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Alquézar, Bierge, Colungo, Huesca, Santa María de Dulcis, Sociedad

Celebración de San Úrbez en Nocito

Los asistentes junto a los sacerdotesEste pasado sábado acudimos al santuario de San Úrbez para festejar el primer aniversario del homenaje a nuestro párroco Don José María Cabrero, el cual en muestra de agradecimiento nos invito a este bonito lugar.

Participamos alrededor de setenta vecinos de los pueblos en lo que ejerce como sacerdote y pertenecientes a las comarcas de Somontano y Sobrarbe, como Alquézar, Colungo, Buera, Radiquero, Lecina, Almazorre, Las Bellostas y Paules entre otros. Hasta llegar al santuario se atraviesan unos recónditos parajes por unas estrechas carreteras. Una vez allí se disfruta desde lo alto del espectacular paisaje en lo alto de Guara enclavado en el valle de Nocito atravesado por el rio guatizalema y el majestuoso conjunto formado por la iglesia y el monasterio adosado.

José María Cabrero con la tarta.Según dice la tradición San Úrbez nació en tierras francesas, era pastor y el final de su vida lo pasó por estas tierras del Alto Aragón, murió en el valle de Nocito el 15 de diciembre del año 802 que es cuando se celebra la festividad del Santo. Para la guerra fue quemado su cuerpo del que tan solo se conservan algunas reliquias que no se quemaron. En la iglesia se celebro la misa oficiada por Don José María Cabrero acompañado del párroco de Bierge Rafael Batalla una vez finalizada la misa el mosén Cabrero nos deleito con unas bonitas jotas y todos los que quisieron pudieron pasar a besar las reliquias del Santo. Recientemente fue el cumpleaños de Don José María y por eso se le obsequio con una tarta con las velas y le cantamos el cumpleaños feliz. A continuación el guía Oscar Ballarin perteneciente a la cofradía de San Úrbez de Huesca nos explico la historia del templo y recorrimos los alrededores del templo visitando una ermita y un pequeño estanque.

A las dos tuvo lugar la comida en un comedor contiguo al santuario pudimos degustar unos garbanzos con chorizo elaborados por los cofrades del templo y cordero que trajeron de la montaña a la brasa, el postre casero fue elaborado por las mujeres de los pueblos. Una vez acabada la comida, pasadas las cinco de la tarde ya nos fuimos marchando con el recuero de haber pasado un buen día en este precioso lugar y junto a nuestro párroco que tanto vale.

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