Barbastro, Cultura, Huesca

“El legado de los Argensola” acerca la vida material de estos humanistas europeos en Barbastro y Huesca

«La visión de los Argensola como historiadores cada vez es más rica». Así lo ha afirmado este viernes la directora del congreso que el Instituto de Estudios Altoaragoneses ha dedicado durante tres días al estudio de la vida y la obra de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola, dos grandes humanistas europeos del XVI.

Gregorio Colas, Aurora Egido y Antonio Pérez Lasheras. Foto S.E.La presentación esta mañana del libro El legado de los Argensola, obra del historiador Jesús Gascón Pérez, acerca la vida material de estos dos autores clásicos. Publicado en Larumbe, este libro recoge los testamentos de Lupercio y Bartolomé, «un documento importante para conocer sus preocupaciones, sus bienes, su sustento económico…», ha indicado el director de Prensas Universitarias de Zaragoza, Antonio Pérez Lasheras.

El historiador de la Universidad de Zaragoza, Gregorio Colás, ha calificado de «gran acierto» la publicación de los testamentos y ha apuntado la conveniencia de estudiar la vida material de los Argensola, dado el gran peso político que ostentaron en su época. «La magnitud de los Argensola era superior a Cervantes; mantuvieron relaciones con el Conde de Lempos, el Príncipe de Esquilache o el propio Galileo. Tuvieron una recepción muy rica y aplaudida hasta bien entrado el siglo XX».

María Dagostino y Maite Cacho. Foto S.E.Gregorio Colás ha aseverado que «como historiadores, los hermanos Argensola están en primera línea de lo que se escribe a finales del XVI y principios del XVII. Son hijos de las ideas que se manejaban en el momento». Mientras que de Bartolomé se conservan casi todas sus obras de Historia, no sucede los mismo con las de Lupercio Leonardo de Argensola, «salvo los Sucesos, que se van a reeditar». Colás ha señalado que «estos dos grandes historiadores se encontraron con la censura en un momento importante que constituye la columna vertebral de Aragón y con la autocensura que ellos se imponían, lo que supone un inconveniente para conocer la historia del XVI. Bartolomé fue más atrevido a la hora de señalar a verdugos y víctimas».

Aurora Egido ha calificado de «problema grande» que se «haya detraído la enseñanza de la literatura y la filosofía» en nuestro país. «No se lee la obra de los Argensola, pero tampoco la de Lope de Vega o Calderón. Es más probable que un estudiante italiano conozca a los Argensola que uno español. En los congresos a los que acudo veo con estupor, por ejemplo, cómo en el congreso de los hispanitas alemanes se reúnen trescientas personas hablando español y aquí cada vez tenemos menos alumnos y no hay plazas de profesores de Literatura en Bachillerato».

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