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Barbastro, Contraportada

El suelo, ese maravilloso aliado

estiramientos suelo 1Ronda Somontano.– ¿Por qué recomendáis con insistencia que las personas vayan al suelo para ejercitarse?
Ejercicio y Bienestar.– Porque siempre que una persona se encuentra fatigada o con dolores articulares y musculares, especialmente con molestias en la espalda, encontrará en el suelo el descanso y la terapia restauradora necesaria para recuperar el equilibrio y vivir mejor.

R.S.- ¿Qué características tiene que tener el suelo?
E.B.- Es necesario que se trate de una superficie dura dado que se pretende que las zonas corporales sean muy sensibles a su contacto y presión. El suelo conviene protegerlo mediante una alfombra, una colchoneta delgada, una manta o una toalla grande. La dureza del suelo permite sentir con mucha claridad la superficie corporal que está en contacto y a partir de esta información se pueden llevar a cabo acciones muy lentas que permitan aliviar el dolor.

DSC_0037R.S.- ¿Qué se logra en el contacto con el suelo?
E.B.- El suelo hace la función de masajista y fisioterapeuta personal. No es necesario explicarle dónde te duele, pues es la propia persona la que sintiendo su dolor sabe con gran precisión en qué lugar exacto presionar, hacer un giro o un ligero desplazamiento para estimular la zona y aliviar el dolor.

R.S.- ¿Pero no se necesita para hacer esto tener muchas nociones de anatomía y fisiología?
E.B.- Para nada en absoluto. Se trata de una experiencia sensitiva en la que la persona que sufre los dolores y molestias, es al mismo tiempo el agente responsable de gestionar su recuperación. Es un proceso de exploración motriz que realizado con amor, lentitud y paciencia consiste en llevar a cabo diferentes acciones motrices, ya se trate de un giro, de una presión, de una manipulación, de una postura, del desplazamiento de un brazo, de una pierna o del tronco, mediante las que libre e intuitivamente va probando y tanteando las que tienen mejores efectos para lograr calmar sus molestias.

R.S.- ¿Se trata de una especie de tanteo experimental?
EB.– Exactamente se trata de esto, ya que la persona va probando experimentalmente los efectos que tiene en su dolencia cada una de las acciones motrices que realiza, acompañadas siempre por una atención muy concentrada en la respiración y en la zona con dolor.

R.S.- ¿Durante cuánto tiempo es necesario permanecer en el suelo para restablecer el cansancio o mitigar los dolores?
E.B.- Tanto como se necesite. Las necesidades están en función del cansancio acumulado y de las dolencias que se padezcan. Un maratoniano necesita permanecer en el suelo varias horas para restaurar la compresión articular de su cuerpo, mientras que una persona que realiza un paseo de una hora requiere al menos otra para restaurarse. Es el propio cuerpo quien señala claramente cuánto tiempo se necesita. El cuerpo jamás se equivoca.

R.S.- ¿Qué indicadores o señales conviene tener en cuenta para saber que el cuerpo ha restaurado el esfuerzo realizado?
E.B.- Las propias sensaciones son el mejor indicador posible. Un ritmo respiratorio sosegado, un latir cardiaco tranquilo, la desaparición de los dolores agudos o la necesidad de tonificar la musculatura para volver de nuevo a la acción, son algunos de los indicadores más comunes. Lo único que hay que tener presente es que no sea la mente con sus apelaciones a las obligaciones y quehaceres cotidianos los que marquen el tiempo, sino las sensaciones que emanan del cuerpo.

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