistir al funeral.  «Ha dejado huella en estos más de treinta años, más allá de lo que publican los medios de actos externos o situaciones como la que hemos vivido y seguimos arrastrando», aseguró Piris en relación a los bienes. «Los medios normalmente no sacan que fue como un padre y un amigo para mucha gente a la que ayudó. Pero yo destacaría esta dimensión humana. Hasta el último momento ha sido cariñoso con la gente, agradecido y nunca perdió el humor», indicó.

En cuanto al litigio de los bienes entre las dos diócesis fue categórico: «No hay nada que decir y menos ahora».

DSC_0673La diócesis de Barbastro – Monzón estuvo representada por su vicario general, Pedro Escartín, ya que el obispo Alfonso Milián tuvo que atender las populares romerías del Lunes de Pascua en Barbastro y Monzón. También acudieron varios sacerdotes altoaragoneses de algunas de las 111 parroquias segregadas.

El vicario general de la diócesis altoaragonesa no quiso hacer declaraciones sobre el obispo Malla.

Quién sí las realizó fue Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, y que estuvo en contacto con Malla ya que sucedió a Ambrosio Echebarría en la nueva diócesis Barbastro-Monzón.

DSC_0548En el litigio de los bienes entre las dos diócesis, Omella señaló que «don Ramón fue un hombre muy honesto, sabio y claro. Sabía muy bien cuál era el problema y él siempre defendió evidentemente los bienes para Lérida pero era consciente, como consta en los archivos, que todas estas piezas estaban en depósito. El fue testigo muy claro de esa certeza, que las piezas que están aquí como depósito y sabía que un día u otro tendrían que volver. Otra cosa es cómo va el proceso».

Sobre un posible regreso de los 112 bienes propiedad de las parroquias altoaragonesas, Omella afirmó que «estamos esperando a ver si se arregla esa situación y yo creo que en Aragón las veremos. Habrá que esperar porque las cosas de palacio van despacio y se han complicado mucho políticamente, pero la verdad siempre triunfa».

El funeral por Ramón Malla, además de los ya citados, contó con la presencia del cardenal de Barcelona, los obispos de Tarragona, Tarrasa, Vic, Gerona y San Feliu, los vicarios generales de La Seu d’ Urgell y Solsona, y el abad de Monserrat.

La representación política estuvo encabezada por el consejero de Agricultura de la Generalitat, el alcalde accidental de Lérida y varios concejales, y el delegado del Gobierno de la Generalitat en la provincia ilerdense. El alcalde accidental destacó

El obispo emérito Ramón Malla fue sepultado en la capilla de Montserrat de la catedral leridana.

Previous ArticleNext Article

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *